martes, 27 de enero de 2015

Contigo no hay planes

No se si fueron los lametones de Danka por toda mi cara o la risa desenfrenada de Malú los causantes de que me despertará de mi tan agradable sueño.

- Buenos días, bella durmiente, ya son horas ¿no? - Dijo mi chica apoyada al borde de la cama y quitando a Danka. No tenía ni idea de la hora que era, pero Malú ya estaba completamente vestida, con ropa deportiva y su melena recogida en una coleta.

- Pues que hora es? - Pregunté mientas me frotaba los ojos. - ¿A dónde vas? - Mi cara de sueño era digna de admirar.

- Gorda son la 8:45, asi que levanta, y no me voy nos vamos. - Joder después del palizón de ayer y la hora que era, no se de dónde saca ésta mujer tanta energía.

- ¿Y a dónde vamos? no se suponía que hoy era día de casa, piscina y sofá con el zoo. - Le pregunté sin despegarme de la almohada.

- Ya cariño pero me apetece aire, por qué no nos perdemos un rato con los bichos por la sierra y luego nos tiramos en el sofá y nos ponemos una peli  - Y todo eso me lo dijo poniéndome ojitos y prácticamente encima de mí. - Venga ... gorda... por fa. - intercalaba cada palabra con un ligero pico y sonriendo, sonriendo mucho muchísimo. Imaginaros y yo que no le podía negar nada y menos si me lo pedia de aquella forma pues acabé cediendo.

- Venga vale vamos, pero con una condición - me miro y elevo la barbilla para que continuará. - que no me canses mucho, y cocinas tu cuándo volvamos. 

Comenzó a reírse y a mi me bastaba una sola mirada para saber de sobra por qué lo hacía.

- Cómo te sigas riendo me quedo en casita durmiendo y te vas tu solita a subir puertos, guapa. - Dije aquello en tono serio y evitando de todas las maneras posibles que me contagiará su risa.

- No te enfades tonta. - se dirigió a darme un beso pero aparte mi cara, sabía a la perfección que no había cosa que le diese más rabia y me encantaba picarla. Ni corta ni perezosa me deposito un fuerte y sonoro beso en la mejilla, creo que hasta ella misma se hizo daño en el labio. - y además si no sabes de que me rio. - dijo poniendo voz de niña sabionda.

- Pues si que lo sé. - Contesté segura.

- Haber, según tu de que me rio, listilla.

- Preguntó desafiante.

- Pues te ríes por que sabias perfectamente que aún que no tuviese muchas ganas, si tu me lo pedias de esa forma yo aceptaría. - Y comenzamos a reir al unísono. Nos conocíamos demasiado. 

- Pero que lista es mi doctora, que no se le escapa ná. - Dicho esto me beso, me beso con ganas, con todas las ganas que nos teníamos. -Va y no te quejes que encima que te he echo el desayuno, ponte cómoda te espero abajo y te voy calentado el café.

Ya desayunadas, Malú se puso a preparar a los bichos para meterlos al coche, mientras yo recogía el desayuno. Los gritos de mi chica pronunciado mi nombre, hicieron que soltara de inmediato las tazas que llevaba en la mano y corriera hacía el jardín. Ahí estaba Malú arrodillada en el césped, y Lola a su lado haciendo unos extraños movimientos, como si se estuviese ahogando, la cara de Malú era de preocupación total.

- Cris no se que coño le pasa, a empezado a hacer un ruido extraño y mira como está. - todo esto lo dijo muy rápido, mirando a Lola, con un estado de nervios importante y muy preocupada.

- A ver, tranquila cariño dejame. - intenté decírselo calmada para que se tranquilizarse, pero la verdad es que ver a el animal asi era para alterarse.

Cogí a Lola, la pobre estaba temblando y se le notaba que no podía respirar, le abrí la boca con cuidado, metí dos dedos suavemente y pude notar como tenía un pequeño objeto puntiagudo, lo cogí como puede y con cuidado lo extraje.

- Tranquila bonita ya está. - Tranquilice al animal que ya volvía a respirar con normalidad. - Menudo susto nos a dado eh. - No se si Malú me oyó o no, puesto que estaba con Lola en brazos haciéndole todo tipo de carantoñas.

- La llevamos al veterinario. - Me preguntó mientras yo observaba aquélla bobita estampa.

- Sí, venga vamos que la vea Carlos y así nos quedamos más tranquilas.

La llevamos a la clínica y Carlos nos dijo que estaba bien pero que se había dañado un poco la garganta y que para que nos quedáramos más tranquilas pasaría allí un día, para estar más controlada. Y a nosotras no nos quedaba de otra que volver a casa.

Ya en el coche, me empeñe en conducir, a Malú todavía le duraba el susto. No dejaba de mirarme y me estaba empezando a intimidar.

- Al final me vas a desgastar. - Dije sonriente y sin apartar la vista de la carretera.

- Eres increíble, no sabés lo que admiro tu capacidad de saber lo que tienes que hacer en cada momento, no se lo que haría sin ti, de verdad. - Esta mujer es así,  te suelta esto de sopetón mientras estas conducido. Aparté por un instante la vista de la carretera y la miré, estaba preciosa.

-Tampoco a sido para tanto eh. Y además si yo soy un desastre. - dije quitandole hierro al asunto, era una exagerada. 

- Cris, salte por esa salida, por favor - Puso una cara estraña y yo inmediatamente le hice caso y aparque en un descanpado de tierra cubierto de matas salvajes.

- Estás bien, mi amor - Le pregunté asustada.

Y ella no contesto, le apareció una sonrisa triunfal de oreja a oreja, se desabrochó el cinturón y de un pequeño salto se puso a horcajadas encima de mí.

- Qué haces loca, me has asustado.

-Me moría de ganas de besarte. - Colocó una mano en mi cuello atrayendome más si cabe hacía sus labios y me beso con pasión,  con ganas, con un solo beso conseguía ponerme de cero a mil en un segundo. - para, para que puede vernos alguien. 

- Quien nos va a ver, por aquí no a pasado nadie en siglos. - zanjó mis pequeñas dudas con esa frase y se adentró en mi cuello, haciéndome perder la poca cordura que quedaba en mi. - ¿Qué pasa no te da morbo? - me preguntó tras morderme el labio inferior.

- Sí, claro que me da, pero estamos a diez minutos de casa y allí estamos más tranquilas. 

- Ya pero es qué yo teniendote así de cerca no aguanto ni diez segundos.  - y se pegó más si cabe a mi cuerpo.

Malú se agacho buscando algo por el lateral de mi asiento, no se lo que buscaba pero lo hacía impaciente.

- No buscaras los cóndones ¿no? - le pregunte sin poder aguantar la risa.

Oí su risa por mi barriga y mi asiento se deslizó hacía atrás. 

- Eso era lo que buscaba idiota, así estamos más cómodas.  

- Más comodas ¿para qué? - me hice la ingenua. - No pretenderás violarme en un descampado.

- Sí - me contestó riéndose en mi boca. - pero tranquila que te dejo que hagas lo mismo conmigo. 

Nos fundimos en un beso, en un beso húmedo, con pasión con ganas, nuestras lenguas comenzaron su particular juego,  el que a nosotras tanto nos gustaba, fui introduciendo mis manos por debajo de su camiseta hasta quitarla por completo,  no os miento si os digo que me la comia a besos, literalmente, no me podia separar de ella. Se perdió en mi cuello dándome pequeños mordiscos en el lóbulo de la oreja mientras que yo hacía lo mismo en su hombro ya desnudo, sin previo aviso se separo un poco más de mi e introdujo su mano en mi sexo,  un gemido salio de mi boca, e inundo todo el coche. 

Yo no me queria quedar atras y le queria proporcionar el mismo placer que me estaba dando ella a mí,  como puede en aquélla incomoda postura le desabroché el botón de su pantalón he hice lo mismo que ella hacía conmigo, pero a una velocidad descomunal, ya ni siquiera podíamos besarnos. Gemiamos la una en la boca de la otra. Llegamos juntas a a las estrellas, la luna el universo o a ese mundo que solo existía para nosotras, al que nos traslada vamos cuándo hacíamos el amor. 

Y aún con la respiración entrecortada nos volvimos a besar. Diciéndonos todo lo que sentíamos cuando estabamos juntas.

- Te amo. - me dijo al oído, con esa voz tan dulce, capaz de hacer temblar a la mismísima Torre Mayor de México.  

- No tanto como yo. 

Y cómo no, como últimamente nos solia ocurrir, alguien tenía que interrumpir el maravilloso momento que habíamos creado en el coche. Sono mi teléfono, mis ganas de contestar a esa llamada eran nulas, pero Malú le dio al manos libres del coche. 

-Sí. - Contesté sin ganas. 

-¿Dónde te metes? Murcianica. - Tanto a Malú como a mi nos volvió a aparecer la sonrisa en la cara. 

- Hombre Malagueña, tu tan inoportuna como siempre amiga. - Le recriminé en tono gracioso. 

- Si he interrumpido algo te fastidias, que te avisé hace tiempo, vas a venir a echarme una mano o voy a tener que ir a buscate y traerte a rastras.

Joder me había olvidado por completo que hoy era el cumpleaños de Inma, la novia de Vane y que Vane me había pedido ayuda para organizar la fiesta sorpresa de esta noche en su casa. Y eso que me aviso con bastante antelación,  si esque soy un auténtico desastre.

- Bueno, ¿yo también puedo ir no? - Preguntó mi chica. Y se escucharon las carcajadas de Vane, al otro lado del teléfono. 

- Ahí amiga que ya se yo por que he interrumpido, bueno pues os quiero a las dos en mi casa ya! - Exigió Vanesa.

- Vale - Contestamos al unísono. 

Pasamos el resto de la mañana ayudando a Vane a organizar su casa para esta noche, ya estaba todo organizado y Malú y yo teníamos que volver a casa a arreglarnos para la ocasión.  

- Bueno Vane esto ya esta listico, nosotras nos vamos ya que necesito una ducha.

- Necesitamos. -Añadió Malú. Vane dejo una de las cajas que llevaba en la mano y nos acompañó hacía la puerta. 

- Oye Vane, los invitados de esta noche son de confianza ¿no? - Le pregunté apoyando mi cabeza en el hombro de Malú y rodeando mis manos en su cintura. 

- Sí, va a venir poca gente y todos amigos de confianza.

- Mejor, no me apetece fingir. - Comenté sincera y le deposite un beso a Malú en la mejilla. 

-Bueno, nos vemos esta noche pareja.

Pasamos un rato vagueando en el sofá y como no nos quedamos dormidas. Me desperté antes que ella, mire la hora y nos teníamos que dar mucha vida para no llegar tarde. Nos duchamos juntas y como ya su pondréis la ducha se alargo más de la cuenta. 

Llegamos a casa de Vanesa y tuvimos que dejar el coche alejado de su casa. Puesto que nosotras nos encargariamos de abrir la casa de Vane y recibir a los invitados hasta que llegará, ella con su chica.  

La cara de Inma al vernos a todos allí y la de Vane al ver como sonreía su chica merecia por completo el palizón de esta mañana,  la casa de Vane quedó preciosa y eso fue mérito de Malú que se encargó de la decoración. 

Pasamos una noche increíble, rodeadas de amigos, de amigos de verdad, hacía demasiado tiempo que no nos juntabamos todos. Y ahí estabamos en el jardín a las tantas de la madrugada comiendo todo tipo de dulces, y tirados por el césped. Malú estaba tumbada completamente y con la cabeza apoyada en mis piernas y de vez en cuando me miraba sonriente y me robaba un pico. En frente de nosotras estaba la cumpleañera y Vane, a  su derecha Pablo Alborán y Manu Carrasco, que no paraban de picarse el uno al otro. 

En frente de ellos y muy acaramelados también estaban Pili (Pastora) y su marido Fran. India miraba a las estrellas y a Pablo se le caía la baba. El resto de gente que acudió a la cena se habían marchado ya. A Alejando Sanz le esperaba su mujer y los peques en casa, Melen mañana tenía concierto y madrugada, últimamente no estaba muy animado. Y Orozco y su mujer no pudieron venir. 

- Bueno nosotras nos vamos ya. - Miré a Lula y esta se incorporó. 

- Sí, que se a echo muy tarde.- Añadió mi chica.

- Y además vosotros deberías de hacer lo mismo - Dije mirando a todos. Que se quedaron extrañados.  - Si, no me mireis así, hay que dejarles intimidad, que Vane le tendrá que dar su regalo ¿no? 

La cara con la que me miro Vane hizo que todos  estallaramos de la risa. Vane se acercó a Malú y le susurro algo al oído "a ver si me la controlas más eh" o algo así le dijo entre es acento andaluz que saco mi amiga y lo flojito que lo dijo casi no lo entendí. 

Llegamos a casa y caímos rendidas en la cama, había sido un dia muy largo pero un muy buen día, puesto que lo había pasado con ella.

No hay comentarios:

Publicar un comentario