miércoles, 28 de enero de 2015

Flashback III

Y no se cuanto tiempo llevamos en la triste cafetería del hospital, Ray no paraba de hablarme de la operación que iba a realizar en unos días, era un asunto delicado. Y os juro que yo le estaba prestado atención a todos y cada uno de los detalles que me explicaba. Todo eso lo hice hasta que apareció él. Ese tal Daniel tan bien vestido, la verdad para seros sincera era un chico guapo, más que guapo atractivo, aún que a mi eso no me fuese había que reconocerlo.

Se pidió un café en la barra y se sentó a unas dos mesas de distancia, y pensar que por la razón que él estaba en el hospital era la misma por la que yo me había echo dos guardias seguidas, ella. No se que me pasaba pero cada vez que lo miraba más asco le tenía, había algo en él que no me gustaba y en realidad el chico no me había echo nada. Serían "celos" venga Cristina no digas gilipolleces si hace tres días que conoces a Malú como coño vas a estar celosa.

- ¡Qué idiota eres Raimundo! - Fueron las primeras palabras que salieron de mi boca, cuando un ganchito procedente de la mano de Ray golpeó en mi cara.

-Que quieres que haga Cristinita, llevo más de media hora hablando de la operación de mi vida y tú ni puto caso, al menos me vas a decir quien es aquél chico al que no le quitas el ojo de encima. - Me preguntó antes de dar un enorme bocado al bocadillo de jamón que estaba engullendo.

- ¿Qué chico... que hablas? ¿me vas a terminar de contar lo de tu operación, o me voy ya que tengo mucho lio? - Intenté cambiar de tema o salir de allí pero como era de esperar Ray no me lo iba a poner tan fácil.

- No me jodas que te gusta, pero... si a ti ... osea ... tu no eras...- decir cada palabra le costaba más que la anterior, dejo el bocadillo a un lado y me miró fijamente.

-Que me va a gustar Ray no digas tonterías, es el familiar de una paciente simplemente.

- ¿Y si simplemente es el familiar de una paciente por que llevas más de media hora sin quitarle el ojo de encima? - Ray y sus preguntitas no me podia dejar un ratito en paz, no.

- Es el novio de Malú. - opté por contárselo al final me lo acabaría sacando, era mi mejor amigo y teníamos mucha confianza, yo me tenía que tragar todas sus broncas con Ana, para una vez que le tocaba a él.

- Pues tampoco es para tanto el chaval eh. Ella está mucho más buena. - Dijo con una sonrisa pícara, y yo no podía estar más de acuerdo, no pude evitar reírme ante su comentario.  

- Anda pasame el informe que le eche un vistazo, y escucha atento a ver si aprendes de una maestra. - Comenté con toda la prepotencia del mundo. Me sumergí en aquél historial y empecé a contarle paso a paso todo lo que yo haría, sin levantar la vista de aquellos papeles. 

-Joder pues para ser el novio de Malú, yo diría que está ligando con Eva. - Como un acto reflejo levanté la mirada de aquellos papeles y la dirigí a la mesa donde se encontraba el susodicho. Estaban con las sillas completamente pegadas y uno de sus brazos rodeaba a Eva mientras observan algo en un iPad, estaban muy sonrientes, parecía que se conocían de toda la vida. 

- Será imbécil. - Pronucié lo suficientemente alto para que me escuchará mi amigo. 

-Más que imbécil, yo diria que es un poco suelta, vamos que le da a tó. - Miré a Ray.

-No lo digo por ella, lo que haga o deje de hacer Eva dejo de importarme hace tiempo.  

- Entonces no te pillo amiga. 

- Lo digo por él, miralo babeando con Eva cuando su novia está en aquélla habitación, recuperándose de una operación que casi le cuesta la vida. Hay que ser cabrón. - Me levanté con la intención de dirigirme a mi amiga, pero cuándo estaba a punto de hacerlo, ella se giró y se fundieron en un beso. Daniel levantó la vista y me vio, supuse que sabría que lo había reconocido,  se separo de Eva y salieron juntos de aquella sala. 

Le dí los informes a Ray y salí de aquella cafetería. Me sentía en la obligación de contárselo a Malú, debía de saberlo, ese tío no se merecia estar con ella, le estaba engañando. Pero a la vez quien era yo para meterme en medio de una relación,  por que tendría Malú que creerme a mi antes que a su chico,  a mi casi no me conocía. Iba andando por los pasillos, metida en mis pensamientos y con la mirada fija en el suelo cuando me golpeé con alguien. 

-¿Que pasa Cris ni que hubieras visto un fantasma? -  Y allí estaba José agachado recogiendo todos los papeles que se me habían caido a causa del encontronazo. 

- ¡Aay! perdona José, no te he visto, estaba distraída. Lo siento. -Me disculpe por ir pendiente de mis pajas mentales y no mirar por donde iba. 

-No pasa nada, anda toma. - Me tendio un par de carpetas. - ¿Estás bien? 

-Sí, sólo que iba concentrada en cosas del curro, nada importante. 

- Bueno, oye ya que te encuentro te quería pedir un favor.  

-Tu dirás.- Me ofrecí dispuesta a ayudar a mi amigo, como un fhas se me pasó por la cabeza contárselo a José, pero no quería liar más el rizo.

-Vengo de ver a mi hermana, está mejor pero me a comentado que le duele y para que ella me lo diga, le debe de doler bastante, ¿le podrías dar algo? 

-Claro, ¿porque no me habéis avisado antes? vamos - Agarré a José del brazo para dirigirnos a la habitación de Malú pero me paró en seco. 

- ¿Puedes ir tú? es que tengo una reunión ahora, y llego justito.

-Claro no te preocupes yo me encargo, ¿Dejáis a Malú sola? - No pude reprimirme la pregunta yo estaría encantada de pasarme el tiempo que hiciese falta en aquella habitación.

-Em, no Dani estaba en la cafetería comiendo algo supongo que subirá ahora.

-Sí, ya se yo lo que se estaba comiendo - Comenté murmurando y como era de esperar José no se cosco de nada.

-¿Decías algo?- Preguntó José. 

- No que te vayas tranquilo que yo me encargo, luego te llamo. Suerte con la reunión.  - Nos dimos un par de besos, me volvió a dar las gracias, menudo pesado era, y se marchó a su reunión. 

Toqué dos veces la puerta y no recibí contestación alguna, baje la manilla y abrí poco a poco.

-Buenas tardes, como te encuentras. - Y allí estaba tumbada en la cama y con las manos en la cara, tenía el pelo algo alborotado y la bandeja de la comida intacta sobre la mesita supletoria. Cerré la puerta tras de mi y me hacer que más a ella, hasta quedar pegada a la cama.

-Está comida es una mierda, sabe a rayos. -Dicho esto empujó la mesita apartandola más de ella.

- No mientas, que no las has probado, está intacta. - Cogí la cuchara y se la enseñe. - Limpita Limpita, es comida de hospital y es lo que te toca comer para que puedas recuperarte. -Dejé la cuchara en su sitio.

-Yo me recuperó con un puchero de mi madre,  no con esta porquería. No hay nadie que haya comido de esta asquerosidad y haya sobrevivido. - Lo dijo exagerando sus palabras,  y como si la comida fuese una bomba masiva, no pude evitar reírme.  

- Hay que ver que exagerada eres por favor, yo he comido millones de veces de esa comida y aquí estoy. - Flexione mi brazo derecho e hice el gesto de "sacar bola" - Mirame fuerte como un roble. -Rió exageradamente, ante mi estupidez. -Ya está bien que te vea reírte, pensaba que no sabías.

- Aquí no hay muchos motivos para hacerlo. - Dijo con tristeza, de su cara desapareció esa perfecta sonrisa. 

-¿¡Cómo que no hay motivos?! - Espeté de forma exagerada.- Siempre hay motivos Malú, acabas de salir de una operación muy delicada, y mirate mejoras por segundos,  dentro de poco podrás hacer vida normal, tienes una familia increíble que no se a separado de ti un segundo y ahí fuera hay una legión de Maluler@s que te apoyan incondicionalmente, corrijo te apoyamos, ¿te parecen pocos los motivos? - y volvió a sonreír y yo volví a derretirme.

- Gracias.

- De gracias nada, ahora a comerte toda la comida y sin rechistar eh! - Le ordene mientras le señalaba con mi dedo índice. 

- Cristina me quiere gobernar y yo le sigo, le sigo la corriente por que no quiero que diga la gente que ... - Se paro un momento a pensar en las siguientes palabras que saldrían de su boca y concluyó aquélla cancioncita con.- que a la doctora no le hago caso.- Se reia con amplias carcajadas, y no tarde en unirme eran muy contagiosas y aunque la "cancioncita" nunca me había echo gracias, pero si ella la cantaba todo cambia. 

Entre bromas y más bromas conseguí que se comiera todo lo que había en aquélla bandeja, cuándo acabo retire los restos y ella se incorporó un poco, al hacerlo se le cambio el rostro de la cara y emitió un pequeño quejido de dolor. 

-Me a daó un pinchazo. - Me dijo con preocupación. 

- Es normal, durante unos dias te va a molestar vastante. Voy a por un calmante para el dolor vuelvo en seguida. - Me giré para salir pero me cogio la mano, un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, me apretó fuerte,  jamás había sentido una sensación parecida.

- No te vayas por favor, estoy harta de estar sola... de estar aquí. - Agachó  la cabeza pero no me soltó la mano. - Quiero salir de aquí, seguir con mi vida, quiero irme a casa, subirme a un escenario tan difícil es de comprender, Joder.  - Soltó con rabia. 

- Te entiendo Malú,  pero sabes de sobra que todavía no te puedes ir, la operación ha sido complicada, está muy reciente, todavía te queda una larga temporada por aquí. 

-Joder,  gracias por los ánimos eh! - Me dijo soltandome la mano y dándome un pequeño empujón en el hombro. 

-Lo siento, pero es la verdad, no pienso darte el alta hasta que no estés totalmente recuperada,  aunque me odies por eso. - Y sonreí, no se por que pero cuando estaba con ella era como algo inevitable. 

- Te odiaré, si que te odiaré ¿Te puedo preguntar una cosa? 

-Claro, dispara. ¿De que se trata? - Me moría de curiosidad. 

-¿Tú eres así con todos tus pacientes? - Preguntó sin quitarme ojo de encima. Creo que me puse roja y de todos los colores, tanto se me notaba, empecé a sudar, me moría de vergüenza y si se a dado cuenta de que me encanta, parezco una completa idiota, intenté salir del paso como pude. 

- No, sólo con las hermanas de mis mejores amigos. - Dije intentado recuperar mi compostura. 

- Ósea que me tratas así por que soy la hermana de José. No por méritos propios no? - Preguntó poniéndome pucheros. 

- Sí, ser la hermana de Jose de Lucía tiene algunas ventajas - y se nos escapó la risa. - Aunque no te creas has tenido suerte  a mis otros pacientes los trato a patadas eh! 

- Uf que alivio.- Y volvimos a reírnos.

Teniamos una química increíble, nuestras carcajadas se deberían de escuchar desde la otra punta del hospital.  Hasta que alguien habrío la puerta, y Malú se cayó radicalmente como si estuviésemos haciendo algo malo, al ver de quien se trataba su actitud cambio, me giré y lo ví,  cómo podía tener la poca vergüenza de presentarse en la habitación. 

- Qué bien os lo estáis pasando ¿no?


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