Narra Cris.
Hay momentos en los que se detiene el tiempo, que no existe nada más a tu alrededor. Creo, bueno, se, estoy segura que en este momento no existe nada más. La tengo a un escaso centímetro de mi boca. La miro, sus ojos buscan los mios, los mios se pierden por su cara, hasta que una inercia aplastante es la causante de un cruce de miradas y se crea algo magico. Algo en mi interior cambia, un cúmulo de sensaciones recorren mi cuerpo. Sus ojos, ese iris marrón, un marrón chocolate, un color intenso e imposible de describir, el color de la belleza. Sus ojos brillan más que nunca y sólo con su mirada es capaz de iluminar toda la habitación. No se cuánto tiempo llevamos en esta posición tan extraña, su cuerpo cae por completo encima del mio. Y yo siento frio y calor, estoy sudando y a la vez tirito, mi sistema nervioso se a vuelto loco, y la causante de esa locura se encuentra mirándome a los ojos.
Sus ojos ahora estudian cada poro de mi cara, la miro e inicio un recorrido desde sus pupilas hasta la comisura de sus labios. Nunca, nada me a apetecido tanto como su sonrisa. Recorro con mi mirada sus labios, su boca, creando un círculo vicioso del que se me hace imposible salir. Me abstraigo observando su boca y ese pequeño lunar en la parte superior de la mejilla. No sigo su mirada pero siento el barrido que le hace a mi boca, noto como clava su mirada en mis labios. Percibo una sonrisa casi invisible en sus labios, creo que es la misma que hay dibujada en mi cara desde que caí en esta cama.
Esa sonrisa inapreciable para cualquiera, hizó que nuestra caras se aproximaran. Mis labios rozaron los suyos, y fue eso un simple roce el causante de despertar miles de sentimientos en mi interior. Ese simple roce pasó a ser un beso, un beso con ganas, con dulzura, algo más que un simple contacto de unos labios. Una de sus manos reposa en la almohada, mientras que la otra hace pequeñas caricias entre mi cuello y mi mandíbula. Mis dedos se pierden entre su pelo, mientras que yo de gusto el dulce sabor de su boca.
Llevamos minutos así, saboreandonos, cuándo noto que se separa de mi boca, yo aún sigo con los ojos sellados, deseando que el momento vivido no acabe jamás. No la veo pero intullo que me mira, es cuándo siento el choque de nuestras frentes, cuándo decido abrir mis parpados lentamente. No dejo de preguntarme que pasará ahora mismo por su cabeza, que significa todo esto para ella, pero aún perdura la sonrisa en sus labios y es un gesto que me tranquiliza.
El golpear de unos nudillos contra la puerta de la habitación, hacen que inmediatamente Malú se incorporé y se siente en el lateral de la cama, la imito, pero con más destreza que ella me pongo en pie.
Tras la puerta aparece Eva y se asombra de verme todavía por aquí, la conozco y lo noto en su cara.
-Uy perdón, pensé que te habías... marchado ya... - Meditaba sus palabras, con intención de no importunar con ninguna de ella. - Siento interrumpir, yo sólo venia a por los informes, para tramitar el alta de mañana. -Malú me mira de reojo, la miro y me doy cuenta de las marcas que a dejado mi pintalabios en su cara. Va a hablar pero me adelanto.
-Tranquila Eva, no interrumpes nada, yo ya me iba es muy tarde. -Cojo mi bolso y me dirijo a la puerta, sin ni siquiera girarme les deseo que pasen una buena noche y salgo de la habitación.
Dicen que las preguntas verdaderamente importantentes son siempre, más importantes que cualquiera de sus respuestas. Y yo en este momento me estoy haciendo millones de preguntas, sin ninguna respuesta. Estoy sentada en mi chester, Django como cachorro que es está dormido a los pies del sofá. De todas ésas preguntas siempre se repite la misma y es un ¿Por qué? Porque diantres he reaccionado así, yo no soy de las que huye tras un beso, y joder menudo beso. ¿Y si todo esto es por que a sido más que un simple beso?.
Me sofoco ante tanta pregunta, y de un impulso me levanto del sofá, recorro mi pequeño salón, hasta que me cuzo con ella. No me lo pienso ni un segundo, me va a venir genial acariciar sus cuerdas. Aprovecho y cojo papel y boli, nunca se sabe cuando va a llegar la inspiración. Y cómo por arte de magia la hoja de la libreta empieza a llenarse de palabras.
"Este desconcierto no me hace ningún bien. Tal vez, nos guste demasiado y queramos repetir, entres en mi vida con la fuerza de un fusil, y me desórdenes todo cuanto conseguí. Vas a ser mi perdición."
Cada palabra que plasmo en el papel, tiene que ver con ella. Mis musas se han convertido en una sola.
Un gimoteo, junto a un calor húmedo en mi mano hacen que me retuerza. Me duele todo el cuerpo, girar el cuello se convierte en todo un desafío. Abró los ojos y una bolita llena de arrugas me llena de babas. 
He pasado toda la noche en el sofá. Ni siquiera sé la hora que es, la pantalla del móvil se ilumina, avisandome de una llamada entrante, lo cojo y aparece la cara sonriente de Ray.
-Dime. -Pronuncio seguido de un bostezo.
-Joder Cris, jurame que no te has quedado dormida, y que estás lista. ¡Juramelo! -Lo dice en tono de broma, por el sonido que oigo de fondo, sospecho que está a bajo esperándome.
-¡Te lo juro! - Me rio mientras me desperezo a la misma vez. -¿Que hora es? - Trato de centrarme un poco.
-Cómo no bajes cagando leches, la hora de que nos despidan a los dos, tenemos el relevo en veinte minutos, date prisa, estoy abajo.
Una vez más Ray me a vuelto a salvar el culo, cómo de costumbre. Hoy más que nunca le agradezco que me haya pasado a buscar, a parte del metro me he ahorado una buena bronca. Entramos juntos en el gabinete, no llegamos tarde, pero si que somos los últimos en entrar. Rodríguez reparte las tareas y cada uno va abandonando la sala, para desempeñar sus funciones pertinentes. Me dispongo a abandonarla yo también, pero Rodríguez me lo impide con su particular chasquido.
-Toma. -Me tiende un informe. -Es el alta de la cantante, se a encargado Eva de adjuntarlo todo, pero aún asi es tu paciente, tu te encargas. Si necesitas mi firma ya sabes, toda tuya se que habéis hecho buenas migas. -Me guiña un ojo y se larga, este hombre nunca dejará de sorprenderme.
Ya con el alta de Malú entre las manos me dirijo a su habitación. Una sensación extraña, me recorre todo el cuerpo, todo lo vivido ayer vuelve a mi pensamiento. Cierro los ojos y sacudo la cabeza, como si con ese gesto fuesen a desaparecer todas mis dudas.
Toco suavemente la puerta de la habitación, una voz que no es la de Malú, me indica que puedo pasar. Y mis dudas se confirman, Malú no está sola en la habitación. Malú vestída de calle, está de pie junto a una mesita y va colocando con suavidad sus pertenencias dentro de una pequeña maleta. No esta sola ni mucho menos, Pepi le ayuda a organizar todo, José espera sentado en el sillón y Vero tan sonriente como de costumbre, está cerca de Malú, por si se marea.
-Buenos días, a llegado el día, ¿impacientes?-Pregunto a la vez que Malú se gira, y me sonríe está muchísimo más guapa que de costumbre.
-Ni te lo imaginas. -Contesta una Malú, pletórica y sonriente, me pongo tan nerviosa que los folios que sujeto en mi mano, caen dispersos por todo el suelo.
-Pero no los tires mujer. -Comenta Vero riendose, mientras que se agacha a recogerlos. Me los tiende. -Toma. -Nosotros mejor esperamos fuera.
-No hace falta, Malú solo tienes que firmar estos informes y serás libre. -Me acercó a la mesilla en la que Malú está apoyada, se los tiendo junto con un bolígrafo.-Firma aquí y en las tres siguientes. -Al acercarme a ella su fragancia inunda mis fosas nasales, y juro que no he olido nada más agradable en toda mi vida. Me pierdo en cada gesto que realiza, me evado del mundo.
-¿Es todo,Cris? -Su voz hace que regrese a la tierra.
-Em, sí, sí es todo, ya puedes marchar cuándo quieras. Espero que vaya todo bien, y no hagas muchos esfuerzos, descansa y coje fuerzas. Ha sido un placer a verte conocido.
-¿No te estarás despidiendo de mi doctora?- Lo dijo con toda la chanza del mundo, y no se si era o no su propósito pero consiguió sacarme una sonrisa. -Me voy unos días a Valencia con Vero, pero nos vemos a mi vuelta. Te debo una cena. -Simplemente asentí con una sonrisa.
-Bueno, hija no se cómo te vamos a agradecer todo lo que has echo por nosotros.. por mi niña - Pepi estaba visiblemente emocionada, tenía los ojos humedecidos y hablaba a trompicones. No sabía cómo reaccionar, para mí también habían sido más que unos simples pacientes. Me acerqué a ella y la abrace, me acogió entre sus brazos, agradeciendome el gesto y me estrujo fuerte entre sus brazos.
-A sido un placer a veros conocido, sois una familia increíble, va ir todo genial. -Pronucié cerca de su oido.
-Bueno, ya mamá que la agobias. -Dijo José entrometidose entre las dos. - Cris seguimos en contacto y vamonos ya que de estar tanto tiempo, en el hospital me voy a poner amarillo. - Todos reímos ante su comentario.
Los despedí en la puerta principal del hospital, me despedí de ellos con dos sonoros besos. Excepto de Vero, que guardaba el equipaje de Malú, en el maletero del coche. Malú me dio una llamada perdida a mi teléfono móvil, a modo de que me guardase su número de teléfono, no se porque pero no me sorprendío que lo hiciese. Seguro que cogio el móvil de José y busco mi número entre sus contactos, me guiño un ojo y se introdujo en el coche. Me despedí de Vero, cuándo se iba a marchar en dirección al coche, noto que me tiende algo en la mano, y pongo gesto de no entender nada. Lo cojo, es un papel lo abro y hay una dirección escrita en lápiz.
-Es la dirección de mi cara de Valencia, por si te apetece darnos una sorpresa, te recibirá encantada. -Me guiña un ojo, me sonríe y se va hacia el coche. Me quedé inmóvil, viendo cómo el coche de Vero desaparecía a lo lejos. Ese "Te recibirá encantada " no paraba de repetirse una y otra vez en mi cabeza. Aún así, tan sólo eran las nueve y cuarto de la mañana y me quedaba una larga guardia de veinticuatro horas por delante. Habían pasado tres meses desde que conocí a Malú, la veía prácticamente a diario, cuándo no tenía que ir al hospital, buscaba excusas para hacerlo. Ahora me tenía que acostumbrar a no verla por ahí.
Lo bueno de trabajar durante un día entero sin descanso, sin duda es los tres días siguientes de descanso. La guardia se me pasó volando, pero aún asi no dejaba de pensar en ella. A las nueve de la mañana siguente, ya en casa no podía sacarmela de la cabeza.
-Necesito contárselo a alguien más, Django. -Mi cachorro como si me entendiese perfectamente, apoyo su cabecita sobre mis piernas y me invitó a que le acariciase. Pensaba en la persona idónea para contarle todas mis dudas e inquietudes. Con Django me podia desahogar, pero no era muy bueno dando consejos. Sólo ella llego a mi pensamiento. -¡Mi malagueña!
Cogí el móvil y marqué su número, sin necesidad de buscarlo en la agenda, puesto que me lo sabia de memoria, tanto el suyo como el de todas las personas importantes en mi vida.
-¡Murciana dichosos los oidos que te escuchan, ya está bien que te dignes a llamarme! -Echaba de menos ese peculiar acento, necesitaba tanto una larga conversación con ella, dónde no faltaba el incienso, y ese café de máquina tan delicioso que prepara.
-Yo que me digno a llamarte, desde que te has hecho famosa no quieres saber nada de los pobres - Dije con toda la chanza del mundo.
-¡Serás capulla! - No tardamos en reírnos a carcajadas.
-Amiga necesito, una larga conversación de las nuestras.
-Te espero en mi casa, voy preparando el incienso. -Volvimos a reír, cómo nos conocíamos.
Familia, antes de nada agradeceros la espera, y esa forma que tenéis de animarme a seguir escribiendo. ¡Sois maravillosos! Esta es la 1° parte del Flashblack, espero poder subir la segunda parte lo antes posible. Si me lo permitís, quiero agradecer en especial a una Mafiosa, por haberme ayudado en todo, no sólo con este Flashblack sino en general. GRACIAS!! Y espero seguir contando con su ayuda para todos los capítulos que le quedan a esta novela. Por último y no menos importante a mi Petisuise por estar siempre ahí! Espero que os haya gustado y me contéis cosillas. Os quiero familia.
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