sábado, 31 de enero de 2015

Flashblack VI (Primera Parte)

Narra Cris.

Hay momentos en los que se detiene el tiempo, que no existe nada más a tu alrededor. Creo, bueno, se, estoy segura que en este momento no existe nada más. La tengo a un escaso centímetro de mi boca. La miro, sus ojos buscan los mios, los mios se pierden por su cara, hasta que una inercia aplastante es la causante de un cruce de miradas y se crea algo magico. Algo en mi interior cambia, un cúmulo de sensaciones recorren mi cuerpo. Sus ojos, ese iris marrón, un marrón chocolate, un color intenso e imposible de describir, el color de la belleza. Sus ojos brillan más que nunca y sólo con su mirada es capaz de iluminar toda la habitación. No se cuánto tiempo llevamos en esta posición tan extraña, su cuerpo cae por completo encima del mio. Y yo siento frio y calor, estoy sudando y a la vez tirito, mi sistema nervioso se a vuelto loco, y la causante de esa locura se encuentra mirándome a los ojos.

Sus ojos ahora estudian cada poro de mi cara, la miro e inicio un recorrido desde sus pupilas hasta la comisura de sus labios. Nunca, nada me a apetecido tanto como su sonrisa. Recorro con mi mirada sus labios, su boca, creando un círculo vicioso del que se me hace imposible salir. Me abstraigo observando su boca y ese pequeño lunar en la parte superior de la mejilla. No sigo su mirada pero siento el barrido que le hace a mi boca, noto como clava su mirada en mis labios. Percibo una sonrisa casi invisible en sus labios, creo que es la misma que hay dibujada en mi cara desde que caí en esta cama.

Esa sonrisa inapreciable para cualquiera, hizó que nuestra caras se aproximaran. Mis labios rozaron los suyos, y fue eso un simple roce el causante de despertar miles de sentimientos en mi interior. Ese simple roce pasó a ser un beso, un beso con ganas, con dulzura, algo más que un simple contacto de unos labios. Una de sus manos reposa en la almohada, mientras que la otra hace pequeñas caricias entre mi cuello y mi mandíbula. Mis dedos se pierden entre su pelo, mientras que yo de gusto el dulce sabor de su boca.

Llevamos minutos así, saboreandonos, cuándo noto que se separa de mi boca, yo aún sigo con los ojos sellados, deseando que el momento vivido no acabe jamás. No la veo pero intullo que me mira, es cuándo siento el choque de nuestras frentes, cuándo decido abrir mis parpados lentamente. No dejo de preguntarme que pasará ahora mismo por su cabeza, que significa todo esto para ella, pero aún perdura la sonrisa en sus labios y es un gesto que me tranquiliza. 

El golpear de unos nudillos contra la puerta de la habitación, hacen que inmediatamente Malú se incorporé y se siente en el lateral de la cama, la imito, pero con más destreza que ella me pongo en pie. 

Tras la puerta aparece Eva y se asombra de verme todavía por aquí, la conozco y lo noto en su cara.

-Uy perdón, pensé que te habías... marchado ya... - Meditaba sus palabras, con intención de no importunar con ninguna de ella. - Siento interrumpir, yo sólo venia a por los informes, para tramitar el alta de mañana. -Malú me mira de reojo, la miro y me doy cuenta de las marcas que a dejado mi pintalabios en su cara. Va a hablar pero me adelanto.

-Tranquila Eva, no interrumpes nada, yo ya me iba es muy tarde. -Cojo mi bolso y me dirijo a la puerta, sin ni siquiera girarme les deseo que pasen una buena noche y salgo de la habitación.

Dicen que las preguntas verdaderamente importantentes son siempre, más importantes que cualquiera de sus respuestas. Y yo en este momento me estoy haciendo millones de preguntas, sin ninguna respuesta. Estoy sentada en mi chester, Django como cachorro que es está dormido a los pies del sofá. De todas ésas preguntas siempre se repite la misma y es un ¿Por qué? Porque diantres he reaccionado así, yo no soy de las que huye tras un beso, y joder menudo beso. ¿Y si todo esto es por que a sido más que un simple beso?.

Me sofoco ante tanta pregunta, y de un impulso me levanto del sofá, recorro mi pequeño salón, hasta que me cuzo con ella. No me lo pienso ni un segundo, me va a venir genial acariciar sus cuerdas. Aprovecho y cojo papel y boli, nunca se sabe cuando va a llegar la inspiración. Y cómo por arte de magia la hoja de la libreta empieza a llenarse de palabras. 

   "Este desconcierto no me hace ningún bien.        Tal vez, nos guste demasiado y queramos         repetir, entres en mi vida con la fuerza de           un fusil, y me desórdenes todo cuanto                  conseguí. Vas a ser mi perdición." 

Cada palabra que plasmo en el papel, tiene que ver con ella. Mis musas se han convertido en una sola. 

Un gimoteo, junto a un calor húmedo en mi mano hacen que me retuerza. Me duele todo el cuerpo, girar el cuello se convierte en todo un desafío. Abró los ojos y una bolita llena de arrugas me llena de babas. 

He pasado toda la noche en el sofá. Ni siquiera sé la hora que es, la pantalla del móvil se ilumina, avisandome de una llamada entrante, lo cojo y aparece la cara sonriente de Ray.

-Dime. -Pronuncio seguido de un bostezo.

-Joder Cris, jurame que no te has quedado dormida, y que estás lista. ¡Juramelo! -Lo dice en tono de broma, por el sonido que oigo de fondo, sospecho que está a bajo esperándome.

-¡Te lo juro! - Me rio mientras me desperezo a la misma vez. -¿Que hora es? - Trato de centrarme un poco.

-Cómo no bajes cagando leches, la hora de que nos despidan a los dos, tenemos el relevo en veinte minutos, date prisa, estoy abajo. 

Una vez más Ray me a vuelto a salvar el culo, cómo de costumbre. Hoy más que nunca le agradezco que me haya pasado a buscar, a parte del metro me he ahorado una buena bronca. Entramos juntos en el gabinete, no llegamos tarde, pero si que somos los últimos en entrar. Rodríguez reparte las tareas y cada uno va abandonando la sala, para desempeñar sus funciones pertinentes. Me dispongo a abandonarla yo también, pero Rodríguez me lo impide con su particular chasquido.

-Toma. -Me tiende un informe. -Es el alta de la cantante, se a encargado Eva de adjuntarlo todo, pero aún asi es tu paciente, tu te encargas. Si necesitas mi firma ya sabes, toda tuya se que habéis hecho buenas migas. -Me guiña un ojo y se larga, este hombre nunca dejará de sorprenderme.

Ya con el alta de Malú entre las manos me dirijo a su habitación. Una sensación extraña, me recorre todo el cuerpo, todo lo vivido ayer vuelve a mi pensamiento. Cierro los ojos y sacudo la cabeza, como si con ese gesto fuesen a desaparecer todas mis dudas. 

Toco suavemente la puerta de la habitación, una voz que no es la de Malú, me indica que puedo pasar. Y mis dudas se confirman, Malú no está sola en la habitación. Malú vestída de calle, está de pie junto a una mesita y va colocando con suavidad sus pertenencias dentro de una pequeña maleta. No esta sola ni mucho menos, Pepi le ayuda a organizar todo, José espera sentado en el sillón y Vero tan sonriente como de costumbre, está cerca de Malú, por si se marea.

-Buenos días, a llegado el día, ¿impacientes?-Pregunto a la vez que Malú se gira, y me sonríe está muchísimo más guapa que de costumbre. 

-Ni te lo imaginas. -Contesta una Malú, pletórica y sonriente, me pongo tan nerviosa que los folios que sujeto en mi mano, caen dispersos por todo el suelo.

-Pero no los tires mujer. -Comenta Vero riendose, mientras que se agacha a recogerlos. Me los tiende. -Toma. -Nosotros mejor esperamos fuera.

-No hace falta, Malú solo tienes que firmar estos informes y serás libre. -Me acercó a la mesilla en la que Malú está apoyada, se los tiendo junto con un bolígrafo.-Firma aquí y en las tres siguientes. -Al acercarme a ella su fragancia inunda mis fosas nasales, y juro que no he olido nada más agradable en toda mi vida. Me pierdo en cada gesto que realiza, me evado del mundo.

-¿Es todo,Cris? -Su voz hace que regrese a la tierra.

-Em, sí, sí es todo, ya puedes marchar cuándo quieras. Espero que vaya todo bien, y no hagas muchos esfuerzos, descansa y coje fuerzas. Ha sido un placer a verte conocido.

-¿No te estarás despidiendo de mi doctora?- Lo dijo con toda la chanza del mundo, y no se si era o no su propósito pero consiguió sacarme una sonrisa. -Me voy unos días a Valencia con Vero, pero nos vemos a mi vuelta. Te debo una cena. -Simplemente asentí con una sonrisa.

-Bueno, hija no se cómo te vamos a agradecer todo lo que has echo por nosotros.. por mi niña - Pepi estaba visiblemente emocionada, tenía los ojos humedecidos y hablaba a trompicones. No sabía cómo reaccionar, para mí también habían sido más que unos simples pacientes. Me acerqué a ella y la abrace, me acogió entre sus brazos, agradeciendome el gesto y me estrujo fuerte entre sus brazos.

-A sido un placer a veros conocido, sois una familia increíble, va ir todo genial. -Pronucié cerca de su oido.

-Bueno, ya mamá que la agobias. -Dijo José entrometidose entre las dos. - Cris seguimos en contacto y vamonos ya que de estar tanto tiempo, en el hospital me voy a poner amarillo. - Todos reímos ante su comentario.

Los despedí en la puerta principal del hospital, me despedí de ellos con dos sonoros besos. Excepto de Vero, que guardaba el equipaje de Malú, en el maletero del coche. Malú me dio una llamada perdida a mi teléfono móvil, a modo de que me guardase su número de teléfono, no se porque pero no me sorprendío que lo hiciese. Seguro  que cogio el móvil de José y busco mi número entre sus contactos, me guiño un ojo y se introdujo en el coche. Me despedí de Vero, cuándo se iba a marchar en dirección al coche, noto que me tiende algo en la mano, y pongo gesto de no entender nada. Lo cojo, es un papel lo abro y hay una dirección escrita en lápiz. 

-Es la dirección de mi cara de Valencia, por si te apetece darnos una sorpresa, te recibirá encantada. -Me guiña un ojo, me sonríe y se va hacia el coche. Me quedé inmóvil, viendo cómo el coche de Vero desaparecía a lo lejos. Ese "Te recibirá encantada " no paraba de repetirse una y otra vez en mi cabeza. Aún así, tan sólo eran las nueve y cuarto de la mañana y me quedaba una larga guardia de veinticuatro horas por delante. Habían pasado tres meses desde que conocí a Malú, la veía prácticamente a diario, cuándo no tenía que ir al hospital, buscaba excusas para hacerlo. Ahora me tenía que acostumbrar a no verla por ahí.

Lo bueno de trabajar durante un día entero sin descanso, sin duda es los tres días siguientes de descanso. La guardia se me pasó volando, pero aún asi no dejaba de pensar en ella. A las nueve de la mañana siguente, ya en casa no podía sacarmela de la cabeza. 

-Necesito contárselo a alguien más, Django. -Mi cachorro como si me entendiese perfectamente, apoyo su cabecita sobre mis piernas y me invitó a que le acariciase. Pensaba en la persona idónea para contarle todas mis dudas e inquietudes. Con Django me podia desahogar, pero no era muy bueno dando consejos. Sólo ella llego a mi pensamiento. -¡Mi malagueña! 

Cogí el móvil y marqué su número, sin necesidad de buscarlo en la agenda, puesto que me lo sabia de memoria, tanto el suyo como el de todas las personas importantes en mi vida.

-¡Murciana dichosos los oidos que te escuchan, ya está bien que te dignes a llamarme! -Echaba de menos ese peculiar acento, necesitaba tanto una larga conversación con ella, dónde no faltaba el incienso, y ese café de máquina tan delicioso que prepara.

-Yo que me digno a llamarte, desde que te has hecho famosa no quieres saber nada de los pobres - Dije con toda la chanza del mundo.

-¡Serás capulla! - No tardamos en reírnos a carcajadas.

-Amiga necesito, una larga conversación de las nuestras.

-Te espero en mi casa, voy preparando el incienso. -Volvimos a reír, cómo nos conocíamos.



Familia, antes de nada agradeceros la espera, y esa forma que tenéis de animarme a seguir escribiendo. ¡Sois maravillosos! Esta es la 1° parte del Flashblack, espero poder subir la segunda parte lo antes posible. Si me lo permitís, quiero agradecer en especial a una Mafiosa, por haberme ayudado en todo, no sólo con este Flashblack sino en general. GRACIAS!! Y espero seguir contando con su ayuda para todos los capítulos que le quedan a esta novela. Por último y no menos importante a mi Petisuise por estar siempre ahí! Espero que os haya gustado y me contéis cosillas. Os quiero familia. 



miércoles, 28 de enero de 2015

Por que a veces las cosas no salen como uno quiere

A pesar de estar a medidos de Noviembre, un sol cegador entraba por la ventana de la cocina. Me había hecho el primer café del día, y simultáneamente el desayuno de Malú, tenía a todos los bichos revoloteando a mi alrededor, esperaban impacientes que les abriese la cristalera que daba al jardín. Danka no desistia y reposaba su cabeza en mis piernas, reclamando un trozo de aquel apetitoso bizcocho que había echo mi querida suegra. Corrí aquél cristal y me quedé observando como salían despavoridos, a revolcarse por el césped disfrutando de ese sol, en Madrid y en estás fechas erá muy inusual.

Malú aún dormia, conecté el iPod a los altavoces del salón, me metí en mi lista de reproducción y le dí al play. Su voz salió proyectada por todo el salón, baje el volumen para no despertarla. La noche anterior había llegado muy tarde, estaba organizando el fín de gira, pasado mañana le ponían el broche final en el palacio de deportes de Madrid. Se le notaba eufórica, se podía tirar horas hablandome de todas las ideas que tenía para ese día. Y a mí pues me encantaba escucharlas, verla tan felíz e ilusionada me hacía muy dichosa.

Todavía no le había confirmado que cantaría con ella, pero sabía de sobra que al igual que ella me moria de ganas de compartir ese momento tan épico.

Cogí el portátil y me senté en el sofá, tenía trabajo pendiente. Estábamos a punto de  sacar el disco y Ramón me había enviado, como mil emails con el planninig para el próximo año y me tocaba organizarme.

Eran más de las díez de la mañana, su reflejo en la pantalla de mi MacBook la delató. Se acercaba lentamente por mi espalda, regalandome una sonrisa traviesa. Sabía prefectamente cuáles eran sus intenciones, pretendía asustarme. Me adelanté.

- Buenos días, bella durmiente. - Una risa ronca salió de su garganta, dejándome paladearla con mis cinco sentidos.

-¡Ains! Me has pillaó joe. - Soltó con la voz más infantil y sexy del mundo.

Pasó la punta de sus dedos por mi nuca, erizando así toda mi piel. Siempre me sorprenderé de lo que me hace sentir con un simple roce. Acotó el camino que tenía que recorrer para dar la vuelta al sofá, saltando por encima de éste y se sentó a mi lado. Cerró mi portátil y con suavidad lo depósito encima de la mesita, con un ligero giro se sentó encima de mis muslos mirándome fijamente a los ojos. Mi cordura y mis ganas de trabajar se esfumaron cuándo ella y sus contoneos voluptuosos aparecieron por el salón.

- Estaba intentando trabajar. - No para de tentarme, su actitud lenta, su mirada seductora, "achina" un poco los ojos y me mira intensamente, sabe prefectamete como ponerme mala y anularme por completo.

- ¿Tienes mucho lio hoy? - Me pregunta mientras suavemente se muerde el labio inferior, sabe que no voy a aguantar mucho y acabaré sucumbiendo a sus encantos.

-Papeleo. - Pronuncio rápido acompañado de un suspiro, ya no puedo más y dejo de resistirme.

Me acercó a sus labios para darle los buenos días en condiciones. La intensidad de ese beso sube en apenas décimas de segundo, pero decidí parar para que desayunara, dejando un beso salpicado en su frente.

-¿No prefieres desayunar primero?-Le pregunté muy cerca de sus labios, pero mirándola a los ojos.

-¿Y si te quiero desayunar a ti?-Me tentó como tanto le gustaba, hice un gran esfuerzo para no seguir con el juego y que desayunara. Pero no parábamos de tentarnos la una a la otra, con cada movimiento que hacíamos.

-Hay tiempo para todo, mi amor.

Sus palabras provocaron que me acercará más a ella, mordiéndome el labio para no morderle a ella el cuello. Me recibió encantada, riendo levemente ante mi pequeña perdida de orgullo y entrelazando sus manos en mi cuello para guiarme por el suyo. Fui dejando besos cortos por todo su cuello, intercalándolos con algún mordisco que se me escapaba, mientras la depositaba sobre el sofá, cuando terminé mi trabajo allí, me decidí por crear un camino hasta su vientre, deteniendome en las partes que más me apetecían, oyendo la armonía que creaban sus suspiros.

¿Sabéis esa sensación que tienes cuando estas justo en el pico más alto de una montaña rusa y de repente empiezas a bajar a gran velocidad? Pues esa misma sensación fue la que conseguimos proporcionarnos durante aquella mañana, pero sin movernos de nuestro propio sofá.

Seguíamos exhaustas en el sofá, me encontraba completamente estirada, desnuda y apoyando la cabeza en uno de aquellos cómodos cojines. Malú dejaba caer su cuerpo íntegramente desnudo encima del mío. Había creado un camino con las yemas de sus dedos, desde el inicio de mi mano derecha, pasando por mi hombro hasta llegar a mi pecho y volvía a repetirlo a la inversa. Hacía tiempo que me encontraba en el mismísimo paraíso. Fue su apetito el que la llevó a cambiar de posición, se separó de mi no sin antes darme un ligero pico, se levantó del sofá y se puso aquella camiseta vieja, que tantas veces me había puesto yo y que a ella también le quedaba.

-¿Has pensado ya en la canción que vamos a cantar pasado mañana? - Me preguntó insinuante desde el otro lado de la barra americana de la cocina.

-¿No sabía que te lo había confirmado? - Le revatí con cierto pitorreo.

-Lo acabas de hacer, cariño. - Mientras que me besaba desde el otro extremo de la barra, sonó su teléfono. Sólo por el tono de voz que puso y por su forma de salir de la cocina y subir las escaleras supuse que seria Rosa.

Retome mi trabajo pero esta vez desde el jardín, un día así habia que aprovecharlo, Malú apareció ya duchada y preparada para salir de casa.

- Era Rosa, me esperan en la oficina para ultimar, ya sabes, piensate que canción quieres cantar, me lo dices luego.

- ¿Y si te preparo algo rico para comer y lo pensamos juntas?

-No creo que llegue a comer, vida. Pero preparalo para cenar, cenamos juntas, ¿vale? - Y con esa sonrisa que me suelta, cómo para negarme, la beso y se marcha.

Acabo de terminar todo el trabajo pendiente para hoy. Me encuentro en la cocina de nuevo, pero está vez con el frigorífico abierto de par en par y calentandome la sesera, para haber que hago de cena. Desisto y cierro el frigo, y lo veo claro, ésta noche toca italiano, llamo y reservo la cena.

A las nueve nos la traerían a casa, perfecto. Son las seis de la tarde y llevo prácticamente todo el día en casa, cuándo me disponía a sacar a los bichos, me entró una llamada, era Ramón, sonreí inevitable, me esperaban mis felicitaciones por haber cumplido con mi labor.

-Cristi, tengo una buena y una mala noticia. ¿Por cuál empiezo?

-Va por la buena, ¿De que se trata? 

-Tenemos promo en México y Argentina, y con concierto incluido en ambos sitios. - Se me aceleró el corazón al recibir esa noticia, me hacía muchísima ilusión ir a América y más aún si habían conciertos.

-Moncho si que es una muy buena noticia, ¿y la mala? 

-El avión sale pasado mañana a las nueve y cuarto. Lo siento cariño, te juro que he echo todo lo posible por cambiar las fechas, pero no hay otra opción. - Me quedé helada, no pasado mañana no, me niego.

-Joder, no puedo Ramón, no puedo, sabes de sobra que ese día es muy importante para ella y tengo que estar ahí. 

-Lo se Cris, pero también se que si se lo explicas Malú lo va a entender, es la oportunidad para abrir mercado allí, sólo van a ser quince días, mira habla con ella, cuéntaselo, yo me voy a poner a organizarlo todo, mañana hablamos, un beso. - Colgué.

El problema no era ella, sabía perfectamente que se alegría al saber que iría a América, el problema era yo que no quería estar ausente en un día como ese. Se de sobra todo lo que significa para mi chica cerrar gira en el palacio, y también se que me necesita, que necesita compartir conmigo ese momento. Y que diantres yo me muero de ganas de estar con ella, de ver el palacio a sus pies y de dejar para el recuerdo ese momento de las dos encima de un escenario, disfrutando. 

No paraba de darle vueltas, de buscar una solución, pero no la hallaba, sólo tenía dos opciones, Malú o mi promo por América. Los ladridos de los bichos me tragieron de vuelta a la tirra, no se cuánto tiempo estuve abstraída, Malú acababa de entrar en casa, cargada de bolsas.

- Me he encontrado con el chico que nos traía la cena. ¿Ésta era la cena rica que me ibas a preparar? - dice risueña dejando todas las bolsas encima de la mesa de la cocina.

- He tirado de imaginación mi amor. - Se  va acercando a mi mientras se quieta el abrigo. 

-Menudo morro tienes eh. Me encanta como huelen esos tortellinis, me ducho y cenamos. - Me besa y sale disparada escaleras arriba.

Y me sorprende la vitalidad que tiene, son más de las nueve de la noche, lleva trabajando todo el día y aún así le quedan fuerzas para subir los escalones de dos en dos. A provecho que está en la ducha para preparar la mesa, abro una botella de Chianti, esta noche voy a necesitar el vino. Todavía no se como se lo voy a contar a Malú.

Me abraza por la espalda, se ha echado unas gotitas de su perfume, me besa lentamente por el cuello y me gira con suavidad, está increíblemente preciosa, lleva unos leggings negros junto con una camiseta blanca ancha, se acaba de secar el pelo, y sus rizos caen despreocupados por encima de sus hombros.

-La baba, cariño. - Dice con chanza mientras pasa sus desos por debajo de mi barbilla.

-Creída. -Le saco la lengua de forma desenfadada. - Anda vamos a cenar, que se enfría.

Cenabamos en silencio, no me quitaba la vista de encima, me conoce demasiado, y que decir que yo tampoco soy muy buena ocultandole cosas, me está empezando a poner nerviosa, sentir el peso de su mirada, me intimidaba. Busco continuamente escusas para no tener que mirarla a los ojos, sé de sobra que no le podría mantener la mirada más de dos segundos. Y como si del mejor investigador de homicidio se tratase, Malú observaba todos y cada uno de mis movimientos para sonsacar información. No aguanto  más y me dispongo a contárselo ya.

-Está tarde he estado hablando con Ramón, vamos hacer la promo por México y Argentina y ha cerrado un directo en los dos paises. - Lo solté todo de golpe.

En la cara de Malú apareció un gran sonrisa, se levantó de su asiento y se lanzó a mis brazos, no paraba de besarme, por toda la cara. Ante estos ataques de amor de mi chica lo único que puede hacer es aprovechar, y olvidarme por unos segundos del amargo momento que venia después.

- Es una noticia increíble mi vida, es la mejor oportunidad para hacerte con América. - Se sentó sobre mis piernas y me rodeo los hombros con su brazo. - ¿Pero hay algo más verdad? 

- Mi avión sale pasado mañana a las nueve y cuarto. - Su cara cambio por completo. - Hemos intentado acceder todo lo posible para cambiar las fechas, pero a sido inútil. 

Malú me acariciaba la nuca y en su cara se percibía la tristeza, yo luchaba por contener las lagrimas que se congregaban en mis ojos. Las dos sabíamos de sobra lo importante que era para nosotras estar juntas el día 22 de Diciembre.

-No pasa nada mi amor, te tienes que ir de promo, es tu obligación y una oportunidad para tu carrera, a demás seguro que habrán más palacios. - Nos besamos, pero puede intuir en ese beso, la desilusión, desilusión por que los acontecimientos no transcurrieran como nosotras deseábamos. 

Flashback V

Narra Malú

Llevo 29 días encerrada entre estás cuatro paredes blancas y frías aún que no me faltan las rosas que a diario me envían mis Maluleros y una estampita del 'Gran Poder' que mi madre se ha encargado de colocar en el cabecero de la cama, tengo unas ganas inmensas de regresar a casa. Todos dicen que voy mejorando, que estoy muchísimo mejor, mi familia, mis amigos, Cris. Pero no me siento así, me miro al espejo y no me siento yo, he perdido casi la mitad de mi peso y me cuesta un trabajo horrible dar más de tres pasos seguidos. Aún que no debería de verlo así, debería de estar agradeciéndole precisamente a el 'cristo' por haber vuelto a renacer, por haberme brindado otra oportunidad. 

La verdad sea dicha es que no me falta el cariño de los míos, no hay un sólo día en el que no estén por aquí y luego está Cris la chica que en apenas unas semanas se a convertido en una de mis mejores amigas, cada día aparece por mi habitación con una excusa diferente para sacarme una sonrisa y lo revoluciona todo, es capaz de hacerme llorar de la risa cuándo me encuentro cabizbaja.

Hace casi un mes que la conozco y puedo decir que José no se quedaba corto cuando me la describía. Ella es de esa clase de personas que tan sólo con su presencia, hace que te sientas bien, su profesión le viene como anillo al dedo.

Precisamente está mañana me han dado la mejor noticia que se puede recibir aquí, dentro de un par de días me voy a poder marchar a casa. Son las seis de la tarde y todavía no ha aparecido por aquí,  hoy tiene la tarde libre y me ha prometido que vendría ha hacerme una visita, que tenía una sorpresa, viniendo de ella me espero cualquier cosa. Estoy impaciente por verla aparecer por la puerta y saber de que se trata, y no se por que estoy así, es casi el mismo estado de nervios que siento al subir a un escenario. En estás semanas la he visto a diario, pero siempre me quedo con ganas de saber más de ella.

Vero que tan bien me conoce nota a leguas mi nerviosismo.

- Bueno Lula, me voy que está Quique esperándome, y tranquila que ese pijama te favorece mucho, le vas a encantar,  estás muy guapa.

- Que hablas petarda, si ahora viene Cris.

-Pues por eso lo digo amiga, no seas tonta y disfruta del momento. - Puede notar el rojor de mis mejillas ante su comentario. Vero se marchó como si nada.

Cris apareció a los 5 minutos empujando una silla de ruedas, iba muchísimo más guapa sin ese uniforme azulón, vestía unos vaqueros rojos ajustados, con una camiseta gris de los Rolling Stones, una chaqueta de cuero negro preciosa y unas converse negras que le daban un toque rockero espectacular. ¡Me encanta su royo!

-¿Preparada? -Preguntó colocando la silla dirección a la puerta.

-¿Preparada, para qué? ¿No pretenderás que salga de la habitación con estás pintas, no? - Mi pijama gris de estrellitas blancas no era precisamente una de mis mejores galas.

-¡¿Qué pintas!? Ese pijama es muy cuqui, te queda muy bien.

- Ya claro, cómo tú vas guapísima. -Me arrepentí al instante de mi derroche de sinceridad.

-¡Muchas gracias! - Y sonrió dejándo ver su perfecta dentadura. - Nadie a dicho que tú no lo vayas. - Me hizo un guiño super sexy. - Además no vamos a salir del hospital.

Agarró la silla por detrás y me guió por aquel laberinto inmenso que era el hospital, yo me pasé la mitad del trayecto con la cara cubierta por mis manos,  intentando pasar desapercibida. Casí sin darme cuenta llegamos a la planta menos habitada del hospital, se paró ante mí, sonrió y abrió la puerta, yo simplemente me quedé boquiabierta. Estabamos ante una especie de sala de mantenimiento, repleta de todo tipo de materiales, que por su aspecto denotaba que llevaban años sin usarse.

La miré con cara de desconcertada, echo que ella notó y le hizo reírse inevitablemente. Al no recibir respuesta por su parte opté por preguntarle.

-Muy bonito, una decoración excelente,  pero ¿que sé supone que vamos ha hacer aquí? -Ella me sonrió y me volvió a coger la silla, sin antes decir.

-Tú a callar y déjame a mí.

Así pues pasamos entre aquellos artilugios hasta llegar a una puerta medio camuflada, la abrió y ví que aquello después de muchas escaleras daba a la azotea del hospital, evidentemente era imposible que yo subiera por ahí.

-Señora doctora ¿Cómo pretende usted que yo suba por ahí?

-Pero quieres dejar de quejarte ya ¿o que? si te he dicho que me ocupo yo es porque me ocupo yo y punto.

Así se acercó a mi y me cogio en brazos, me subió escalón a escalón, si es cierto que había perdido peso, pero me daba lástima que acarreará conmigo.

Al llegar a la azotea me llevé una grata sorpresa, tenía preparada una mesa con distintos aperitivos para picar, sin faltar el queso y un vino espumoso que tenía muy buena pinta. Me hizo gracia pensar que eso parecía una merienda romántica.

Me acomodó cerca de la mesa y se sentó,  justo al frente.  Desde mi posición podía observar unas vistas de Madrid espectaculares. Centré toda mi atención en ella, nos mirábamos y sonreímos, cómo si de un acto reflejo se tratase. 

-¿Es grata la sorpresa? - Se me adelantó a preguntarme.

-Ni te lo imaginas, ¿Y a qué se debe si puede saberse? 

-No tiene que haber un motivo en concreto, para cada cosa. Digamos que es una excusa para que comas algo,  desde que estas aquí casi no has probado bocado. -No podía separar mis ojos de ese color miel de los suyos, me embrujada. 

-Ese vinito tiene muy buena pinta. - Me adelanté a coger la botella para llenar mi copa. 

-¡Ni hablar! éste vino es para mi, tu ni puedes ni debes beber alcohol. 

-Anda Cris, dame una mijita. -Le puse ojitos, truco infalible ante cualquiera y cedió, me extendió su copa manchada con un poco de carmín. 

-Bueno, ¿Y que tienes pensado hacer cuándo te de el alta? - Me preguntó mientras cogía una loncha de jamón. 

-Pues mi doctora no me deja trabajar todavía, entre tú y yo es una capulla. - Asintió y segundos después me saco la lengua de una forma desenfadada. - Vero y Quique me han ofrecido que me vaya con ellos una temporada a Valencia. 

-Me parece una buena idea, allí estarás más tranquila.

-¿Me harás una visita? - Pregunté arqueando las cejas. 

-¿Ir a Valencia para verte? Puff menuda pereza. -Una sonora carcajada por mi parte retumbo por toda la azotea. 

-Si te encanta estar conmigo, soy tú mejor paciente y no me lo puedes negar. 

-Serás creída, Maria Lucía, menos mal que te vas dentro de nada. - Sé que intentaba decirmelo con la mayor seriedad posible pero notaba su risa oculta en la mirada.  

La noche ya entraba en Madrid y empezaba a refrescar, Cris se percató, y se levantó de su asiento. 

-Empieza a hacer frío como para estar aquí,  será mejor que bajemos, no quiero que la capulla de tú doctora no te de el alta por mi culpa.

Mientras que me dirigía a mi habitación no puede evitar pensar en todo lo ocurrido esta tarde, la sorpresa, las conversaciónes, su forma tan peculiar de hacerme reir, sin duda a sido la mejor merienda de mi vida.

-Pues ya estás en tu morada, ¿Necesitas algo más?  

-¿Me ayudas a ir a la cama? - Podría a verlo echo sola, pero me moria de ganas de tenerla cerca, de poder disfrutar de ese olor fresquito que desprende su piel. 

Me ayudó a incorporarme, colocó su brazo por mi cintura pasando el mio por encima de su cuello y llegamos a la cama, no se cómo ni porque al acercarnos a la cama, Cris tropezó cayendo por completo sobre el colchón, arrastrandome con ella, caí justo encima, nuestras narices estaban separadas por escasos centímetros. 


Uno más

Dormir entre algodones, eso es lo que hacía yo desde que estaba con Malú. Despertarse con ella prácticamente encima de tu espalda, destapandote casi por completo y con su cabeza en tú omóplato era y es una gozada.

Para cualquier otra persona sería una gran incomodidad, pero para mí era un gustazo, es incluso más placentero que degustar esa deliciosa tarta de chocolate con galletas que hace mi abuela. Me encanta todo de ella; Cómo me abraza con su pierna izquierda envolviendo por completo todo mi cuerpo, y cómo cae su pelo despreocupado por mi espalda desnuda, cómo cuenta los lunares de mi costado y parte de mi espalda dibujando formas sin sentido aparente antes de quedarse dormida. Todo lo hace jodidamemte perfecto y con una adorabilidad extrema.

-Buenos días, mi amor. - Y se confirma una vez más ese placer del que os hablaba antes, el deleite que produce en mis oidos esa voz ronca de dormida, es indescriptible, sus "buenos días" iban acompañados de suabes caricias por mi cuello y hombros, que me transportaban al mismísimo paraíso. - Va, tonti no te hagas la dormida, que se perfectamente que estás despierta desde hace un buen rato.- Y me delató una risita que se escapó entre mis labios.

-¡Buenos días, princesa! Es qué estoy en la gloria así, te propongo un plan al que no te podrás negar, ¿Por qué no nos tiramos todo el día así, juntitas en la cama?- Mientras le iba contando mi genial idea de no separarme de ella en todo el día, giraba mi cuerpo para ver ese brillo tan especial que desprendían sus ojos, con la tenue luz que entraba por la ventana.

- Nada me apetecería más que no levantarme de está cama en todo el día,  y quedarme pegaita a ti, pero tu cuñado nos espera para comer.

-Es verdad con lo pesado que se puso ayer. Oye cari ¿de qué se tratarán esas "buenas noticias"?

-No tengo ni la más remota idea, viviendo de mi hermano me espero cualquier cosa.

Ya en el coche, dirección a la casa de mi cuñado agradecí a todos los astros que viviese en Las Rozas por que no me apetecía nada pillar un atasco de esos monumentales que debería de haber en todas las entradas de Madrid, el día amaneció con un sol radiante pero antes de salir de casa éste fué tapado por unos grandes nubarrones, el frío ya se estaba apoderando de Madrid y ya se notaba que era principios de Noviembre, éste mes se presentaba muy movidito para ambas, yo sacaba a la venta mi próximo disco a últimos de ésta semana y Malú cerraba su gran gira a finales de mes. Lo único que nos quedaba era aprovechar al máximo los días que podíamos pasar juntas.

-Vamos en mi coche, que es más seguro.- sentenció Malú mientras se introducía en éste a la velocidad de la luz para mojarse lo menos posible.

-¡Tendrás tu algún problema con la seguridad de mi mini! - Recriminé mientras me sentaba de copiloto en su audi.

-Cariño, yo no tengo la culpa de que tengas el coche de los playmobil. - Dijo con toda la guasa del mundo.

-Oye mi coche es una cucada.

-Una cucada como tú. -Malú aprovechó un semáforo en rojo para sentenciar el pique con un beso.

En menos de diez minutos ya estábamos frente a la casa de José, Malú aparco su coche. Justo delante había un coche que me resultó muy familiar.

-Pare que no somos las únicas invitadas.- Comenté a Malú tras conocer de quién era ese coche.

-¿Por? - Preguntó echando el freno de mano.

-¿Ese no es el coche de tu padre? 

Y no, no éramos las únicas invitadas, José y Paula nos recibieron con un cálido abrazo, la casa de mi cuñado y su chica había sido modificada para la ocasión,  los sofás del salón estaban apartados hacía un lado y una larga mesa rodeada de sillas ocupaba el centro de éste. En el fondo de el salón pude distinguir a mi suegro junto a Marina su actual mujer, y al pequeño Pepe jugando con su sobrina Nuria, la hija de mi cuñado Mario, que apareció desde la cocina con dos copas de vino entre las manos y nos las ofreció a Malú y a mí aconpañadas de dos sonoros besos. 

Mila su mujer tardó poco en unirse. Mientras que los besos volaban por ese pequeño salón, llamaron al timbre, Paula se adelantó a José y abrió como sabiendo a la perfección quien se encontraba detrás de la puerta, mi suegra apareció detrás del umbral con su característica sonrisa. Ya estábamos todos en nuestros respectivos sitios y disfrutando de una agradable comida familiar.

-Bueno pareja ya estamos todos, ¿nos vais a decir a que se debe esta improvisada comida? - preguntó Mario.

-Bueno hermanito, puesto que es la quinta vez que lo preguntas, eres muy pesao eh, como se nota que eres abogado.- todos nos echamos a reir. José se levantó de su asiento y garraspeo para aclararse la voz. -Bueno, somos una familia un poco rara. -Dijo esto barriendo la mesa con la mirada, y tenía razón. Mario es hijo de Pepe y de Carmen su primera mujer, José y Malú son hijos de Pepi y Pepe el "enano" es de Pepe y Marina su actual pareja. En verdad es una familia un poco atópica. - Seamos raros o no, lo que sí somos es  una familia unida. - Todos sonreímos ante esa conclusión. - Y me siento muy orgulloso de vosotros. - En pocas ocasiones había visto a José tan serio y tan emocionado. - Y Paula y yo os queremos decir que. - Se levantó su chica y le apretó firmemente la mano. Todos estábamos ansiosos por conocer la noticia. - Estamos esperando un bebé.

-¡Otro de Lucía! - Dijo emocionado Pepe abrazado a su hijo. Pepi se levantó de su asiento y se unió al abrazo. Malú me regaló una sonrisa cómplice y me abrazó.  

La nueva noticia se celebraba entre cantes, acordes, bailes y copas de champán, a excepción de la nueva mamá, que no paraba de frotarse la barriga.

Me encantaba verla así, tan natural, bailando con su hermano pequeño y tocándole las palmas a su sobrinita, mientras cantaba, escuchar a Malú cantabdo flamenco, así de cerca en casa mientras José toca la guitarra y Pepi se pegaba unos zapateaos era algo sobrenatural, me sentía muy afortunada por estar con ella, pero también me sentía así por que me hubiesen aceptado como un miembro más de esa "rara" familia. 

Raros como decía José, pero muy auténticos y unidos, algo indispensable para ser una familia entrañable. Eran mi familia y desde el minuto uno me hicieron sentir en casa, estar con ellos era revivir esas comidas familiares de cada domingo en casa de mis abuelos, tenerlos tan lejos era muy difícil, pero si que era cierto que Malú y su familia, de la que ahora yo también formaba parte se encargaban de darme ese cariño que tanto anhelaba de los míos.  

Regresamos a casa, nos encontrábamos tiradas en el sofá con una película de fondo y sabía perfectamente lo que rondaba por la cabeza de mi chica, cuál sería el próximo regalo para su sobrinito, por que esa era otra, a Malú se le había empecinado que sería un niño y de ahí no la sacaba nadie.

Un WhatsApp de Ramón hizo que todo mi cuerpo se estremeciera "Eres número 1 en iTunes, y sólo has sacado el single. ¡Vas a arrasar murciana!" Las notificaciones en mi móvil estallaron, dejé el móvil encima de la mesa y me recosté en el sofá soltando todo el aire de mis pulmones,  Malú dejó su móvil en el brazo del sofá y se sentó de un salto en mis piernas.  

- ¡Enhorabuena amor! lo vas a petar. La que estás liando en Twitter, todos se han comprado tu single. - Se le veía muy intusiasmada y no paraba de besarme toda la cara mientras creaba un bailecito en mis rodillas.  

- Buff estoy deseando estrenarlo. - Me moría de ganas de que todo el mundo pudiese escuchar mis temas y disfrutar de uno disco que presentía que iba a ser un disco inmprecindime a lo largo de mi carrera.

-¿Sacarás un hueco para venir al palacio el 22? - Me preguntó poniendo ojitos. 

- Umm no sé no se convencerme - Y me beso perdiéndose por completo en mi boca, mejor dicho prediendoneos por que es lo único que puedes hacer ante sus besos. Y me convenció durante toda la noche, un que en realidad yo tenía clara mi respuesta desde el principio, por nada del mundo me perdería ese concierto

Vuelvo a verte

Éstas dos últimas semanas mi vida se resumía en ir de casa a la discográfica y de la discográfica a casa, sin olvidarme del paseo diario con los bichos y mis dos horitas aproximadas de Skype con Malú. 

A pesar de utilizarlo muy a menudo siempre perdíamos unos 10 minutos en prepararlo, se conectaba se desconectaba, me llamaba tropecientas veces por que no sabía a que botón le había dado. Yo tengo que reconocer que no soy muy buena con las nuevas tecnologías, pero ella sin duda me superaba. Hoy por fin volvía a casa,  después de dos semanas fuera, 14 días, 336 horas para ser más exactos. Recorriendo parte de la geografía española y dejando a su público con esa inmensa sonrisa después de casa show.

Mi discográfica se encontraba en pleno centro de Madrid un sitio que por cierto me encantaba, cada vez que acudía allí me era inevitable recordar mis inicios en está ciudad. Bueno en realidad me encantaba cuándo me traían, cuándo tenía que venir en mi coche era una auténtica pesadilla, aparcar en Madrid, es misión imposible. Acababa de salir de una larga reunión para elegir los nuevos temas de mi próximo disco.

Dirección a mi coche, que por cierto estaba casi en la otra punta de la ciudad, me detube delante de uno de los infinitos escaparates que poblaban la calle. La causante fue una tablent decorada con los personajes de la tan famosa película de Disney, Frozen. Mañana, Carla la ahijada de Malú e hija de Vero cumplía 5 años, seguro que a mi chica con lo de la gira se le había pasado yo no me pude resistir y se la compre estoy segura que le haría mucha ilusión.

Al llegar a casa el zoo me asalto, intentaba entrar a trompicones. Entre que iba cargada de bolsas y que los bichos se cruzaban en mi camino una y otra vez me era imposible cruzar el portal de casa. Al abrir la puerta su olor me invadió por completo, todo estaba igual que lo había dejado está mañana antes de marcharme, pero ahora su chaqueta colgaba en el respaldo de una de las sillas del comedor, dejé las bolsas encima del sofá y me dispuse a llamarla, sin obtener respuesta alguna. Que había estado en casa era obvio pero a lo mejor ya no estaba. Noté como alguien tras de mí me cubría los ojos con unas manos pequeñas y suabes, un escalofrío recorrió por completo mi cuerpo y una inmensa sonrisa se apoderó de mi cara,  me giré y la besé, dios como la echaba de menos.

-Anda que si llego a ser un ladrón-Comento divertida a centímetros de mi boca.

-¿Quién te dice que no seas toda una ladrona?- Frunció el ceño y me miro expectante.

-¿Y que he robado yo?

-Mi corazón, ¿no te es suficiente?

Se lanzó sobre mi aprisionando sus piernas en mis caderas, lo hizo tan sumamente fuerte que perdí el equilibrio y caímos en el sofá que se encontra a mi espalda. Nuestras risas inundaban toda la casa, se lanzó a mi boca dejándome sin aliento, me besaba lento pero con ganas un beso que se alargaba y que me dejaba con ganas de más, con ganas de ella. Me incorporé como pude en el sofá y ella se quedo a horcajadas encima de mí,  rodeó mi nuca con sus manos y volvió a mi boca, sus besos bajaron de mis labios a mi cuello y mis manos que reposaban en sus caderas, se introdujeron debajo de esa camiseta que tanto me gustaba pudiendo así acariciar su suave piel, pude notar con la punta de mis dedos como se le erizaba todo el vello de su cuerpo, un ligero mordisco en el lóbulo de mi oreja fuel el causante de un suspiro. 

De un tirón le quite la camiseta, ella hizo lo mismo con la mía segundos después,  dos semanas sin vernos sin tocarnos era una tortura. Me desabrochó el sujetador tirandolo a cualquier parte del salón y se perdió en mi pecho mientras yo pedia entre cada beso la poca cordura que me quedaba, hice la misma operación con el suyo y nos levantamos de aquél sofa, en dirección a la habitación fue desapareciendo el resto de la ropa, entre miradas cómplices y sonrisas picaras. Con un sutil movimiento me tiró encima de aquella cama, poco tardo en colocarse encima de mi y en volver a perderse en mi boca, mientras mis manos recorrían su cuerpo ahora sí desnudo completamente, depositaba suabes besos por todo mi cuerpo y una vez más perdimos la cordura, nos elevamos a límites insospechados y disfrutamos del placer de sentirnos una. Durante toda la noche.

Me despertó su voz desde el salón.

-¡Si me has comprado un regalo! - Su grito de emoción, hizo que me levantará de la cama de un salto y bajase las escaleras en un abrir y cerrar de ojos.

-No lo habrás, que no es para tí.- Su cara cambio al segundo, se le notaba algo desilusionada. - Prepárate que nos vamos a Valencia, el regalo es para Carla.

-Mierda es verdad hoy es su cumple. ¡Joder menuda cabeza tengo!, menos mal que tengo a mi doctora, para volver a salvarme.- Decía todo esto mientras se acercaba más a mi, cómo siempre no pude resistirme a sus labios y le dí el primer beso de la mañana.

-La verdad es que no se que harías sin mi eh- estalló en una carcajada ronca que me encantaba- Va en serio cariño, vamos que si no no llegamos.

Después de tres horas de risas, confesiones, música y momentos de silencios agradables llegamos a Valencia, la cara de Malú cambio cuándo entramos por la avenida de aquél pequeño pueblo de pescadores en el que vivía Vero.

-¿Recuerdos? - Pregunté sin apartar la vista de la carretera.

-Sí, los tres meses que pasé aquí fueron los más duros de mi vida, pero sabes a la vez también fueron los más increíbles, me dí cuenta de lo que verdaderamente significa vivir, conocí a personas maravillosas que me apoyaron y cuidaron sin pedir nada a cambio, aquí también está parte de mi familia. -Se le veía emocionada y entusiasmada de volver a verles.

-Son muy buena gente. -Y estaba en lo cierto, acogieron a Malú como una hija cuándo salio del hospital, para que se recuperará del todo y no tuviese esa presión que sentiría en Madrid.

-¿Sabés por qué me encanta, a parte de por qué estan ellos? - Preguntó mientras termine de aparcar delante de la casa de nuestra amiga.

-¡Sorprenderme! - La rete a sorprenderme, a centímetros de su boca, podía apreciar ese brillo en sus ojos.

-Aquí me dí cuenta que me había enamorado hasta las trancas de una doctora. - Y así cómo era ella te soltaba éste tipo de cosas y se quedaba tan pancha. Y nuestros labios se juntaron  cómo un par de imanes con polos opuestos.

Entramos a esa humilde y encantadora casa por la parte del jardín, el motivo principal de la decoración era la famosa película que tanto le gustaba a la niña, Vero era toda una artista para esas cosas y he de reconocer que se lo curro muchísimo. Por la ausencia de gente supuse que seríamos las primeras en llegar.

La pequeña Carla en un spring se recorrió todo el pasillo al grito de ¡Tata Malú! y se lanzó a sus brazos, una estampa que guardaré siempre en mi recuerdo. Disfrutamos de la fiesta como dos enanas más, a mi chica se le veía tan feliz, se sentía en casa, la verdad esque eran encantadores, te transmitían tranquilidad y seguridad. Quique y Vero hacían una pareja perfecta, y junto a Carla forman una familia increíble, verlos a si de felices me llegaba a pensar en mi futuro, en un futuro no muy lejano junto a Malú. 

-Carla, ahora toca nuestro regalo, es de la Tata Cris y mio, toma ábrelo a ver si te gusta. -La niña lo cogío y arrancó el papel a la velocidad de la luz, al ver el contenido su cara de sorpresa e ilusión nos invadió a todos. 

-¡Muchas felicidades, preciosa!, ¿te gusta?- sin responder se lanzó a nuestros brazos, que nos encontrábamos en cuclillas para apreciar mejor su reacción. 

-¡Muchas gracias! Tatas, es lo que yo quería. 

Y cómo un rayo salio disparada a enseñársela a todos sus amigos, amaba la ilusión y el entusiasmo de los niños.

-Anda que ya os vale a las dos, menudo regalazo, eso cuesta una pasta...-Mi chica cortó a Vero antes de que siguiera con su discurso. 

-Amiga a tí no te han dicho que es de mala educación rechazar regalos, además no es para tí, es para mi ahijada. 

-Ya pero en serio chicas, es demasiado. -Añadió Quique. Está vez intervine yo.

-El regalo es para la niña, que no te vea yo jugando al juego de las bombitas que te conozco Enriquito.- Dije mientras le despeinaba de un modo desenfadado y estallamos en sonoras cargadas.

Ya en el coche, rumbo a Madrid, sonó el manos libres de Malú anuciandonos de una llamada entrante, el nombre de José hermanito y una foto de él sacando la lengua, a parecio en la pequeña pantalla del salpicadero del audi de mi novia.

-¿Dime hermanito, ya me echas de menos?- Preguntó mi chica en tono muy burlón. 

-Estaba deseando perderte de vista y lo sabes. - Ellos y sus continuos piques, me encantaban, por que eran capaces de decirse mil tonterías y acabar con un te quiero, demasiado adorables. 

- Cuñadito, va conduciendo no me la entretengas que pone en riego mi preciada vida. -Las carcajadas al otro lado de la línea inundaron el vehículo. 

-Pues no se dónde estáis pero mañana os quiero a las dos en mi casa, para comer,  os tenemos que contar algo muy importante, es una buena noticia. Os esperamos. - y colgó.  

Su tono serio derrepente y ese os tenemos que contar algo muy importante nos dejó a Malú y a mí en una indecisión y con una intriga terrible, ¿De que se trataría? 

Flashback IV

-"¿Qué bien os lo estáis pasando no?"

No, y encima de todo el caradura se atrevía a reprocharle a Malú que se estubiera riendo. Os juro que en ese momento me mordí la lengua, porqué mis ganas de soltarle un "mejor te lo estabas pasando tú con Eva" me salían de las entrañas. Hay que ser cabrón para engañar a Malú y encima darse el postín,  y lo más bonito que lo hacía en mi propia cara, que sabía perfectamente que lo había reconocido en la cafetería.

- Dani ¿pues si que has tardado, no? - le preguntó Malú mientras éste cerraba la puerta y se sentaba en el otro lateral de la cama, junto a Malú. 

-Lo siento cariño, pero había mucho lio en la cafetería, no sabés lo que han tardado en servirme. - Maldito mentiroso, lo que si te has comido a sido la boca de mi amiga, cerdo. - Doctora, ¿Cómo se encuentra mi renacuaja? - La cara de Malú cuándo escucho aquél apelativo era digna de enmarcar. Miró a Daniel con una mezcla de rabia y vergüenza, intenté retener las carcajadas conteniadas ante tal escena, pero me entró la risa floja.  Dani era todo un personaje.

-Malú está respondiendo muchísimo mejor de lo que nos esperábamos, es muy fuerte. - No pude evitar mirarla, me sonrió.  - Pero aún así necesita descansar es muy importante que no prolongue demasiado las visitas. -Esto último si que se lo dije mirándolo directamente a él, a ver si se daba por aludido. Daniel fué a darle un beso a Malú, está le hizo la cobra y apoyo se cabeza en la almohada, consiguió darle un sutil pico. - Bueno yo me marcho a seguir con mi ronda, si necesitas cualquier cosa, ya sabés donde está el telefonillo. -Le hice un guiño y me lo devolvió junto con una amplia sonrisa, salí de la habitación. 

Y allí estaba, la última persona que me apetecia ver en estos momentos, estaba apoyada en el mostrador del control de enfermería, con una pierna flexionada apuntando algo en un folio y una sonrisa de oreja a oreja.

-¿Qué tal el día? Guapísima. -Me preguntó mientras se colocaba el bolígrafo en el bolsillo de su uniforme.

-Pues por lo que veo no tan bien como el tuyo.- No pude evitar ponerle mi peor cara.

-¿Que pasa, no me jodas que ahora te vas a poner celosa? - Se acercó más a mi, con cierta ironía.

-¿Celosa por que te estés liando con un tío? Venga Eva no me jodas que ya somos mayorcitas.

-¿Pues si no estas celosa que cajones te pasa Cris? - Preguntó seriamente.

-Pues que me jode, me jode que te engañen y que te hagan daño, porque joder Eva eres mi amiga y estoy segura de que no tienes ni puta idea de quién es ese tío. -Su cara ante mis palabras era una mezcla de rabia e indecisión.

- Sabes, aunque pienses que soy una guarra se perfectamente quien es. Es Daniel lo conozco desde hace unas semanas, y si hubieses quedado a comer conmigo en todo este tiempo te lo hubiese contado. -Esto último lo soltó con cierto rintintín.

-¿Y qué hace en el hospital? - opté por hacerme la ignorante ante la situación, a saber que excusa le habría puesto.

- A venido a ver a su prima.

-¿A su prima? ¿De verdad que te a dicho que a venido por su prima? - No podía dar crédito, que sinvergüenza.

-Sí, ¿que pasa que tiene de malo? - Con Malú no tenía la confianza suficiente como para confesarle la clase de cabrón que era Dani, pero Eva era mi amiga y a ella tenía que contárselo debía de contárselo.

-Eva, Dani no está aquí por su prima es el novio de Malú. - Dejo caer su cuerpo en aquélla silla giratoria susurrando un "Será cabrón".

Me quedaban aproximadamente dos hora para terminar mi guardia, estaba siéndo una guardia agotadora, las urgencias estaban colapsadas y en la sala de espera no cabia un alfiler, y cada vez éramos menos personal, la sanidad se estaba yendo a la mierda. Estaba intentando organizar un poco aquél caos cuándo oí gritar mi nombre desde la otra punta de la sala. Era Dani y se dirigía hacía mí, su cara estaba completamente roja, sus gritos cada vez eran más intensos, todas las mirada de los allí presentes caían sobre él.

-Cristina, hay que ser muy hija de puta para cargarse una relación de 3 años. - Yo no daba crédito ante esa situación tan surrealista que estaba viviendo. Cada vez estaba más enfurecido y empezaba a darme miedo. - Has sido tú verdad, has sido tú la que le ha contado a Malú todas esas mentiras. ¿¡Pero quién te crees?! - Me agarró fuertemente del brazo, intenté zafarme pero me fué imposible, me sujetaba con fuerza.

-Sueltala, no a sido ella, he sido yo. - Una chica, a la cuál no había visto en mi vida apareció por detrás de Daniel, éste inmediatamente después de oírla me soltó. - Haz el favor de desaparecer de aquí, estas montando un espectáculo no te vuelvas a hacercar a Malú en tu vida.

En ese intante llegó Juan uno de los guardias de seguridad, me preguntó si me encontraba bien, a lo que yo asentí levemente, agarró a Daniel del hombro y se lo llevo. Toda la gente que nos rodeaba se disolvió volviendo a sus respectivos sitios. Aquélla misteriosa chica se hacerco a mí.

- Disculpa por la escénita, es un cabrón. Supongo que eres la amiga de José, la famosa doctora verdad? - Me preguntó con una amplia sonrisa.

-Bueno tanto como famosa, para famosos los de Lucía. - Nos reímos ante mi comentario. - Gracias por socorrérme de ese impresentable, soy Cristina encantada. - Le tendí mi mano, la que ella inmediatamente rechazó y se acercó a darme dos sonoros besos.

-Gracias a tí por salvarle la vida a Malú, y encantada estoy yo de poder mandarlo a la mierda, por cierto soy Verónica, Vero para los amigos, soy amiga de Malú. Oye ¿Tú sabías? - Me hizo el gesto de los cuernos con su mano derecha. 

-Lo ví en la cafetería.

-Es un capullo, me alegro de que Malú haya abierto los ojos, ella se merece alguien mejor que ese tipo. - No podía estar más de acuerdo con ella. En ese intante el sonido de mi busca corto aquélla conversación.

-Lo siento Vero, me reclaman. -Pare aquél estridente sonido.

-Claro, ve, tranquila y supongo que nos veremos por aquí. - Nos dimos dos besos a modo de despedida.

-Por supuesto,  ya sabés para lo que necesites.

Acabé aquélla intensa jornada de trabajo, un día largo y cargado de sensaciones encontradas, el estar cogiendo esa confianza con Malú, el capullo de su ex y el desengaño que se había llevado Eva rondaban por mi cabeza mientras me quitaba aquél uniforme y me vestía de "calle". Estaba a punto de salir del hospital cuándo un impulso fué el causante de que me dise la vuelta, necesitaba volver a verla antes de marcharme. Me acerqué a la puerta de su habitación y me resultó muy extraño no ver a nadie en la puerta, la puerta estaba entreabierta, entré directamente. 

-Buenas noches, ¿se puede? -Pregunté cuándo ya estaba prácticamente dentro de la habitación. 

- Ya estás dentro ¿no? - Me contestó Malú, estaba en la cama y más incorporada que de costumbre.

-Lo siento... la puerta estaba entreabierta. .. y...- Menuda idiota soy, me estaba empezando a poner colorada. En ese momento me arrepentía de a verme dado la vuelta, debería de estar camino de mi casa.

-Era broma tonta, pasa, pasa... mira ella es... - Y me señaló al pequeño sillón que había cerca de la cama, ahí estaba Vero,  al entrar no me había fijado. Me adelanté a la presentación.

-Es Vero, nos hemos conocido hace un rato - Vero asintió y me sonrió. Malú miro fijamente a su amiga.

-Tia no me habías dicho que habías conocido a mi doctora. - Le recriminó con un tono totalmente infantil, yo en ese intante morí, no se si por ese tono de niña pequeña o por aquel mi doctora que me llegó al alma.

-Se me a pasado Lula - Se disculpó mientras se arrancaba suavemente la cabeza, como si no hubiese roto un plato en su vida, vaya par.

-Oye Cris ya que éstas aquí, le puedes decir a mi amiga que me encuentro perfectamente y que se puede ir a celebrar el cumple de su chico - iba a contestarle pero se me adelanto Vero.

-Malú no seas cabezota por que no te voy a dejar sola, le he dicho a tus padres que me quedaba y me quedo no hay más que hablar. - Malú resopló ante la negativa de Vero.

- A ver Malú se encuentra mejor, pero si el problema es que se queda sola, yo me puedo quedar, si no os importa claro.- Y mis ganas de pasarme toda la noche contemplando esos ojos marrones que hipnotizaban.

-¿De verdad te quedarías? -me preguntó Vero que se notaba a leguas que se moría de ganas de ir al cumple. 

-Claro que sí, si a Malú no le importa. - Las dos nos giramos para saber cuál sería su repuesta.

- Por mí perfecto, anda pirate ya que vas a llegar tarde, y tranquila que me quedo en buenas manos. - Se despidieron y me quedé a solas con ella. - Muchas gracias por ayudarme a convencerla, y te puedes ir cuándo quieras.

- De eso nada, monada yo le he prometido que me quedaba y no me pienso mover de aquí en toda la noche. - Me senté en aquél sofa que minutos antes ocupaba Vero. - Además este sofá tiene una pinta comodisima. -Si tiene toda la pinta de ser un prefecto machaca espaldas. - Las dos estallamos en carcajadas. - En serio no es necesario que te destroces la espalda.

- No seas pesada, una promesa es una promesa y la pienso cumplir, a no ser que llames a seguridad. - Volvió a deleitar a mis oídos con esa risa tan jodidamemte perfecta que tenía. 

-Bueno a parte de que eres mi doctora y que mi hermano me a dicho que compones de maravilla no se más de tí, ¿Quién es la doctora Pérez?- No puede evitar reírme de su pregunta le había quedado muy de novela policíaca. 

-Cristina Pérez, 24 años, natural de Murcia, lleva aproximadamente 6 años viviendo en Madrid, le quedan unos cuantos para terminar el MIR y regresar a Murcia, actualmente comparte su vida con Django un precioso sherpey. -Mientras que describía mi vida como si se tratase de antecedentes penales, Malú me miraba impactante y apretando los labios para no estallar en carcajadas. Finalmente acabamos haciéndolo las dos.

- Bueno y tu qué ¿Quién es María Lucía? - Pregunté arqueando mis cejas. 

-Pensaba que eras malulera, que te conocías mi vida.

-Digamos que me se casí toda tu discográfica, tu informe médico, y algunas cosas que me ha contado José.  

-En ese caso. -Se giró completamente en aquélla cama y se quedó mirándome fijamente. -Malú, 27 años natural de Madrid, lleva toda la vida viviendo en Madrid, le quedan unos días para terminar el ingreso en el hospital, actualmente comparte su vida con Dan..-Paro, suspiro y se le borro esa preciosa sonrisa. -Danka y con un precioso hurón.

-Antes he visto a Dani marcharse. -Volvió a soplar y me apartó la mirada. -lo siento no debería de a verte sacado el tema.- Me volvió a mirar y me sonrió. 

-Lo hemos dejado, bueno en verdad lo he dejado, tenía pensado a verlo echo hace tiempo pero me paso estoy y la verdad es que se estaba portando muy bien conmigo, estaba empezando a ser el Dani del principio, pensaba que había cambiado. - Me hablaba muy rápido, como queriendo soltar todo lo antes posible. - Pero no, mira yo ya no estaba enamorada de él y me he dado cuenta hoy cuando Vero me ha enseñado unas fotos, de él con una chica, ni siquiera siento rabia, han sido 3 años de mi vida con él y ni siquiera siento rabia. 

-Pues sabés lo que te digo - Me incorporé del sillón y me acerqué a la cama. - Qué mejor, que eres una tía genial y que ese tío no te merece. - Y ahora si que lucia en su rostro esa preciosa sonrisa. 

-¿Me dejas tu dedo meñique? - Me preguntó con tono infantil. Frungi el ceño a modo de que no tenía ni idea de para que lo quería. - No pongas esa cara, es un pacto, ¿me lo dejas? - Le tendí mi mano y entrelazo nuestros meñiques.- ¿Amigas?

-Amigas, pero era necesario lo del meñique, que ya tenemos una edad eh. -Y una vez más no puede evitar reírme de la escénita.  

-¡Oye me estás llamando vieja! 

Y entré risas, confesiones y piques muchos piques, era absolutamente increíble como podía pasar de hablarte de algo completamente sería a comportarse como una niña de 7 años,  sinceramente era una de las cosas que más me gustaban de ella, esa noche comenzó una amistad que deseó que dure para siempre. 

Miedos

Ese portazo retumbo por todo mi interior, una sensación indescriptible recorrió todo mi cuerpo de punta a punta. Era inevitable que no me afectase discutir con ella, aún que sea una pequeña tontería, en este caso era algo más serio, pero odiaba con todas mis fuerzas las disputas y más si eran con Malú.

Me coloque los cascos, me metí en la lista de reproducción de mi móvil y le dí al modo aleatorio, gran error por mi parte si piensas que la mayoría de canciones que ocupaban esa larga lista eran de ella. Tuve suerte y con los primeros acordes de 'Viva la vida' (Coldplay). Acelere el ritmo dejando la casa atrás, olvidandome de la discusión que habíamos tenido hace un rato y centrándome en mi respiración para mantener el ritmo frenético que había cogido, todavía no había amanecido, el sol intentaba salir, dejando entrever ese tono amarillento tan vivo del amanecer.

Después de esa canción le siguieron unas cuantas más, su voz entró por mis oidos, haciéndome bajar el ritmo, no era una de sus canciones exactamente lo que reproduccia mi Iphone, sino una de sus notas de audio, esas que tanto le gustaba mandarme asi por que si sin razón ni motivo aparente, no era necesario que estuviésemos distanciadas, podíamos estar bajo el mismo techo, que no era de extrañar que me saltará una notificación suya contándome una de mis canciones, a capela, o simplemente acompañada del chasquido de sus dedos, y ante esas cosas mi única defensa era sonreír,  sonreír y comermela a besos, es lo único que se puede hacer ante tanta ternura.

Con una sonrisa en mi rostro al recodar uno de tantos momentos mágicos a su lado, me pare y me dejé caer en uno de los bancos del parque dónde solíamos ir con los bichos, a pesar de la velocidad y de toda la adrenalina que había soltado en esa carrera, estaba relativamente cerca de casa y como no, el motivo por el cuál estaba sentada en éste banco a estás horas volvió a mi, aún que dudo que se hubiese ido en algún momento. 

No sabía a que se debía el cambio de actitud de mi chica, que estaba cansada me dijo, que pensaba que yo no estaba cansada, que a mí me hacía gracia tener que ocultarme, salir a la calle con ella y tener que alejarme tres pasos de ella, no poder darle un beso cuando me apetecía, para mí también era duro. Pero sabía perfectamente que era lo que nos tocaba, que si lo sacábamos a la luz, no nos iban a dejar ni respirar, y tampoco sabíamos cuál sería la respuesta de la gente, ella había luchado muchísimo por llegar a dónde se encontraba a día de hoy, estaba en el mejor momento de su carrera, y yo no me podía permitir el lujo de que por mantener una relación conmigo todo eso se desvaneciese.  

Y en parte ella tenía razón, también lo hacía por mi carrera, acababa de empezar como aquél que dice. Tan solo tenía tres discos en el mercado y estaba a punto de sacar el cuarto. La mayoría conocían mi "amistad" con Malú y ella me había ayudado muchísimo a que mi música se diera a conocer. Y le estaba eternamente agradecida por ello. Pero erá ahí donde salia a pasear la Cristina insegura, la que tenía miedo de que al reconocerse públicamente la relación que mantenía con Malú, dejarán de juzgarla y conocerla por aquello que hacía que era componer y cantar sus propios temas, por aquello que tanto le gusta. Y que pase a ser la novia de. Habíamos zanjado este tema hacía tiempo en conversaciones anteriores, llegando a la conclusión de que mantenerlo en secreto era la mejor opción por el momento, y además ella era la primera que decía que su vida privada era suya y que la mantenía al margen, todavía no compredia ese cambio de actitud por su parte de la noche a la mañana. 

El sol ya había salido por completo, agosto llegaba a su fin, a pesar de ser los primeros rayos de sol del día ya desprendían calor con intensidad. Me levanté de aquél banco y emprendí mi vuelta a casa, acelere el ritmo rezando por que aún se encontrase en casa, Malú se iba por una larga temporada para acabar con la última tanda de conciertos de la gran gira que se estaban marcando. Las veces que la vería serían contadas, y más si le sumamos que yo me metería en el estudió, a las dos semanas empezaría con la promoción del nuevo disco.  Lo último que me apetecia era que se marquese con el amargo sabor que nos había dejado la discusión.  

Llegué a la puerta del chalet, saqué las llaves y abri la puerta, mi mirada se fué en busca del coche, un cosquilleo me invadió al saber que todavía estaba en casa y que el spring final que me marqué había merecido la pena, estaba empapada de sudor, pero me moria de ganas por abrazarla y que nos despidiésemos en condiciones. Entré en casa pero no la haye por ningún sitio supuse que estaría arriba, terminado la maleta, siempre lo dejaba para el final al igual que a mi nos daba una pereza terrible hacer la maleta. 

Subí las escaleras y entre en la habitación, la maleta estaba abierta y repleta de ropa encima de nuestra cama. Me quedé parada observando como se llevaba más cosas de las necesarias siempre lo hacía, sin que me lo espera salió del baño con la bolsa de aseo en la mano. Me miró de arriba a abajo, observando las pintas que llevaba estaba completamente regada en sudor. 

Un impulso me llevo a lanzarme a ella y atraerla todo lo físicamente posible hacía mí, envolviéndola en mis brazos, dejó caer la bolsa encima de la cama y yo me escondí en su hombro, inhalando aquél maravilloso olor que desprendía su pelo. Aunque no la ví, puede sentir su sonrisa tras mi cara, tras unos minutos así los cuáles a mi se me hicieron efímeros, nos separamos. Nos quedamos frente a frente y me regaló una de sus preciosas sonrisas, la mía no tardo en aparecer. 

-Lo siento, me he comportado como una auténtica imbécil. -Rompió aquél silencio con esas palabras. Mientras sus ojos me delataban que se arrepentía sinceramente de lo que me había achacado hace un rato en el borde de la piscina.  

- Yo también lo siento, yo tampoco he estado muy acertada que digamos. - Me acarició la mejilla y a mi con solo ese gesto me temblaban hasta las pestañas, es inexplicable todo lo que causa en mi interior.  -¿Qué hora es? ¿Cuando te vas?.

-Son las 7:15 dento de un hora más o menos. Tengo que acabar de preparar todo esto.  -Dijo mientras se acercaba a la maleta. 

-Ahora te ayudo, pero ven sientate necesito que hablemos, quiero aclarar las cosas. -Me sente en el borde de la cama y dí pequeños toques con mi mano izquierda sobre el colchón, para que se acomodara a mi lado.

- Por qué no te duchas antes - Me olí a mi misma y la volví a mirar, comenzó a reírse. 

-¿Tan mal huelo? - Su risa no cesaba, y yo os juro que correría la mismísima maratón de Nueva York tan solo por oír su risa.

- No tonta, por qué te vas a resfriar. - Me contestó risueña.  

- Te cuento todo y después nos duchamos juntas - Dije con toda la pícardia del mundo. Pude notar como se sonrojaba.

-Estás jodidamemte sexy.- Se hacerco a mis labios y me dio un ligero pico. - Va cuéntamelo. -Entrelazo nuestras manos y se quedó a las espera de mis palabras mientras esos ojos marrones se clavaban en mí. 

- Tenías razón, soy una cobarde, sí es por mi disco, Lula me he pasado toda mi vida estudiando una carrera que ahora no ejerzo, lo he apostado todo por la música, por mi verdadero sueño y sí, tengo miedo, miedo de que todo lo que he sacrificado no sirva para nada, de que no se me reconozca por lo que hago. 

Tengo miedo de que si nuestra relación sale a la luz pueda perjudicarte, eres la reina de la música de este país y yo simplemente soy una doctora en proceso de cantautora. No quiero que mi carrera suba como la espuma por que soy tu novia. Estoy muy muy orgullosa de todo lo que has logrado y te queda por lograr,  pero lo has echo tu solita, trabajandotelo día a día, si algún día llego a dónde estás tú quiero que sea por que me lo he currado y no por ser la pareja de Malú.

 Quiero que ser tu chica sea un plus no el motor de todo. - Solté todo el aire que quedaba en mi interior, una lágrima corría por mi mejilla, estaba temblando no sabía cuál sería su reacción ante mi declaración. Soltó una de sus manos y la dirigió a mi mejilla secandome aquélla lágrima.

-Mi amor vales muchísimo, no tengo la menor duda de que vas a llegar muy lejos, y que lo vas a hacer por méritos propios. Tienes una magia increíble.  - Me hablaba cerca muy cerca y sin dejar de acariciarme la nuca con la yema de sus dedos. 

-¿No estás enfadada? -Pregunté esquivando su mirada. 

-No, un pelin molesta, por que me lo tenías que haber dicho antes. - Y me abrazó, me acogió entre sus brazos haciéndo que todos esos miedo e inseguridades se esfumasen.

-Te quiero. -Susurré en su odio. 

-Te amo. - Dijo deshaciendo aquél abrazo y poniéndome los bellos de punta, como cada vez que me lo decía.  -¿Nos damos  esa ducha? - Me preguntó mientras su nariz jugaba con la mía.  

Flashback III

Y no se cuanto tiempo llevamos en la triste cafetería del hospital, Ray no paraba de hablarme de la operación que iba a realizar en unos días, era un asunto delicado. Y os juro que yo le estaba prestado atención a todos y cada uno de los detalles que me explicaba. Todo eso lo hice hasta que apareció él. Ese tal Daniel tan bien vestido, la verdad para seros sincera era un chico guapo, más que guapo atractivo, aún que a mi eso no me fuese había que reconocerlo.

Se pidió un café en la barra y se sentó a unas dos mesas de distancia, y pensar que por la razón que él estaba en el hospital era la misma por la que yo me había echo dos guardias seguidas, ella. No se que me pasaba pero cada vez que lo miraba más asco le tenía, había algo en él que no me gustaba y en realidad el chico no me había echo nada. Serían "celos" venga Cristina no digas gilipolleces si hace tres días que conoces a Malú como coño vas a estar celosa.

- ¡Qué idiota eres Raimundo! - Fueron las primeras palabras que salieron de mi boca, cuando un ganchito procedente de la mano de Ray golpeó en mi cara.

-Que quieres que haga Cristinita, llevo más de media hora hablando de la operación de mi vida y tú ni puto caso, al menos me vas a decir quien es aquél chico al que no le quitas el ojo de encima. - Me preguntó antes de dar un enorme bocado al bocadillo de jamón que estaba engullendo.

- ¿Qué chico... que hablas? ¿me vas a terminar de contar lo de tu operación, o me voy ya que tengo mucho lio? - Intenté cambiar de tema o salir de allí pero como era de esperar Ray no me lo iba a poner tan fácil.

- No me jodas que te gusta, pero... si a ti ... osea ... tu no eras...- decir cada palabra le costaba más que la anterior, dejo el bocadillo a un lado y me miró fijamente.

-Que me va a gustar Ray no digas tonterías, es el familiar de una paciente simplemente.

- ¿Y si simplemente es el familiar de una paciente por que llevas más de media hora sin quitarle el ojo de encima? - Ray y sus preguntitas no me podia dejar un ratito en paz, no.

- Es el novio de Malú. - opté por contárselo al final me lo acabaría sacando, era mi mejor amigo y teníamos mucha confianza, yo me tenía que tragar todas sus broncas con Ana, para una vez que le tocaba a él.

- Pues tampoco es para tanto el chaval eh. Ella está mucho más buena. - Dijo con una sonrisa pícara, y yo no podía estar más de acuerdo, no pude evitar reírme ante su comentario.  

- Anda pasame el informe que le eche un vistazo, y escucha atento a ver si aprendes de una maestra. - Comenté con toda la prepotencia del mundo. Me sumergí en aquél historial y empecé a contarle paso a paso todo lo que yo haría, sin levantar la vista de aquellos papeles. 

-Joder pues para ser el novio de Malú, yo diría que está ligando con Eva. - Como un acto reflejo levanté la mirada de aquellos papeles y la dirigí a la mesa donde se encontraba el susodicho. Estaban con las sillas completamente pegadas y uno de sus brazos rodeaba a Eva mientras observan algo en un iPad, estaban muy sonrientes, parecía que se conocían de toda la vida. 

- Será imbécil. - Pronucié lo suficientemente alto para que me escuchará mi amigo. 

-Más que imbécil, yo diria que es un poco suelta, vamos que le da a tó. - Miré a Ray.

-No lo digo por ella, lo que haga o deje de hacer Eva dejo de importarme hace tiempo.  

- Entonces no te pillo amiga. 

- Lo digo por él, miralo babeando con Eva cuando su novia está en aquélla habitación, recuperándose de una operación que casi le cuesta la vida. Hay que ser cabrón. - Me levanté con la intención de dirigirme a mi amiga, pero cuándo estaba a punto de hacerlo, ella se giró y se fundieron en un beso. Daniel levantó la vista y me vio, supuse que sabría que lo había reconocido,  se separo de Eva y salieron juntos de aquella sala. 

Le dí los informes a Ray y salí de aquella cafetería. Me sentía en la obligación de contárselo a Malú, debía de saberlo, ese tío no se merecia estar con ella, le estaba engañando. Pero a la vez quien era yo para meterme en medio de una relación,  por que tendría Malú que creerme a mi antes que a su chico,  a mi casi no me conocía. Iba andando por los pasillos, metida en mis pensamientos y con la mirada fija en el suelo cuando me golpeé con alguien. 

-¿Que pasa Cris ni que hubieras visto un fantasma? -  Y allí estaba José agachado recogiendo todos los papeles que se me habían caido a causa del encontronazo. 

- ¡Aay! perdona José, no te he visto, estaba distraída. Lo siento. -Me disculpe por ir pendiente de mis pajas mentales y no mirar por donde iba. 

-No pasa nada, anda toma. - Me tendio un par de carpetas. - ¿Estás bien? 

-Sí, sólo que iba concentrada en cosas del curro, nada importante. 

- Bueno, oye ya que te encuentro te quería pedir un favor.  

-Tu dirás.- Me ofrecí dispuesta a ayudar a mi amigo, como un fhas se me pasó por la cabeza contárselo a José, pero no quería liar más el rizo.

-Vengo de ver a mi hermana, está mejor pero me a comentado que le duele y para que ella me lo diga, le debe de doler bastante, ¿le podrías dar algo? 

-Claro, ¿porque no me habéis avisado antes? vamos - Agarré a José del brazo para dirigirnos a la habitación de Malú pero me paró en seco. 

- ¿Puedes ir tú? es que tengo una reunión ahora, y llego justito.

-Claro no te preocupes yo me encargo, ¿Dejáis a Malú sola? - No pude reprimirme la pregunta yo estaría encantada de pasarme el tiempo que hiciese falta en aquella habitación.

-Em, no Dani estaba en la cafetería comiendo algo supongo que subirá ahora.

-Sí, ya se yo lo que se estaba comiendo - Comenté murmurando y como era de esperar José no se cosco de nada.

-¿Decías algo?- Preguntó José. 

- No que te vayas tranquilo que yo me encargo, luego te llamo. Suerte con la reunión.  - Nos dimos un par de besos, me volvió a dar las gracias, menudo pesado era, y se marchó a su reunión. 

Toqué dos veces la puerta y no recibí contestación alguna, baje la manilla y abrí poco a poco.

-Buenas tardes, como te encuentras. - Y allí estaba tumbada en la cama y con las manos en la cara, tenía el pelo algo alborotado y la bandeja de la comida intacta sobre la mesita supletoria. Cerré la puerta tras de mi y me hacer que más a ella, hasta quedar pegada a la cama.

-Está comida es una mierda, sabe a rayos. -Dicho esto empujó la mesita apartandola más de ella.

- No mientas, que no las has probado, está intacta. - Cogí la cuchara y se la enseñe. - Limpita Limpita, es comida de hospital y es lo que te toca comer para que puedas recuperarte. -Dejé la cuchara en su sitio.

-Yo me recuperó con un puchero de mi madre,  no con esta porquería. No hay nadie que haya comido de esta asquerosidad y haya sobrevivido. - Lo dijo exagerando sus palabras,  y como si la comida fuese una bomba masiva, no pude evitar reírme.  

- Hay que ver que exagerada eres por favor, yo he comido millones de veces de esa comida y aquí estoy. - Flexione mi brazo derecho e hice el gesto de "sacar bola" - Mirame fuerte como un roble. -Rió exageradamente, ante mi estupidez. -Ya está bien que te vea reírte, pensaba que no sabías.

- Aquí no hay muchos motivos para hacerlo. - Dijo con tristeza, de su cara desapareció esa perfecta sonrisa. 

-¿¡Cómo que no hay motivos?! - Espeté de forma exagerada.- Siempre hay motivos Malú, acabas de salir de una operación muy delicada, y mirate mejoras por segundos,  dentro de poco podrás hacer vida normal, tienes una familia increíble que no se a separado de ti un segundo y ahí fuera hay una legión de Maluler@s que te apoyan incondicionalmente, corrijo te apoyamos, ¿te parecen pocos los motivos? - y volvió a sonreír y yo volví a derretirme.

- Gracias.

- De gracias nada, ahora a comerte toda la comida y sin rechistar eh! - Le ordene mientras le señalaba con mi dedo índice. 

- Cristina me quiere gobernar y yo le sigo, le sigo la corriente por que no quiero que diga la gente que ... - Se paro un momento a pensar en las siguientes palabras que saldrían de su boca y concluyó aquélla cancioncita con.- que a la doctora no le hago caso.- Se reia con amplias carcajadas, y no tarde en unirme eran muy contagiosas y aunque la "cancioncita" nunca me había echo gracias, pero si ella la cantaba todo cambia. 

Entre bromas y más bromas conseguí que se comiera todo lo que había en aquélla bandeja, cuándo acabo retire los restos y ella se incorporó un poco, al hacerlo se le cambio el rostro de la cara y emitió un pequeño quejido de dolor. 

-Me a daó un pinchazo. - Me dijo con preocupación. 

- Es normal, durante unos dias te va a molestar vastante. Voy a por un calmante para el dolor vuelvo en seguida. - Me giré para salir pero me cogio la mano, un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, me apretó fuerte,  jamás había sentido una sensación parecida.

- No te vayas por favor, estoy harta de estar sola... de estar aquí. - Agachó  la cabeza pero no me soltó la mano. - Quiero salir de aquí, seguir con mi vida, quiero irme a casa, subirme a un escenario tan difícil es de comprender, Joder.  - Soltó con rabia. 

- Te entiendo Malú,  pero sabes de sobra que todavía no te puedes ir, la operación ha sido complicada, está muy reciente, todavía te queda una larga temporada por aquí. 

-Joder,  gracias por los ánimos eh! - Me dijo soltandome la mano y dándome un pequeño empujón en el hombro. 

-Lo siento, pero es la verdad, no pienso darte el alta hasta que no estés totalmente recuperada,  aunque me odies por eso. - Y sonreí, no se por que pero cuando estaba con ella era como algo inevitable. 

- Te odiaré, si que te odiaré ¿Te puedo preguntar una cosa? 

-Claro, dispara. ¿De que se trata? - Me moría de curiosidad. 

-¿Tú eres así con todos tus pacientes? - Preguntó sin quitarme ojo de encima. Creo que me puse roja y de todos los colores, tanto se me notaba, empecé a sudar, me moría de vergüenza y si se a dado cuenta de que me encanta, parezco una completa idiota, intenté salir del paso como pude. 

- No, sólo con las hermanas de mis mejores amigos. - Dije intentado recuperar mi compostura. 

- Ósea que me tratas así por que soy la hermana de José. No por méritos propios no? - Preguntó poniéndome pucheros. 

- Sí, ser la hermana de Jose de Lucía tiene algunas ventajas - y se nos escapó la risa. - Aunque no te creas has tenido suerte  a mis otros pacientes los trato a patadas eh! 

- Uf que alivio.- Y volvimos a reírnos.

Teniamos una química increíble, nuestras carcajadas se deberían de escuchar desde la otra punta del hospital.  Hasta que alguien habrío la puerta, y Malú se cayó radicalmente como si estuviésemos haciendo algo malo, al ver de quien se trataba su actitud cambio, me giré y lo ví,  cómo podía tener la poca vergüenza de presentarse en la habitación. 

- Qué bien os lo estáis pasando ¿no?


martes, 27 de enero de 2015

Mi estrella

No se exactamente la hora que era cuándo me giré en la cama para acurrucarme a Malú, pero no estaba a mi izquierda como cuando nos quedamos dormidas. Y aún con los ojos cerrados estiré el brazo izquierdo palpando toda la cama pero no había rastro de ella, supuse que habría ido al baño, entre abrí los ojos, y fijé mi vista en la puerta del baño estaba abierta y con la luz apagada, y no había ni una sola pista de que se encontrase ahí. Me alarme, me levanté de un salto de aquella inmensa y comoda cama que compartíamos cada noche y fui en su búsqueda. Aproveche que estaba en la parte de arriba para buscarla por toda la planta, entré en todas y cada una de las habitaciones, pero ni rastro.

Bajé las escaleras ya en alerta y pense que se podría encontrar en la cocina, la parte de abajo estaba totalmente a oscuras y tampoco había ni rastro de los bichos.

Al entrar en el comedor, vi que las cortinas que tapaban la cristalera que daba al jardín estaban corridas, y la puerta corredera entre abierta, se podia observar las luces de la piscina encendidas.

Y entonces la ví, estaba de pié apoyada en la barandilla que rodeaba toda la piscina, fumandose un cigarro y mirando a las estrellas, y he de deciros que está jodidamemte sexy, su cuerpo sólo está cubierto por una camiseta ancha que por cierto era mía, no se cuanto tiempo hace que se apoderó de ella para dormir,  según ella decía que olia a mí y que sin ella no conciliaba el sueño. La luz que desprendían los focos de la piscina, le daban un aspecto muy sensual.

Me acerqué sigilosamente y la abrace por la espalda depositando mi barbilla en su hombro izquierdo, cuando notó mis manos por su cintura dio un pequeño respingo, y supuse que la había asustado.

-¿Que hacés aquí a estas horas, amor?- Pregunté mientas dejaba suaves besos en en su hombro y nuca.

- Me desvele, y he salido a tomar el aire. - le dio la última calada al cigarro y lo apagó en un pequeño cenicero que se encontraba en el borde superior de la barandilla.

- ¿Y por qué no me has despertado?

-Porque dormías plácidamente, parecías un angelito- me comentó esto último con una gran sonrisa en la cara. 

- ¿A caso no lo soy? - dije divertida e intentado poner cara de no haber roto un plato en mi vida.

-Sólo cuando duermes. - Se giró y juraria que sólo lo hizo para ver mi cara de indignación ante su respuesta y volvió a reir aún más fuerte si cabe.

Me cogío la cara con ambas manos y me beso fuertemente en la mejilla, lo primero lo hizo para que no me escabullese de aquél beso, y lo segundo para aclararme que lo que me había dicho con anterioridad era broma, y así de paso me recordaba que era la persona más bonita y dulce de este planeta y que por mucho que me picase jamás me podría resistir a sus labios. Después de un par de besos se volvió a girar a su posición inicial y perdió su vista entre las estrellas, conocía a mi chica incuso más que a mi misma y no me cabía ninguna duda que lo mismo que la había llevado a tener que levantase de la cama hace un momento era lo mismo en lo que pensaba mientras fijaba su vista en los astros, en su cara se percibía una ligera tristeza. Sin poder evitarlo acerqué mis manos hacia su cintura y la atraje más a mi, entrelazando mis manos en su vientre, depósito las suyas sobre las mias y apoyé mi barbilla en su hombro.

-Mirá, ves aquél grupo de estrellas. - Señalé con mi dedo hacía aquel precioso y estrellado cielo, y ella simplemente se limitó a asentir.  - Ves esas que forman ese dibujó tan peculiar, es la Osa Mayor, y aquélla.  - Volví a señalar a otra constelación. - Aquélla es la Osa Menor, mira más a la derecha está Tauro y aquéllas de allí que brillan tanto es Orión.

Quise seguir nombrandole todas las que mi vista alcanzaba a obserbar pero ella me detuvo, se giró depositó la mirada en mí y lo hizo muy fijamente, pude notar que estaba sorpendida y que la pequeña clase de astronomía que le dí la dejo más alucinada de lo que me esperaba. 

-Joder, ¿en medicina también te hacían estudiarte las constelaciones, o qué? - No puede evitar reir ante su pregunta, y menos por la cara que estaba poniendo en ese intante.  

-No, en la carrera teníamos que estudiar muchísimas cosas pero las constelaciones no estaban dentro de ellas no. - poco a poco fui disminuyendo mi risa. - Sabes a mi abuelo le apasionaba la astronomía, y aunque era un simple pastor, se conocía todas y cada una de ellas, y me lo contagio. Me encantaba salir con él por la noche a la terraza de casa y tumbarme en sus rodillas mientras me explicaba miles de historias de cada una de esas lucecitas que brillan allí arriba. - Sin darme cuenta miestras que le contaba todo esto a Malú una pequeña lágrima corría por mi mejilla al recordarlo, al recodar todos los maravillosos momentos que viví bajo esas mismas estrellas, que ahora brillaban encima de nosotras. 

-Nunca me lo habías contado, es muy bonito. - Me comentó mientras limpiaba la lágrima que resbalaba suavemente por mi rostro.  

-Sí, sabes no me cabe ninguna duda de que ahora brillan con más fuerza, estoy completamente segura que él está entre una de ellas. - y me abrazó con fuerza, un abrazo en el que me transmito que estaba ahí conmigo, que me queria, entre nosotras no era necesario muchas palabras, con un simple abrazo nos tramitamos infinidades de sentimientos.

-Pero sabes ahora tengo entre mis brazos a la estrella más bonita del firmamento,  mi estrella. - y me beso, ese beso vino compañado de un largo abrazo.

-Te amo.- Y no habían palabras más bonitas que pudieses escuchar en tu oido y más si procedían de ella. 

-Bueno y me vas a decir que es eso que te quita el sueño. - Pregunté rompiendo el silencio que se había creado después de aquel bonito momento. Me esquivo la mirada he intento escabullese de mi pregunta cambiando de tema. -Lo que tu quieras Malú si no me lo quieres contar estas en todo tu derecho, pensaba que confiabas en mí. Mira yo no se lo que te pasa últimamente pero cuándo me lo quieras contar no dudes en buscarme. -Me dispuse a entrar en casa pero me agarro del brazo y me hacerco a ella.

- Cariño sabes perfectamente que eres la persona en la que más confío, pero esto es muy complicado, estoy echa un lio, no se... joder.  - Pronunció las últimas palabras en un suspiro e inclino su cabeza hacía el cielo dejando salir todo el aire que guardaba en ese cuerpecito.

-¿Pero qué pasa? ¿Qué a ocurrido para que estés así? ¿he echo algo? ¿es por nosotas? - No había cosa que retorcía más por dentro que no saber que era eso que tanto le inquietaba a mi chica. 

-No mi amor no es por nosotras, o sí ... no se... pero tú no has echo nada.

-Cómo que o sí, venga Malú no me jodas,  que coño pasa. - Me estaba empezando a alterar, no solia hablarle así, pero está situación me estaba empezando a inquietar bastante. 

Me cogío las manos y se acercó más a mí, por el gesto de su rostro supuse que me lo iba a contar todo, y seguro que lo haría de un tirón, como siempre. Me límite a sonreír a modo de aprobación a lo que sabía que se disponía a hacer. 

- Cris llevamos cuatro años juntas, los mejores de mi vida, pero estoy cansada, no de ti, ni de lo nuestro, ni mucho menos,  por que de eso no me podría cansar jamás. Eres la persona con quién quiero compartir mi vida y de eso no tengo ni la más mínima duda. -No pude evitar sonreír al escuchar aquello, sabía que lo decía con total sinceridad. Pero también sabia qué ahora venía el pero. 

-¿Pero? ¿Cuál es el pero?- Me adelante a preguntar. 

-El pero es que estoy cansada, cansada de saber que eres la mujer de mi vida y no poder salir contigo de la mano, cansada de que se creen especulaciones con otras personas, cuando no son ciertas, cansada de ir a actos y estar a tres pasos de ti, estoy arta de que tengamos que ocultarlo, de que todo el mundo tenga que opinar sobre lo hago o no hago en mi vida privada. Joder tengo 32 años y estoy hasta las narices de tener que andarme escondiendo como cuando tenia 15 y no quería que mis padres se enterasen de que fumaba. Y lo único que puedo hacer es aguantarme y dar las gracias por que al menos en estas cuatro paredes si que puedo estar contigo. - Se le notaba más cabreada que nunca, ya habíamos hablado de este tema, incluso fué causa de muchas discusiones.

-Cariño ya lo hemos hablado, es muy complicado y además no es conveniente contarlo ahora, estás en la cresta de la ola, seria un caos, irían a por nosotras.

- Tanto miedo tienes de que sepa lo nuestro. - preguntó apenada.

- Cariño yo no tengo miedo a que se sepa y lo sabes, yo soy la primera que estaría encantada de que todos supiesen que la mujer más maravillosa de este mundo, duerme todas las noches apoyada en mi hombro,  y además sabes perfectamente que yo fui la primera que se lo conto a mi familia, pero no quiero que esto te afecte, que hacer público lo nuestro afecte a tu trabajo a todo por lo que llevas luchando tida tu vida, no me lo perdonaría jamás.  

-Lo sé mi amor, pero no podemos seguir así toda la vida.  

- Ya pero no creo que ahora sea el momento Malú. 

- ¿Y cuándo es el momento?  ¿Por qué no ahora? ¿por tu disco? - Lo dijo en un tono que no me gusto nada, en el fondo tenia razón.  

- Joder Malú no empecemos. A qué viene este cambio de opinión, yo pensaba que lo dejamos claro hace tiempo y que pensábamos lo mismo. 

-Biene a que estoy cansada de ocultarme. Y pensaba que tú también estabas cansada, pero veo que te importa más tu trabajo. -La conversación empezaba a subir de tono y odiaba discutir con Malú y más por ese tema. Aquéllas palabras, que me dijese que me importaba más mi carrera que ella, me callerón como un jarro de agua helada.  Le había demostrado miles de veces que la queria por encima de todo y de todos y que pensase eso me mataba, lenta y dolorosamente. 

- Vete a la mierda.  

Y me fui, tampoco hizo mucho por retenerme se quedó allí plantada. Entre en casa y me puese lo primero que encontré en la silla de la habitación, eran una camiseta blanca de tirantes junto a unas mayas deportivas y unas zapatillas deportivas que deje preparadas, puesto que tenía pensado salir a correr a la mañana siguiente. Cogí el móvil y los cascos y bajé a la planta de abajo, Malú estaba en el sofá rodeada de los bichos y con una taza en la mano, por lo que pude ver era una infusión.  

- ¿A donde vas? - Me preguntó desde el sofá y con la cabeza de Django en su cintura.

- A correr. -Contesté lo más fría y seca que puede. 

- ¿A estás horas? 

-Sí, no tengo sueño. - Me jodia mucho estar así con ella, pero yo también tenia mi orgullo y lo que me había dicho me habia jodido muchísimo. 

- Cris, ven porfa sientate vamos a hablarlo. -Dijo esto a la vez que apartaba a los bichos del sofá. 

- No Malú, ahora no me apetece hablarlo, me voy a correr.

-Joder cariño, me voy enseguida y no quiero irme así. 

- Tu sabrás es tu trabajo. - La miré un instante antes de salir por la puerta y me fui dando un sonoro portazo.