Aún conservo el temblor de piernas, sigo teniendo unas vistas impresionantes del escenario, pero ya no estoy tan cerca de ella. Unos fuertes hombres vestidos de negro, me han situado en una de las gradas más próximas al escenario. A la primera persona que veo es a mi suegra, que inmediatamente me recibe con un fuerte abrazo. En sus ojos se percibe la emoción y el orgullo de tener a sus dos hijos encima del escenario. Y es aquí junto a la que considero mi familia dónde puedo disfrutar del maravilloso concierto que nos están regalando.
El palacio entero rendido a su voz, a ella. Ver como se hace tan grande ahí arriba, como es capaz de revolucionar a quince mil personas con sus bailes frenéticos, o enmudecerlas al cantar en un simple taburete acompañada por un piano.
En estos momentos me siento totalmente privilegiada, por saber que la tengo a ella, una mujer impresionante, con carácter, con valor y con un talento innato y aplastante. Es de esa clase de mujeres que a priori podría estar con cualquier persona pero me a elegido a mi y sólo yo tengo el gran privilegio de dormir a su lado todas las noches.
Jamás había sentido el amor de esta manera, siempre he sido de las que creían en la teoría de que 'enamorarse erá un estado emocional que apenas duraba unos meses'. Pero ella solita se ha encargado de romper día a día todas esas creencias, llevamos cuatro años juntas y cada día que pasa estoy más enamorada.
Desde el escenario me busca con la mirada, lo intuyo, sabe dónde están situados sus amigos y su familia. Me busca entre ellos mientras va introduciendo el siguiente tema. Me encuentra, y al hacerlo me regala la sonrisa más bonita del mundo. Con una simple mirada que sólo comprendemos las dos me dedica el siguente tema. Un escalofrío me recorre por completo al escuchar los acordes de "Vuelvo a verte". Mis lágrimas se colapsan deseosas de brotar por mis mejillas, es en el estribillo de la canción cuándo nuestras miradas se pierden juntas entre la multitud. Lloro y sonrio, mi cuerpo no sabe de que manera expresar tanta felicidad. Y es que todo por ella merece la pena, arriesgaría mi vida sólo por ver su sonrisa.
No puede desprender más felicidad, ahora junto a ella todo el palacio corea la canción, en un ineficaz intento de unirme a ellos intento cantar, pero me es imposible. Malú desde la distancia y con las manos alzadas al ritmo de la música, se percata del mar de lágrimas que recorren mi cara y me sonríe más si cabe. La canción a llegado a su fín, tanto yo como el resto del gentío, puestos en pie ovacionamos su talento.
Me regala un guiño provocativo y me altera por dentro, me muero por tenerla entre mis brazos, comérmela a besos, hacerla mía. Se que mi impaciencia tendrá que esperar, puesto que después del concierto tiene una larga lista de compromisos.
Hace apenas diez minutos que terminó el show, junto a mis suegros y mis cuñados hemos entrado a una especie de salón donde abunda la comida, somos los primeros en llegar y dudo que tarde mucho en llenarse, la lista de amigos que han acompañado a Malú esta noche es muy larga. Pero yo sólo deseo que entre ya por esa puerta. No es Malú si no mi cuñado José él que entra sonriente y sudoroso, todos nos adelantamos frenéticamente a felicitarlo. Cuándo llega mi turno me abraza fuertemente.
- Enhorabuena campeón, menudo conciertazo te has marcado machote. -Le brindó mi más sincera enhorabuena, es el mejor guitarrista que conozco.
-Gracias cuñi, el que vale vale. - Carcajeo en su oido, es un caso. -Por cierto, la jefa te está esperando en su camerino, yo de tí me daba prisa.- Le doy un sonoro beso en la mejilla y salgo despavorida, mientras de fondo escucho la risa de José.
No tardó mucho en dar con su camerino, una puerta grande y un cartel con su nombre me indican que se encuentra al otro lado. Toco dos veces y antes de una tercera o de recibir respuesta entro directamente.
Me encuentro de frente con Malú, su sonrisa aún perdura y mis ojos se pierden por su cuerpo de escándalo. Aún va enfundada en ese mono ultraceñido que realza todas las curvas de su tonificada figura. Un suspiro involuntario por mi parte se hace eco en la habitación, es consciente de lo alterada que me encuentro, sólo con el simple hecho de tenerla en frente.
Sugerente y con movimientos provocativos capaces de poner cardíaco a cualquiera, se aproxima más a mí. Su respiración se acompasa a la mía y mis pulsaciones aumentan por segundos. Mis labios se mueren por saborear los suyos y busco su boca desesperadamente. Es ella la que me lo dificulta, se escabulle y me lo pone más difícil. Me impacienta y lo sabe, es su peculiar modo de provocarme.
Entrelaza una de sus manos en mi nuca, su mirada penetra en mi cuerpo. Sutilmente da la vuelta sobre si misma, sin dejar de mirarme y con una habilidad sorprendente echa el cerrojo a la puerta.
Me sonríe picaramente y mi deseo hacia ella se potencia por mil, me lanzo a sus labios que me reciben gustos, el beso aumenta a una velocidad vertiginosa. De un impulso Malú se sube a mi cadera y entrelaza sus piernas en mi cintura. Con una mano la aferro más a mi para no perder el equilibrio, mi mano libre puede palpar todo su cuerpo. La temperatura del camerino se eleva de forma incontolada. La proximidad entre ambas me acelera. Con una de mis manos aparto todo lo que hay encima del tocador y acomodo a Malú, sin despojar sus piernas de mi cintura me acerca más si cabe a ella. Su boca inicia un recorrido trepidante por mi cuello, deposita suabes mordiscos en el lóbulo de mi oreja.
-Me moria por tenerte así de cerca. -su susurro en mi oído y su posterior mordisco causan en mi suspiros incontrolables.
-Y yo mi amor, no sabés lo que me apetecia besarte. -me da suabes y rápidos picos, esos que te dejan con ganas de más y más. -No te imaginas lo que me pone este mono, ¿Te lo podrás llevar a casa? Sería un desperdicio que se lo quedarán los de Swarovski, me podrías repetir esos bailecitos a solas. -arqueo las cejas repetidamente y se lo digo con tono perverso y cumplo mi objetivo, sus carcajadas invaden mi cuerpo.
-¿Sabés lo que me pone a mi? -la incito a que me sorprenda, me coge la cara con ambas manos y a centímetros de mis labios me dice; -Saber que este mono me lo vas a quitar tú.
Nos besamos frenéticamente, con posesión una de mis manos va directa en busca de la cremallera de su espalda, mientras ella desabrocha a prisa el botón de mi vaquero. Las ganas que nos tenemos son incontrolables, con un ágil movimiento se cuela dentro de mi pantalón. Su cremallera avanza por la mitad de su espalda...
Dos sonoros golpes en la puerta hacen que nos separamos de inmediato, al otro lado Rosa demanda a Malú que se de más ligereza.
- ¡Puuff! Que cortarollos es, que carácter tiene. -Refunfuño en su hombro, mientras le voy subiendo la cremallera.
-Pero es la mejor, cariño. -De un salto se incorpora en el suelo. -No la subas, voy a la ducha. -La sigo con paso firme, se gira risueña y comprendo que mi calentón va a tener que esperar más aún. Resopló y mi cara de indignación lo dice todo, me besa con guasa pero con ternura, mientras me susurra que me compensará.
Nos encontramos en el local de moda de Madrid, Rosa a pesar de ser una cortarollos se había encargado de reservar la sala para todos los invitados.
Apoyada en la barra mientras el camarero con más musculos que el mismísimo Schwarzenegger, me prepara mi tercer o cuarto Gin Tonic. Veo pasar a Malú, se a desprendido del mono ajustado y ahora luce un vestido negro con pequeñas piedrecitas destellantes, dejando a la luz sus tonificadas piernas.
Mi mirada la recorre por completo, la devoro con los ojos, y no se si es por el alcohol, por las ganas que le tengo o por ambas cosas, pero me levanto decidida de aquél taburete y acudo a su encuentro. Se encuentra charlando cortésmente con una pareja de pronunciada edad a la que no conozco.
Cuándo estoy a punto de alcanzar mi objetivo una mano me sujeta con firmeza del brazo y hace derramar unas gotas de mi cóctel.
- ¡Te la vas a comer con la mirada -Carcajea y me lleva de vuelta a la barra.
-¡Es es el objetivo! - Reímos las dos, y más que por mi comentario, Pastora se cachondea de mi estado.
-Anda que si te dejo ir, seguro que te la comes delante de los directivos.
-No sería por falta de ganas. -musito con desgana. Mi sinceridad le choca y lo sé, sonríe divertida y me quita la copa. - ¡Oye! ¡Que me la acaban de poner!
-No, tu no bebes más que al final te veo en la portada de todas las revistas. - Se sigue cachondeando de mi un buen rato, pero cedo y me rio de sus comentarios, ante esta mujer no se puede hacer nada.
Es una de mis canciones favoritas la que me arranca junto a Pili hasta la pista, me contoneo al ritmo de la pegadiza canción, me dejo llevar por la música. Pastora a desaprecido de mi campo de visión. Cuándo voy en su búsqueda percibo la fragancia de Malú a mis espaldas.
-O dejas de provocarme de esta manera o no respondo de mis actos. -es su voz seria pero extremadamente sexy la que por segundos entumedece mi cuerpo, su mano reposa por encima de mi cadera, mientras las suyas se mueven al compás de la música.
Su roce con mi espalda y el movimiento de su mano, me dejan sin aliento y mi respiración se acelera desbocadamente. Me besa sutilmente en el cuello, dónde el recogido de mi cabello deja entrever el vello que sus labios ha erizado. Miro a mi alrededor y la mayoría de invitados abandonan el local, una sonrisa me invade y me giro para hacérselo saber a Malú.
-Amor, vamonos ya por favor. -más que una proposición es una suplica por mi parte, en sus ojos se refleja su deseo. Asiente con delicadeza me besa en la mejilla y se acerca hacia su bolso para pedir un Taxi.
Las miradas vuelan en el taxi, intento controlar las ganas irreflenables que tengo sobre ella, pero me es imposible teniéndola a centímetros. Y Malú que sabe que estoy desesperada por tenerla entre mis brazos, no deja de provocarme. Le encanta. De repente su mano se posa en mi muslo, poniéndome más cardíaca de lo que estoy. Con la mirada le digo que pare, indicándole que el taxista se va a dar cuenta. Una risilla de niña traviesa sabiendo que esta haciendo una trastada es su respuesta.
El taxista, un cincuentón de aspecto descuidado nos observaba por el retrovisor. Tras encontrarse con mi mirada de pocos amigos, vuelve la vista a la carretera y enciende la radio. Casualmente están hablando del concierto de esta noche, son las seis menos algo de la madrugada y mi chica sigue siendo Trending Toping Internacional. Un cuarto de hora después llegamos a casa.
Ya en el jardín y por fin a solas, me adelanto hacia Malú que se aproxima a abrir la puerta principal de casa. Me aferro a su espalda, mientras le aparto la melena para poder colarme en su cuello, sonríe y suspira al mismo tiempo que reposa la cabeza en mis hombros. Mientras desiste en el intento de abrir la puerta, mis ganas aumentan y los sutiles besos se tornan más apasionados y húmedos. Emprendo un nuevo recorrido desde el extremo de su hombro descubierto hasta el lóbulo de su oreja. Nuestras respiraciones se acompasan y se tornan más frenéticas. Malú se gira y se apodera de mis labios, nos besamos con pasión, un beso calido que nos enciende más y más a cada segundo. Con sus manos enredadas en mi cuello y besandonos ardientemente consigo abrir la puerta.
Entremos en la casa a trompicones, se deshace de su bolso lanzandolo hacia el sofá. Su boca y la mia siguen inseparables. El recorrido que su mano a iniciado por mi espalda me pone más mala si cabe. Malú sabe de mi desesperación y me empotra contra la pared del comedor, es tal nuestro movimiento que uno de los portafotos del aparador cae al suelo. Malú ante el ruido causado, se guira y observa el cristal resquebrajado, sonríe y vuelve al ataque pero esta vez le declara la guerra a mi cuello.
Su boca viaja trepidante desde mi barbilla hasta el inicio de mi pecho, de un impulso se deshace de mi blusa y la lanza hacia cualquier rincón de la casa. Está desenfrenada y me provoca con cada movimiento, intercala una de sus piernas entre mis muslos y se aproxima más a mí, ejerciendo una ligera presión en mi sexo.
Vuelve exaltada a mi boca, mientras mis manos temblorosas por la excitación del momento, bajan cuidadosamente la cremallera de su vestido. Me dispongo a quitárselo por completo, cuándo sus manos me lo impiden y me invita a subirme a sus caderas, a trompicones llegamos a la habitación.
-¡Cuidado que nos la pegamos! - Entre risas me deja sobre la cama y mis tacones han desaparecido por el trayecto, ella tampoco los lleva. -¿Todavía te quedan fuerzas? -Pregunto sorprendida. Deben ser más de las seis de la mañana y todavía desprende una vitalidad increíble.
-¡Para hacerte el amor, sí! -Lo dice seria, pero de la forma más sensual posible y mirándome fijamente a los ojos.
Se desprende del vestido que cae despreocupado al suelo y se coloca a horcajadas sobre mi. Nuestros labios se vuelven acompasar, mientras su mano baja implacable hacía la hebilla de mi cinturón. Mis manos recorren cada centímetro de su espalda, entretanto ella se deshace de mis pantalones. Su boca me recorre sin cesar desde mi mendibula, hacia abajo. Entreteniéndose cada vez más a medida que va bajando, dándome suaves pero húmedos besos desde mi cuello hasta mi vientre sucesivamente. Pasa por mi escote por la parte que se deja entrever por el sujetador. De un ligero movimiento se desahace de el y lo envía fuera de la cama.
Malú está colérica y mi excitación es palpable. Vuelve a retomar el camino que su boca había emprendido por mi cuerpo, partiendo esta vez desde mi propia boca. Todo lo que impida que nuestros cuerpos estén en completo contacto me molesta, ferozmente le quito el sujetador, obteniendo ese deseado contacto. Su boca juega al rededor de mi ombligo, me mira fijamente desde su posición y descubro cuál será su siguente paso, me baja delicadamente el tanga y lo deposita en un rincón de la cama. Con una ternura y una sensualidad abrumadora inicia un recorrido de besos desde el empeine de mi pie derecho, hasta la cara interna de mis muslos. Mi respiración se vuelve jadeante e irregularal sentir la suya tan próxima a mi sexo.
Me mira y con un gesto sutil me pide permiso. Me vuelve a sorprender. A pesar de llevar cuatro años juntas aún busca mi aprobación, le asiento rotundamente y sonríe victoriosa, mientras comprendo que con su cuestión no busca otra cosa, sino que le revele las ganas que le tengo. Me conoce perfectamente, y yo me dejo llevar por su forma potentosa de hacerme el amor, hasta tocar el cielo con las manos. Cambiamos roles, mientras pierdo la cuenta de las veces que ambas hemos alcanzado ese estado de exaltación.
Reposamos agotadas sobre el colchón, la noche es digna para el recuerdo. Asciende por mi pecho llenadolo de besos y deja caer la mayor parte de su cuerpo sobre el mio, mientras acomoda su cabeza en mi hombro.
-Madre mia amor, me has dejado agotá. ¡Te amo muchísimo! - Deposita suabes besos en mi clavícula, y mi sonrisa ilumina la habitación tras sus palabras.
-Yo si que te amo, cielo. Ha sido increíble...
-Mira está amaneciendo. -Me interrumpe mientras ambas observamos por el ventanal como el sol se va abriendo paso.
-Gracias por a ver venido. -Malú rompe el silencio creado, mientras vemos amanecer.
-Gracias a ti amor, por dejarme formar parte de tu vida. -Sellamos el momento con un beso. Se separa de mis labios, mientras se eleva para quedar a mi altura.
- Por cierto, ¿Y tu promo por México?
-De eso tenemos que hablar...
Lo siento, lo siento... Podría pediros disculpas eternamente siento mucho el retraso. Sois increíbles a pesar de no subir a menudo, estais ahí animando a que siga con esta locura ¡Sois unos amores! ...Bueno ahora mi se dejáis les doy las gracias a mis otros amores jejejeje.
Te lo mereces, y aún que ante tí no tengo palabras, te debes mi agradecimiento siempre! Capo que gracias por soportarme sobre todo, te sabes el Capi de memoria y por ahi hay mucha mano tuya JAJAJAJA ¡Te quiero un montón!
Novata! Me tienes abandonada, pero a ti te lo perdono todo 😏 ¡Disfrútalo!
Petisuise! ¡GRACIAS! 😘
¡Espero que la espera merezca la pena!