sábado, 18 de abril de 2015

Capitulo 15 'Sabes bien'

Aún conservo el temblor de piernas, sigo teniendo unas vistas impresionantes del escenario, pero ya no estoy tan cerca de ella. Unos fuertes hombres vestidos de negro, me han situado en una de las gradas más próximas al escenario. A la primera persona que veo es a mi suegra, que inmediatamente me recibe con un fuerte abrazo. En sus ojos se percibe la emoción y el orgullo de tener a sus dos hijos encima del escenario. Y es aquí junto a la que considero mi familia dónde puedo disfrutar del maravilloso concierto que nos están regalando.

El palacio entero rendido a su voz, a ella. Ver como se hace tan grande ahí arriba, como es capaz de revolucionar a quince mil personas con sus bailes frenéticos, o enmudecerlas al cantar en un simple taburete acompañada por un piano.

En estos momentos me siento totalmente privilegiada, por saber que la tengo a ella, una mujer impresionante, con carácter, con valor y con un talento innato y aplastante. Es de esa clase de mujeres que a priori podría estar con cualquier persona pero me a elegido a mi y sólo yo tengo el gran privilegio de dormir a su lado todas las noches.

Jamás había sentido el amor de esta manera, siempre he sido de las que creían en la teoría de que 'enamorarse erá un estado emocional que apenas duraba unos meses'. Pero ella solita se ha encargado de romper día a día todas esas creencias, llevamos cuatro años juntas y cada día que pasa estoy más enamorada.

Desde el escenario me busca con la mirada, lo intuyo, sabe dónde están situados sus amigos y su familia. Me busca entre ellos mientras va introduciendo el siguiente tema. Me encuentra, y al hacerlo me regala la sonrisa más bonita del mundo. Con una simple mirada que sólo comprendemos las dos me dedica el siguente tema. Un escalofrío me recorre por completo al escuchar los acordes de "Vuelvo a verte". Mis lágrimas se colapsan deseosas de brotar por mis mejillas, es en el estribillo de la canción cuándo nuestras miradas se pierden juntas entre la multitud. Lloro y sonrio, mi cuerpo no sabe de que manera expresar tanta felicidad. Y es que todo por ella merece la pena, arriesgaría mi vida sólo por ver su sonrisa.

No puede desprender más felicidad, ahora junto a ella todo el palacio corea la canción, en un ineficaz intento de unirme a ellos intento cantar, pero me es imposible. Malú desde la distancia y con las manos alzadas al ritmo de la música, se percata del mar de lágrimas que recorren mi cara y me sonríe más si cabe. La canción a llegado a su fín, tanto yo como el resto del gentío, puestos en pie ovacionamos su talento.

Me regala un guiño provocativo y me altera por dentro, me muero por tenerla entre mis brazos, comérmela a besos, hacerla mía. Se que mi impaciencia tendrá que esperar, puesto que después del concierto tiene una larga lista de compromisos.

Hace apenas diez minutos que terminó el show, junto a mis suegros y mis cuñados hemos entrado a una especie de salón donde abunda la comida, somos los primeros en llegar y dudo que tarde mucho en llenarse, la lista de amigos que han acompañado a Malú esta noche es muy larga. Pero yo sólo deseo que entre ya por esa puerta. No es Malú si no mi cuñado José él que entra sonriente y sudoroso, todos nos adelantamos frenéticamente a felicitarlo. Cuándo llega mi turno me abraza fuertemente.

- Enhorabuena campeón, menudo conciertazo te has marcado machote. -Le brindó mi más sincera enhorabuena, es el mejor guitarrista que conozco.

-Gracias cuñi, el que vale vale. - Carcajeo en su oido, es un caso. -Por cierto, la jefa te está esperando en su camerino, yo de tí me daba prisa.- Le doy un sonoro beso en la mejilla y salgo despavorida, mientras de fondo escucho la risa de José.

No tardó mucho en dar con su camerino, una puerta grande y un cartel con su nombre me indican que se encuentra al otro lado. Toco dos veces y antes de una tercera o de recibir respuesta entro directamente.

Me encuentro de frente con Malú, su sonrisa aún perdura y mis ojos se pierden por su cuerpo de escándalo. Aún va enfundada en ese mono ultraceñido que realza todas las curvas de su tonificada figura. Un suspiro involuntario por mi parte se hace eco en la habitación, es consciente de lo alterada que me encuentro, sólo con el simple hecho de tenerla en frente.

Sugerente y con movimientos provocativos capaces de poner cardíaco a cualquiera, se aproxima más a mí. Su respiración se acompasa a la mía y mis pulsaciones aumentan por segundos. Mis labios se mueren por saborear los suyos y busco su boca desesperadamente. Es ella la que me lo dificulta, se escabulle y me lo pone más difícil. Me impacienta y lo sabe, es su peculiar modo de provocarme.

Entrelaza una de sus manos en mi nuca, su mirada penetra en mi cuerpo. Sutilmente da la vuelta sobre si misma, sin dejar de mirarme y con una habilidad sorprendente echa el cerrojo a la puerta.

Me sonríe picaramente y mi deseo hacia ella se potencia por mil, me lanzo a sus labios que me reciben gustos, el beso aumenta a una velocidad vertiginosa. De un impulso Malú se sube a mi cadera y entrelaza sus piernas en mi cintura. Con una mano la aferro más a mi para no perder el equilibrio, mi mano libre puede palpar todo su cuerpo. La temperatura del camerino se eleva de forma incontolada. La proximidad entre ambas me acelera. Con una de mis manos aparto todo lo que hay encima del tocador y acomodo a Malú, sin despojar sus piernas de mi cintura me acerca más si cabe a ella. Su boca inicia un recorrido trepidante por mi cuello, deposita suabes mordiscos en el lóbulo de mi oreja.

-Me moria por tenerte así de cerca. -su susurro en mi oído y su posterior mordisco causan en mi suspiros incontrolables.

-Y yo mi amor, no sabés lo que me apetecia besarte. -me da suabes y rápidos picos, esos que te dejan con ganas de más y más. -No te imaginas lo que me pone este mono, ¿Te lo podrás llevar a casa? Sería un desperdicio que se lo quedarán los de Swarovski, me podrías repetir esos bailecitos a solas. -arqueo las cejas repetidamente y se lo digo con tono perverso y cumplo mi objetivo, sus carcajadas invaden mi cuerpo.

-¿Sabés lo que me pone a mi? -la incito a que me sorprenda, me coge la cara con ambas manos y a centímetros de mis labios me dice; -Saber que este mono me lo vas a quitar tú.

Nos besamos frenéticamente, con posesión una de mis manos va directa en busca de la cremallera de su espalda, mientras ella desabrocha a prisa el botón de mi vaquero. Las ganas que nos tenemos son incontrolables, con un ágil movimiento se cuela dentro de mi pantalón. Su cremallera avanza por la mitad de su espalda...

Dos sonoros golpes en la puerta hacen que nos separamos de inmediato, al otro lado Rosa demanda a Malú que se de más ligereza.

- ¡Puuff! Que cortarollos es, que carácter tiene. -Refunfuño en su hombro, mientras le voy subiendo la cremallera.

-Pero es la mejor, cariño. -De un salto se incorpora en el suelo. -No la subas, voy a la ducha. -La sigo con paso firme, se gira risueña y comprendo que mi calentón va a tener que esperar más aún. Resopló y mi cara de indignación lo dice todo, me besa con guasa pero con ternura, mientras me susurra que me compensará.

Nos encontramos en el local de moda de Madrid, Rosa a pesar de ser una cortarollos se había encargado de reservar la sala para todos los invitados.

Apoyada en la barra mientras el camarero con más musculos que el mismísimo Schwarzenegger, me prepara mi tercer o cuarto Gin Tonic. Veo pasar a Malú, se a desprendido del mono ajustado y ahora luce un vestido negro con pequeñas piedrecitas destellantes, dejando a la luz sus tonificadas piernas.

Mi mirada la recorre por completo, la devoro con los ojos, y no se si es por el alcohol, por las ganas que le tengo o por ambas cosas, pero me levanto decidida de aquél taburete y acudo a su encuentro. Se encuentra charlando cortésmente con una pareja de pronunciada edad a la que no conozco.

Cuándo estoy a punto de alcanzar mi objetivo una mano me sujeta con firmeza del brazo y hace derramar unas gotas de mi cóctel.

- ¡Te la vas a comer con la mirada -Carcajea y me lleva de vuelta a la barra.

-¡Es es el objetivo! - Reímos las dos, y más que por mi comentario, Pastora se cachondea de mi estado.

-Anda que si te dejo ir, seguro que te la comes delante de los directivos.

-No sería por falta de ganas. -musito con desgana. Mi sinceridad le choca y lo sé, sonríe divertida y me quita la copa. - ¡Oye! ¡Que me la acaban de poner!

-No, tu no bebes más que al final te veo en la portada de todas las revistas. - Se sigue cachondeando de mi un buen rato, pero cedo y me rio de sus comentarios, ante esta mujer no se puede hacer nada.

Es una de mis canciones favoritas la que me arranca junto a Pili hasta la pista, me contoneo al ritmo de la pegadiza canción, me dejo llevar por la música. Pastora a desaprecido de mi campo de visión. Cuándo voy en su búsqueda percibo la fragancia de Malú a mis espaldas.

-O dejas de provocarme de esta manera o no respondo de mis actos. -es su voz seria pero extremadamente sexy la que por segundos entumedece mi cuerpo, su mano reposa por encima de mi cadera, mientras las suyas se mueven al compás de la música.

Su roce con mi espalda y el movimiento de su mano, me dejan sin aliento y mi respiración se acelera desbocadamente. Me besa sutilmente en el cuello, dónde el recogido de mi cabello deja entrever el vello que sus labios ha erizado. Miro a mi alrededor y la mayoría de invitados abandonan el local, una sonrisa me invade y me giro para hacérselo saber a Malú.

-Amor, vamonos ya por favor. -más que una proposición es una suplica por mi parte, en sus ojos se refleja su deseo. Asiente con delicadeza me besa en la mejilla y se acerca hacia su bolso para pedir un Taxi.

Las miradas vuelan en el taxi, intento controlar las ganas irreflenables que tengo sobre ella, pero me es imposible teniéndola a centímetros. Y Malú que sabe que estoy desesperada por tenerla entre mis brazos, no deja de provocarme. Le encanta. De repente su mano se posa en mi muslo, poniéndome más cardíaca de lo que estoy. Con la mirada le digo que pare, indicándole que el taxista se va a dar cuenta. Una risilla de niña traviesa sabiendo que esta haciendo una trastada es su respuesta.

El taxista, un cincuentón de aspecto descuidado nos observaba por el retrovisor. Tras encontrarse con mi mirada de pocos amigos, vuelve la vista a la carretera y enciende la radio. Casualmente están hablando del concierto de esta noche, son las seis menos algo de la madrugada y mi chica sigue siendo Trending Toping Internacional. Un cuarto de hora después llegamos a casa.

Ya en el jardín y por fin a solas, me adelanto hacia Malú que se aproxima a abrir la puerta principal de casa. Me aferro a su espalda, mientras le aparto la melena para poder colarme en su cuello, sonríe y suspira al mismo tiempo que reposa la cabeza en mis hombros. Mientras desiste en el intento de abrir la puerta, mis ganas aumentan y los sutiles besos se tornan más apasionados y húmedos. Emprendo un nuevo recorrido desde el extremo de su hombro descubierto hasta el lóbulo de su oreja. Nuestras respiraciones se acompasan y se tornan más frenéticas. Malú se gira y se apodera de mis labios, nos besamos con pasión, un beso calido que nos enciende más y más a cada segundo. Con sus manos enredadas en mi cuello y besandonos ardientemente consigo abrir la puerta.

Entremos en la casa a trompicones, se deshace de su bolso lanzandolo hacia el sofá. Su boca y la mia siguen inseparables. El recorrido que su mano a iniciado por mi espalda me pone más mala si cabe. Malú sabe de mi desesperación y me empotra contra la pared del comedor, es tal nuestro movimiento que uno de los portafotos del aparador cae al suelo. Malú ante el ruido causado, se guira y observa el cristal resquebrajado, sonríe y vuelve al ataque pero esta vez le declara la guerra a mi cuello.

Su boca viaja trepidante desde mi barbilla hasta el inicio de mi pecho, de un impulso se deshace de mi blusa y la lanza hacia cualquier rincón de la casa. Está desenfrenada y me provoca con cada movimiento, intercala una de sus piernas entre mis muslos y se aproxima más a mí, ejerciendo una ligera presión en mi sexo.
Vuelve exaltada a mi boca, mientras mis manos temblorosas por la excitación del momento, bajan cuidadosamente la cremallera de su vestido. Me dispongo a quitárselo por completo, cuándo sus manos me lo impiden y me invita a subirme a sus caderas, a trompicones llegamos a la habitación.

-¡Cuidado que nos la pegamos! - Entre risas me deja sobre la cama y mis tacones han desaparecido por el trayecto, ella tampoco los lleva. -¿Todavía te quedan fuerzas? -Pregunto sorprendida. Deben ser más de las seis de la mañana y todavía desprende una vitalidad increíble.

-¡Para hacerte el amor, sí! -Lo dice seria, pero de la forma más sensual posible y mirándome fijamente a los ojos.

Se desprende del vestido que cae despreocupado al suelo y se coloca a horcajadas sobre mi. Nuestros labios se vuelven acompasar, mientras su mano baja implacable hacía la hebilla de mi cinturón. Mis manos recorren cada centímetro de su espalda, entretanto ella se deshace de mis pantalones. Su boca me recorre sin cesar desde mi mendibula, hacia abajo. Entreteniéndose cada vez más a medida que va bajando, dándome suaves pero húmedos besos desde mi cuello hasta mi vientre sucesivamente. Pasa por mi escote por la parte que se deja entrever por el sujetador. De un ligero movimiento se desahace de el y lo envía fuera de la cama.

Malú está colérica y mi excitación es palpable. Vuelve a retomar el camino que su boca había emprendido por mi cuerpo, partiendo esta vez desde mi propia boca. Todo lo que impida que nuestros cuerpos estén en completo contacto me molesta, ferozmente le quito el sujetador, obteniendo ese deseado contacto. Su boca juega al rededor de mi ombligo, me mira fijamente desde su posición y descubro cuál será su siguente paso, me baja delicadamente el tanga y lo deposita en un rincón de la cama. Con una ternura y una sensualidad abrumadora inicia un recorrido de besos desde el empeine de mi pie derecho, hasta la cara interna de mis muslos. Mi respiración se vuelve jadeante e irregularal sentir la suya tan próxima a mi sexo.

Me mira y con un gesto sutil me pide permiso. Me vuelve a sorprender. A pesar de llevar cuatro años juntas aún busca mi aprobación, le asiento rotundamente y sonríe victoriosa, mientras comprendo que con su cuestión no busca otra cosa, sino que le revele las ganas que le tengo. Me conoce perfectamente, y yo me dejo llevar por su forma potentosa de hacerme el amor, hasta tocar el cielo con las manos. Cambiamos roles, mientras pierdo la cuenta de las veces que ambas hemos alcanzado ese estado de exaltación.

Reposamos agotadas sobre el colchón, la noche es digna para el recuerdo. Asciende por mi pecho llenadolo de besos y deja caer la mayor parte de su cuerpo sobre el mio, mientras acomoda su cabeza en mi hombro.

-Madre mia amor, me has dejado agotá. ¡Te amo muchísimo! - Deposita suabes besos en mi clavícula, y mi sonrisa ilumina la habitación tras sus palabras.

-Yo si que te amo, cielo. Ha sido increíble...

-Mira está amaneciendo. -Me interrumpe mientras ambas observamos por el ventanal como el sol se va abriendo paso.

-Gracias por a ver venido. -Malú rompe el silencio creado, mientras vemos amanecer.

-Gracias a ti amor, por dejarme formar parte de tu vida. -Sellamos el momento con un beso. Se separa de mis labios, mientras se eleva para quedar a mi altura.

- Por cierto, ¿Y tu promo por México?

-De eso tenemos que hablar...


Lo siento, lo siento... Podría pediros disculpas eternamente siento mucho el retraso. Sois increíbles a pesar de no subir a menudo, estais ahí animando a que siga con esta locura ¡Sois unos amores! ...Bueno ahora mi se dejáis les doy las gracias a mis otros amores jejejeje.

Te lo mereces, y aún que ante tí no tengo palabras, te debes mi agradecimiento siempre! Capo que gracias por soportarme sobre todo, te sabes el Capi de memoria y por ahi hay mucha mano tuya JAJAJAJA ¡Te quiero un montón!
Novata! Me tienes abandonada, pero a ti te lo perdono todo 😏 ¡Disfrútalo!
Petisuise! ¡GRACIAS! 😘

¡Espero que la espera merezca la pena!

sábado, 28 de marzo de 2015

Cambio de planes

Caminaba por el aeropuerto con un cabreo de mil demonios, de hecho juraría que en ese momento se veía una nube de humo saliendo de cada uno de los poros de mi piel.

Avanzaba arrastrando mi enorme maleta por el suelo, en ese momento repleto de parejas despidiendose, jovenes proyectando enormes sonrisas y saludando a un futuro impreso en un billete de avión, u otros muchos reencuentros familiares. Eso sí, la mayoría con la mirada nublada por las lágrimas.

En ese momento detesté no poder estar con ella, preparando ese gran concierto del que llevabamos hablando meses con la boca llena de entusiasmo.

Paré en seco al ver el panel en el cuál se anunciaba mi vuelo a México. Por mi cabeza pasaron miles de pensamientos y sentimientos diferentes entre sí pero igual de confusos.

Inhalé todo el aire de mi alrededor, saboreando esa sensación en la que tus pulmones abarcan todo el oxígeno posible. Suspiré profundamente, exhalandolo pausadamente, deseando que todos esos pensamientos se fuesen ordenando en mi interior a la misma velocidad que el aire salia de mi cuerpo.

Acerqué mi maleta, y deje caer mi cuerpo desganado sobre uno de esos bancos metálicos que alberga el aeropuerto. Me esperan quince días cargados de intenso trabajo. Ramón se había encargado de organizar adsolutamente todo. En los últimos días, cada vez que salía el tema de mi promoción por América me limitaba a adsentirle, mientras mi pensamiento y mis ganas volaban solas al fín de gira de mi chica.

Me queda menos de una hora para embarcar y ni siquiera he facturado mi equipaje. Multitud de personas pasan a mi alrededor, algunos me miran de forma disimulada, otros murmuran a mi paso.

Es un matrimonio el que comenta en voz baja mi cierto parecido a una cantante. Sonrío de forma irónica al ver la escena, el matrimonio a entrado en una pequeña discusión, él asegura que soy Cristina Pérez, la esposa se lo contradice en varias ocasiones y le obliga a avanzar alegandole que debe de estar confundido. Todavía no me acostumbro a este tipo de situaciones, pero he de reconocer que me parecen muy divertidas.

Es su hija, una adolescente la que si que me reconoce al instante y se acerca tímidamente, me pide un autógrafo, está tan sumamente nerviosa que sólo le sale un hilio de voz. Me produce una ternura increíble y me ofrezco encantada. Le ruego que no comente mi presencia, lo que menos me apetece es tener a una oleada de gente reclamando mi atención. Nos tomamos un par de fotos, elogia mi nuevo disco y me comenta ya más relajada, que pensaba que actuaría con Malú en el concierto de esta misma noche. Le ofrezco una sonrisa forzada y me excuso en que el trabajo es el trabajo.

Se que no es la única que espera nuestro dueto, las redes sociales lo llevan comentado meses. Es mi móvil el que me avisa de una nueva notificación: un Tuit de mi chica anunciando la proximidad del concierto. Sólo queda una hora y poco para que las luces de todo el palacio se apaguen y ella aparezca por aquella plataforma elevadiza que tan diva la hace parecer.

Me encontraba justo en frente de la puerta de embarque, cuándo mis pensamientos se frenaron en seco, creando una especie de accidente automovilistico en mi mente.

Y en ese preciso instante supe que camino seguir.

Mi cuerpo reaccionó a los gritos de mi corazón, volviendo a la normalidad y conduciendome de vuelta a la salida en un abrir y cerrar de ojos. Desde el aeropuerto hasta el Palacio había una hora de camino en coche y yo necesitaba llegar a la de ya.

Me dirigí a un taxi de los que ocupaban toda la calle y le dí la dirección a la que debía llevarme, expresando mi deseo de llegar lo antes posible. Al fin el taxi paró ante la puerta del Palacio, el cuál ya proyectaba a todo volumen su potente voz, hacia todos los oídos dispuestos a soñar.

Le tendí al taxista el primer billete que encontré en mi monedero, sabiendo perfectamente que era mucho más dinero del que le debía, pero igualmente le di las gracias y salí de allí como alma que lleva el diablo para dirigirme a la puerta trasera del Palacio, perfectamente salvaguardada por cuatro guardaespaldas.

Los maldije mil veces por haberme hecho perder minutos de mi preciado tiempo. Mientras, corría por los pasillos del palacio, buscando desesperadamente una entrada que me dirigiera al escenario. Hacía tiempo que mi bolso y mi matela habían desaparecido por aquellos pasillos, poco me importaba. Por lo menos ahora me era más fácil recorrerme aquél laberinto sin tener que tirar de ellos.

Finalmente me encontré con Rosa, su mánager, la cuál muy amablemente me condujo hasta dónde quería ir, proporcionandome las mejores vistas.

Estaba presentando Aprendiz, con la mirada llena de admiración y emoción.

-"Hay una canción muy especial para mi, la primera que canté en toda mi vida. Una canción con la que emprendí a disfrutar... -su voz y su sonrisa brillaban a la par por todo el palacio, me encontraba a unos diez metros de ella, salvaguardada enter los equipos de sonido disfrutando de unas vistas espectaculares.

-Esta versión a piano y voz me he limitado a llevarla sólo a lugares más íntimos, pero hace un tiempo decidí que por que no, por ella no se iba a mostrar tal y cómo es, en cualquier lugar." -Una sonrisa se apoderó de mi mientras recordaba las tantísimas veces que en las que Malú me manifestaba su deseo de cantar algún día esa gran canción juntas en un escenario.

Otra loca idea pasó por mi mente y me dirigí hasta Victor uno de los técnicos de sonido, el cuál me proporcionó un micro sin apenas rechistar, quizá por la histeria que emanaba de mi cuerpo. Lo encendí y me andube hasta pasar junto a Rubén, el cuál no sabía ni como mirarme. Hice un gesto con mi dedo indice para indicarle que no dijera nada, a lo que me respondió con un asentimiento.

El público empezó a gritar sin control. Ya me habían visto. Malú que ya iba por el final de la primera estrofa, paró sin comprender a que se debía ese escándalo aunque no le duró mucho la confusión, ya que se giró, me vio de lleno y me regaló una preciosa sonrisa.

Me paré justo tras ella, la rodeé con mis brazos y dejé un beso en su mejilla. El público gritó más, ensordeciendonos por completo.

Acerqué el micro a mis labios y continúe con aquella mítica canción. La impresión estaba quedando espectacular y yo jamás había disfrutando tanto en un escenario. Malú no soltó mi mano en toda la actuación.

Y así con miradas cómplices, un tierno y emotivo abrazo y gestos que sólo nosotras dos sabíamos descifrar acabamos la canción. Con la ovación de todo el palacio pude sentir un "te amo" en mi oído. Nos separamos y agradecí todo ese cariño que me estaban brindando. Me disponía a abandonar el escenario, para que continuase con su show, cuándo me retubo.

-¡Ey! ¿Dónde vas tan rápido?- Me detube y estendio su mano. -Ven. - Me ordenó. Me acerqué a ella es tendiendo la mía y la agarro con fuerza. -Por lo menos deja que te de las gracias, ¿no?- le sonreí y el rugor de mis mejillas aumento de una manera muy considerable. -Bueno. - ahora se dirigía hacía su público. -Lo que acabamos de vivir a sido completamente improvisado, de echo no se que haces aquí deberías de estar camino a México.- se dirigía a mi señalandome con el dedo índice a modo de regañina. Me en cogí de hombros y puese mi cara más angelical, gesto que desató su risa y automáticamente la del público. Ya más sería y mirándome fijamente a los ojos me dijo.

-Gracias, gracias por darme éste capricho, el de poder interpretar esta canción contigo, aquí esta noche. Miles de gracias por hacerme cumplir un sueño más, te quiero. -Su voz sonaba serena y dulce, sus palabras enmudecieron a todo el palacio y a mi me temblaban hasta las pestañas. -Gracias a ti, por todo. Yo también te quiero. - Fueron las únicas palabras que pude pronunciar. Me abrazó con fuerza ante quince mil personas y ne susurró que era el amor de su vida. Una lágrima de felicidad resbaló por mi mejilla y la dejé ahí despidiendome ante su público. Disfrutando de una noche inmemorable, inolvidable. Una noche para el recuerdo.

Ante todo mil disculpas por la tardanza, espero que haya merecido la pena. Deciros que el capi iba con un montón de fotos, pero no me a dejado publicarlas lo siento mucho :'(( Intenté subir más a menudo lo prometo jejeje. Bueno ahora si me permitís quiero agradecer a @NovSolamenteTu por que parte del capi a sido gracias a ella, gracias por la paciencia. Y cómo no gracias a mis mafiosillas, simplemente ¡GRACIAS! Sin vosotras este "mundillo" seria muchísimo más aburrido , gracias por todo de corazón. ¡Os quiero!

lunes, 23 de febrero de 2015

Flashblack VI (Segunda parte)

Narra Cris

El verano de 2008 está llegando a su fín y con diferencia es uno de los más calurosos que he pasado Madrid. Aún estando a mediados de Septiembre el calor todavía hace mella en la capital. Mi subconsciente le agradece eternamente a Vanesa que no se haya mudado a las afueras, no es mucha la distancia entre su casa y la mía, pero aún así la hago a pie y a un ritmo apresurado. Llego a su portar sudorosa y algo sofocada, undo el botón de su portero automático hasta que escucho su voz al otro lado, da por echo que soy yo y no precisamente por que hubiésemos quedado, si no por que nadie le toca el timbre con tanta insistencia.

-!Ohú illa! Que se quea pillao. - Nos reímos a carcajadas y me abre la puerta, sabe que he cumplido mi propósito, el de sacar toda su vena andaluza. Me espera con la puerta entre abierta, el primero que acapara mi atención es Pongo, que me recibe a base de lametones y enredadose entre mis piernas. Ya se percibe el olor a incienso.

-Ya ni me acordaba de tu cara, amiga. - Me recibe con dos sonoros besos y entramos dentro de casa.

Es un estudio pequeño, pero aún asi es mucho más grande que el mio, esta decorado con un gusto exquisito, transmite mucha paz. Me tiro en el sofá e incito a Pongo a que haga lo mismo, Vane no tarda en aparecer con dos tazas de humeante café.

-Bueno va, mientras que esto se enfría un poquillo, cuéntame que me esta matando la curiosidad. - Se sienta a mi lado dejando a Pongo entre ambas. La miro y se me escapa una risa tonta.

-No se por dónde empezar, Vane.

-Por el principo, siempre se empieza por el principio. -Reímos al unísono. Cesa su risa y se pone sería. - ¿Te has cargao a alguien? -Ahora soy yo la que rie frenéticamente.

-No jodas Vane, todavía no. -Volvemos a reir pero de manera más liviana. -Estoy echa un lio -Resopló y cojo la taza de café.

-Es por una tia ¿no?, sí, es por una tía y por tu cara no es por una tia cualquiera ... Venga, ya estas tardando en contármelo todo. -Se sienta cuál indio y espera impaciente a que me arranque de una vez.

-Es por Malú. -Decido ir al grano, al fin y al cabo había venido para contárselo todo y que me aconsejase.

-¿Malú? -Se queda pensativa y me limito a asentir. -¿Que Malú? ... ¿La que operaste? ... ¿Malú la cantante? ... ¿La sobrina de Paco de Lucía?. - Esta atónita, pregunta tan rápido que no me da tiempo a responder. Vuelvo a asentir y mi cara adopta de nuevo esa sonrisa tonta.

Vane sabía que había operado a Malú y conocía a José, se lo presenté una tarde de acordes y cafés. Se lo cuento todo, desde el inicio de nuestra amistad hasta nuestra despedida, pasando por la cena, el beso, mi huida y todo lo que me hace sentir. Me sigue mirando y ahora es ella la que tiene la sonrisa en la cara. Rompe el pequeño silencio que se a creado después de mi confesión.

-Es muy bonito, Cris.

-No sé Vane, estoy echa un lio, ella estaba con un chico ... y ... -Suspiro y Vane me aprieta fuertemente la rodilla, gesto que agradezco. -Y no quiero que me maren Vane.

-¿Puedo opinar ya? -La miro y sonrio, la conozco muy bien y se que se muere de ganas de hablar. Le cedo la palabra.

-¿Sabés lo que creo? Qué te deberías de quedar con lo que te dijo Vero, su amiga, seguro que Malú hizo lo mismo que has hecho tu ahora, seguro que se lo conto todo a ella, y si te dijo que te esperaría encantada, es por que deberías de ir a verla.

-¿Tú crees?

-Sí, mira si te hizo sentir todo eso con un sólo beso, te tienes que arriesgar, intentarlo, por que si no lo haces, si lo dejas pasar, te vas arrepentir y eso amiga, da mucho insomnio.

-¿Y si sale mal?

-Pues si sale mal, tienes a este aquí. -Señala su hombro y me dan ganas de achucharla. -Pero puede salir muy bien, y lo celebraremos las tres.

-Malagueña, lo que no me explico es ¿Por qué no tienes pareja? -Soltamos unas carcajadas y me pasa el brazo por encima de mis hombros.

-Murciana, este cuerpo es difícil. - Las carcajadas son mucho más intensas.

Entre risas se levanta del sofá y me tiende las llaves de su coche.

-¿Y esto? -Pregunto asombrada.

-Las llaves de mi coche, está aparcado en la puerta, vete, ve a por ella. Pero no me lo rayes que esta nuevecito. -Me advierte con el dedo índice.

Y ya si que no me aguanto esas ganas, me levanto de un salto y me abalanzo sobre ella, la achucho fuerte entre mis brazos. Me despide ante su puerta con un ¡Vamos! ¡Vamos! ¡A por ella!

Me introduzco a toda prisa en el coche de mi amiga, me esperan más de tres horas y media de viaje, el coche de Vane esta prácticamente sacado del concesionario, abro la guantera en busca de Cd's voy a necesitar mucha música para aguantar el trayecto. Veo la carcasa de su primer disco, y estoy segura de que será el primero de muchos. Pero no lo elijo, me dejo guiar por la curiosidad, al lado de este hay una carcasa titulada "Maquetas", la letra es suya y está escrito en permanente negro. Lo intruzco en el reproductor me ajusto el cinturón de seguridad y pongo rumbo a la capital del Turia. 

Llevo casi dos horas de trayecto, sólo la tengo a ella en mi cabeza, la voz de Vane me acompaña desde que salí de la capital, tengo los bellos de punta, las canciones que estoy descubriendo nunca las había escuchado, la sensibilidad de Vane me atraviesa por dentro y me vuelvo un mar de dudas. La seguridad con la que emprendí este viaje se va desvaneciendo a la misma velocidad que yo me acerco a mi destino. 

Y si para ella sólo a sido un simple beso, y si estoy sacándolo todo de contexto, y si al verme allí se piensa que soy una chifada... La vocecilla del navegador del coche, hizo que todos esos "y sí" se esfumaran de mi pensamiento y me trajo de vuelta a la realidad. Había llegado a mi destino.

Me encuentro en frente de la que supongo que es la casa de Vero, por lo menos es lo que me indica el trocito de papel doblado que guardo en el bolsillo trasero de mi pantalón. Aún estoy dentro del coche, y soy un mar de dudas, estoy dudando entre bajarme y llamar al timbre o si directamente arrancar y volverme a casa. Pero es una frase de Vanesa; "Si lo dejas pasar, te vas a arrepentir y eso da mucho insomnio." La Malagueña y sus frases. No soy tan radical como para deshacer todo el camino andado y volver a Madrid sin más, pero tampoco soy tan valiente como para llamar al timbre de Vero. Opto por algo intermedio, cojo mi móvil y llamo a Malú. 

Un tono, dos tonos, tres tonos... Me desespero. 

-¿Cris?.- Su delicada voz suena tras la linea.

-Hola Malú, ¿como estas?.

-Muy sorprendida doctora. 

-Ah si?

-Si... Tengo ganas de verte...

Deja caer como si nada. Me callo, no se que decirle, ella lo nota y ríe.

-Te debo una cena.

-Por eso la llamo Señorita Sanchez. ¿Podria salir a la calle?. 

Me cuelga. Sorprendida miro la pantalla del móvil y de repente escucho movimiento dentro de la casa de Vero. Abre la puerta con ímpetu, ahí me la encuentro. 

Joder... Joder... ¿dónde se han metido mis palabras?  

-No sabía que pasara consulta a domicilio...-Dice cortando el silencio. Ríe y absurdamente río con ella. 

-Soy toda una profesional.

Las dos sonreímos y vamos eliminando la distancia que nos separa para darnos un sincero abrazo. Su olor me embriaga, joder como lo echába de menos, me tiembla todo el cuerpo. Por un momento sonrío en su cuello y sé que no soy la única, eso me da un poco más de seguridad y fuerza en mi misma.

Malú se empeña en ir a dar un paseo, dice que esta harta de estar en casa, de no poder salir y que Vero la tenga controlada las 24 horas del día, después de ponerme sus mejores pucheros, de prometerme que esta bien y de observarla reiteradamente, accedo.

Vamos paseando por el pequeño pueblo de Valencia hablando de todo un poco; su recuperación, sus ganas de volver a subirse a un escenario, mi trabajo... 

- Me encanta este sitio. - Dice de repente. 

Estamos en un mirador, se respira calma, podemos divisar toda la costa, el mar esta en calma, estamos a una altura considerable, la brisa del mar nos acaricia la cara, el paisaje es enternecedor. Nos acercamos hacia unos bancos de madera y nos sentamos una al lado de la otra, admirando las maravillas de ese sitio. 

- He pensado mucho en ti en todo este tiempo.-Creo que se me va a salir el corazón de un momento a otro al escucharla decir esas palabras. 

La miro, sonrío, me sonríe y no sé como me contengo para no comérmela a besos, pero lo hago, mi inseguridad es mayor que mis deseos, necesito una señal que me haga saber que quiere lo mismo que yo. Y la hayo, sus dedos se entrazan con los mios, siento la calidez de su mano y esa estraña sensación se vuelve a apoderar de mi cuerpo.

Y derrepente con una inercia aplastante, nuestras miradas se cruzan, nuestras sonrisas son cada vez más intensas, y no se si son sus labios los que reposan sobre los mios o viceversa, pero es lo que menos me importa en este momento, la puedo sentir, puedo sentir la presión que esta ejerciendo sobre mi mano. Su sabor me invade por completo, el beso esta cargado de ganas y nuestros cuerpos cada vez estan más próximos, su mano libre agarra con fuerza mi nuca, atrayendola más si cabe hacía su boca, intenta que no me escape, pero jamás cometeria tal locura. 

No sólo pierdo la cuenta del tiempo que pasamos así, en este instante no se ni el dia, el mes o el año en el que nos encontramos, sólo sé que quiero que sea el primero de muchos, que quiero seguir sintiendo esta sensación todos los dias que me quedan de vida. El beso es interrumpido por su sonrisa, y os juro que mis ojos no han visto imagen tan bonita. Nos separamos un poco, el hecho de que nuestras manos sigan entrelazadas, me tranquiza, me llena de seguridad. 

-No voy a salir corriendo. -Comento observando nuestras manos entrelazadas y rompiendo el silencio que se a creado.

-No sería la primera vez. -Me mira y se le escapa una risa desenfadada. 

-No se puede uir de la felicidad.


Bueno, a costado eh?? Ante todo siento la tardanza, se me complicaron un poco las cosas, espero que haya merecido la pena. Bueno si me permitís, quiero agradecer a dos personitas increíbles muchas cosas, pero es que todas las palabras se quedan muy cortas, la mayoría de todo el Flashblack es suyo, no sólo son grandes escritoras, que ya lo podéis comprobar en sus novelas, si no que son muy GRANDES como Mafiosas jajajaja! @novelateconozco y @Novela_MLVM GRACIAS por todo, estoy segura que van a salir verdaderas maravillas de ese grupo! Os quiero mafiosilla! ¡Petisuise gracias por todo! ;)



sábado, 31 de enero de 2015

Flashblack VI (Primera Parte)

Narra Cris.

Hay momentos en los que se detiene el tiempo, que no existe nada más a tu alrededor. Creo, bueno, se, estoy segura que en este momento no existe nada más. La tengo a un escaso centímetro de mi boca. La miro, sus ojos buscan los mios, los mios se pierden por su cara, hasta que una inercia aplastante es la causante de un cruce de miradas y se crea algo magico. Algo en mi interior cambia, un cúmulo de sensaciones recorren mi cuerpo. Sus ojos, ese iris marrón, un marrón chocolate, un color intenso e imposible de describir, el color de la belleza. Sus ojos brillan más que nunca y sólo con su mirada es capaz de iluminar toda la habitación. No se cuánto tiempo llevamos en esta posición tan extraña, su cuerpo cae por completo encima del mio. Y yo siento frio y calor, estoy sudando y a la vez tirito, mi sistema nervioso se a vuelto loco, y la causante de esa locura se encuentra mirándome a los ojos.

Sus ojos ahora estudian cada poro de mi cara, la miro e inicio un recorrido desde sus pupilas hasta la comisura de sus labios. Nunca, nada me a apetecido tanto como su sonrisa. Recorro con mi mirada sus labios, su boca, creando un círculo vicioso del que se me hace imposible salir. Me abstraigo observando su boca y ese pequeño lunar en la parte superior de la mejilla. No sigo su mirada pero siento el barrido que le hace a mi boca, noto como clava su mirada en mis labios. Percibo una sonrisa casi invisible en sus labios, creo que es la misma que hay dibujada en mi cara desde que caí en esta cama.

Esa sonrisa inapreciable para cualquiera, hizó que nuestra caras se aproximaran. Mis labios rozaron los suyos, y fue eso un simple roce el causante de despertar miles de sentimientos en mi interior. Ese simple roce pasó a ser un beso, un beso con ganas, con dulzura, algo más que un simple contacto de unos labios. Una de sus manos reposa en la almohada, mientras que la otra hace pequeñas caricias entre mi cuello y mi mandíbula. Mis dedos se pierden entre su pelo, mientras que yo de gusto el dulce sabor de su boca.

Llevamos minutos así, saboreandonos, cuándo noto que se separa de mi boca, yo aún sigo con los ojos sellados, deseando que el momento vivido no acabe jamás. No la veo pero intullo que me mira, es cuándo siento el choque de nuestras frentes, cuándo decido abrir mis parpados lentamente. No dejo de preguntarme que pasará ahora mismo por su cabeza, que significa todo esto para ella, pero aún perdura la sonrisa en sus labios y es un gesto que me tranquiliza. 

El golpear de unos nudillos contra la puerta de la habitación, hacen que inmediatamente Malú se incorporé y se siente en el lateral de la cama, la imito, pero con más destreza que ella me pongo en pie. 

Tras la puerta aparece Eva y se asombra de verme todavía por aquí, la conozco y lo noto en su cara.

-Uy perdón, pensé que te habías... marchado ya... - Meditaba sus palabras, con intención de no importunar con ninguna de ella. - Siento interrumpir, yo sólo venia a por los informes, para tramitar el alta de mañana. -Malú me mira de reojo, la miro y me doy cuenta de las marcas que a dejado mi pintalabios en su cara. Va a hablar pero me adelanto.

-Tranquila Eva, no interrumpes nada, yo ya me iba es muy tarde. -Cojo mi bolso y me dirijo a la puerta, sin ni siquiera girarme les deseo que pasen una buena noche y salgo de la habitación.

Dicen que las preguntas verdaderamente importantentes son siempre, más importantes que cualquiera de sus respuestas. Y yo en este momento me estoy haciendo millones de preguntas, sin ninguna respuesta. Estoy sentada en mi chester, Django como cachorro que es está dormido a los pies del sofá. De todas ésas preguntas siempre se repite la misma y es un ¿Por qué? Porque diantres he reaccionado así, yo no soy de las que huye tras un beso, y joder menudo beso. ¿Y si todo esto es por que a sido más que un simple beso?.

Me sofoco ante tanta pregunta, y de un impulso me levanto del sofá, recorro mi pequeño salón, hasta que me cuzo con ella. No me lo pienso ni un segundo, me va a venir genial acariciar sus cuerdas. Aprovecho y cojo papel y boli, nunca se sabe cuando va a llegar la inspiración. Y cómo por arte de magia la hoja de la libreta empieza a llenarse de palabras. 

   "Este desconcierto no me hace ningún bien.        Tal vez, nos guste demasiado y queramos         repetir, entres en mi vida con la fuerza de           un fusil, y me desórdenes todo cuanto                  conseguí. Vas a ser mi perdición." 

Cada palabra que plasmo en el papel, tiene que ver con ella. Mis musas se han convertido en una sola. 

Un gimoteo, junto a un calor húmedo en mi mano hacen que me retuerza. Me duele todo el cuerpo, girar el cuello se convierte en todo un desafío. Abró los ojos y una bolita llena de arrugas me llena de babas. 

He pasado toda la noche en el sofá. Ni siquiera sé la hora que es, la pantalla del móvil se ilumina, avisandome de una llamada entrante, lo cojo y aparece la cara sonriente de Ray.

-Dime. -Pronuncio seguido de un bostezo.

-Joder Cris, jurame que no te has quedado dormida, y que estás lista. ¡Juramelo! -Lo dice en tono de broma, por el sonido que oigo de fondo, sospecho que está a bajo esperándome.

-¡Te lo juro! - Me rio mientras me desperezo a la misma vez. -¿Que hora es? - Trato de centrarme un poco.

-Cómo no bajes cagando leches, la hora de que nos despidan a los dos, tenemos el relevo en veinte minutos, date prisa, estoy abajo. 

Una vez más Ray me a vuelto a salvar el culo, cómo de costumbre. Hoy más que nunca le agradezco que me haya pasado a buscar, a parte del metro me he ahorado una buena bronca. Entramos juntos en el gabinete, no llegamos tarde, pero si que somos los últimos en entrar. Rodríguez reparte las tareas y cada uno va abandonando la sala, para desempeñar sus funciones pertinentes. Me dispongo a abandonarla yo también, pero Rodríguez me lo impide con su particular chasquido.

-Toma. -Me tiende un informe. -Es el alta de la cantante, se a encargado Eva de adjuntarlo todo, pero aún asi es tu paciente, tu te encargas. Si necesitas mi firma ya sabes, toda tuya se que habéis hecho buenas migas. -Me guiña un ojo y se larga, este hombre nunca dejará de sorprenderme.

Ya con el alta de Malú entre las manos me dirijo a su habitación. Una sensación extraña, me recorre todo el cuerpo, todo lo vivido ayer vuelve a mi pensamiento. Cierro los ojos y sacudo la cabeza, como si con ese gesto fuesen a desaparecer todas mis dudas. 

Toco suavemente la puerta de la habitación, una voz que no es la de Malú, me indica que puedo pasar. Y mis dudas se confirman, Malú no está sola en la habitación. Malú vestída de calle, está de pie junto a una mesita y va colocando con suavidad sus pertenencias dentro de una pequeña maleta. No esta sola ni mucho menos, Pepi le ayuda a organizar todo, José espera sentado en el sillón y Vero tan sonriente como de costumbre, está cerca de Malú, por si se marea.

-Buenos días, a llegado el día, ¿impacientes?-Pregunto a la vez que Malú se gira, y me sonríe está muchísimo más guapa que de costumbre. 

-Ni te lo imaginas. -Contesta una Malú, pletórica y sonriente, me pongo tan nerviosa que los folios que sujeto en mi mano, caen dispersos por todo el suelo.

-Pero no los tires mujer. -Comenta Vero riendose, mientras que se agacha a recogerlos. Me los tiende. -Toma. -Nosotros mejor esperamos fuera.

-No hace falta, Malú solo tienes que firmar estos informes y serás libre. -Me acercó a la mesilla en la que Malú está apoyada, se los tiendo junto con un bolígrafo.-Firma aquí y en las tres siguientes. -Al acercarme a ella su fragancia inunda mis fosas nasales, y juro que no he olido nada más agradable en toda mi vida. Me pierdo en cada gesto que realiza, me evado del mundo.

-¿Es todo,Cris? -Su voz hace que regrese a la tierra.

-Em, sí, sí es todo, ya puedes marchar cuándo quieras. Espero que vaya todo bien, y no hagas muchos esfuerzos, descansa y coje fuerzas. Ha sido un placer a verte conocido.

-¿No te estarás despidiendo de mi doctora?- Lo dijo con toda la chanza del mundo, y no se si era o no su propósito pero consiguió sacarme una sonrisa. -Me voy unos días a Valencia con Vero, pero nos vemos a mi vuelta. Te debo una cena. -Simplemente asentí con una sonrisa.

-Bueno, hija no se cómo te vamos a agradecer todo lo que has echo por nosotros.. por mi niña - Pepi estaba visiblemente emocionada, tenía los ojos humedecidos y hablaba a trompicones. No sabía cómo reaccionar, para mí también habían sido más que unos simples pacientes. Me acerqué a ella y la abrace, me acogió entre sus brazos, agradeciendome el gesto y me estrujo fuerte entre sus brazos.

-A sido un placer a veros conocido, sois una familia increíble, va ir todo genial. -Pronucié cerca de su oido.

-Bueno, ya mamá que la agobias. -Dijo José entrometidose entre las dos. - Cris seguimos en contacto y vamonos ya que de estar tanto tiempo, en el hospital me voy a poner amarillo. - Todos reímos ante su comentario.

Los despedí en la puerta principal del hospital, me despedí de ellos con dos sonoros besos. Excepto de Vero, que guardaba el equipaje de Malú, en el maletero del coche. Malú me dio una llamada perdida a mi teléfono móvil, a modo de que me guardase su número de teléfono, no se porque pero no me sorprendío que lo hiciese. Seguro  que cogio el móvil de José y busco mi número entre sus contactos, me guiño un ojo y se introdujo en el coche. Me despedí de Vero, cuándo se iba a marchar en dirección al coche, noto que me tiende algo en la mano, y pongo gesto de no entender nada. Lo cojo, es un papel lo abro y hay una dirección escrita en lápiz. 

-Es la dirección de mi cara de Valencia, por si te apetece darnos una sorpresa, te recibirá encantada. -Me guiña un ojo, me sonríe y se va hacia el coche. Me quedé inmóvil, viendo cómo el coche de Vero desaparecía a lo lejos. Ese "Te recibirá encantada " no paraba de repetirse una y otra vez en mi cabeza. Aún así, tan sólo eran las nueve y cuarto de la mañana y me quedaba una larga guardia de veinticuatro horas por delante. Habían pasado tres meses desde que conocí a Malú, la veía prácticamente a diario, cuándo no tenía que ir al hospital, buscaba excusas para hacerlo. Ahora me tenía que acostumbrar a no verla por ahí.

Lo bueno de trabajar durante un día entero sin descanso, sin duda es los tres días siguientes de descanso. La guardia se me pasó volando, pero aún asi no dejaba de pensar en ella. A las nueve de la mañana siguente, ya en casa no podía sacarmela de la cabeza. 

-Necesito contárselo a alguien más, Django. -Mi cachorro como si me entendiese perfectamente, apoyo su cabecita sobre mis piernas y me invitó a que le acariciase. Pensaba en la persona idónea para contarle todas mis dudas e inquietudes. Con Django me podia desahogar, pero no era muy bueno dando consejos. Sólo ella llego a mi pensamiento. -¡Mi malagueña! 

Cogí el móvil y marqué su número, sin necesidad de buscarlo en la agenda, puesto que me lo sabia de memoria, tanto el suyo como el de todas las personas importantes en mi vida.

-¡Murciana dichosos los oidos que te escuchan, ya está bien que te dignes a llamarme! -Echaba de menos ese peculiar acento, necesitaba tanto una larga conversación con ella, dónde no faltaba el incienso, y ese café de máquina tan delicioso que prepara.

-Yo que me digno a llamarte, desde que te has hecho famosa no quieres saber nada de los pobres - Dije con toda la chanza del mundo.

-¡Serás capulla! - No tardamos en reírnos a carcajadas.

-Amiga necesito, una larga conversación de las nuestras.

-Te espero en mi casa, voy preparando el incienso. -Volvimos a reír, cómo nos conocíamos.



Familia, antes de nada agradeceros la espera, y esa forma que tenéis de animarme a seguir escribiendo. ¡Sois maravillosos! Esta es la 1° parte del Flashblack, espero poder subir la segunda parte lo antes posible. Si me lo permitís, quiero agradecer en especial a una Mafiosa, por haberme ayudado en todo, no sólo con este Flashblack sino en general. GRACIAS!! Y espero seguir contando con su ayuda para todos los capítulos que le quedan a esta novela. Por último y no menos importante a mi Petisuise por estar siempre ahí! Espero que os haya gustado y me contéis cosillas. Os quiero familia. 



miércoles, 28 de enero de 2015

Por que a veces las cosas no salen como uno quiere

A pesar de estar a medidos de Noviembre, un sol cegador entraba por la ventana de la cocina. Me había hecho el primer café del día, y simultáneamente el desayuno de Malú, tenía a todos los bichos revoloteando a mi alrededor, esperaban impacientes que les abriese la cristalera que daba al jardín. Danka no desistia y reposaba su cabeza en mis piernas, reclamando un trozo de aquel apetitoso bizcocho que había echo mi querida suegra. Corrí aquél cristal y me quedé observando como salían despavoridos, a revolcarse por el césped disfrutando de ese sol, en Madrid y en estás fechas erá muy inusual.

Malú aún dormia, conecté el iPod a los altavoces del salón, me metí en mi lista de reproducción y le dí al play. Su voz salió proyectada por todo el salón, baje el volumen para no despertarla. La noche anterior había llegado muy tarde, estaba organizando el fín de gira, pasado mañana le ponían el broche final en el palacio de deportes de Madrid. Se le notaba eufórica, se podía tirar horas hablandome de todas las ideas que tenía para ese día. Y a mí pues me encantaba escucharlas, verla tan felíz e ilusionada me hacía muy dichosa.

Todavía no le había confirmado que cantaría con ella, pero sabía de sobra que al igual que ella me moria de ganas de compartir ese momento tan épico.

Cogí el portátil y me senté en el sofá, tenía trabajo pendiente. Estábamos a punto de  sacar el disco y Ramón me había enviado, como mil emails con el planninig para el próximo año y me tocaba organizarme.

Eran más de las díez de la mañana, su reflejo en la pantalla de mi MacBook la delató. Se acercaba lentamente por mi espalda, regalandome una sonrisa traviesa. Sabía prefectamente cuáles eran sus intenciones, pretendía asustarme. Me adelanté.

- Buenos días, bella durmiente. - Una risa ronca salió de su garganta, dejándome paladearla con mis cinco sentidos.

-¡Ains! Me has pillaó joe. - Soltó con la voz más infantil y sexy del mundo.

Pasó la punta de sus dedos por mi nuca, erizando así toda mi piel. Siempre me sorprenderé de lo que me hace sentir con un simple roce. Acotó el camino que tenía que recorrer para dar la vuelta al sofá, saltando por encima de éste y se sentó a mi lado. Cerró mi portátil y con suavidad lo depósito encima de la mesita, con un ligero giro se sentó encima de mis muslos mirándome fijamente a los ojos. Mi cordura y mis ganas de trabajar se esfumaron cuándo ella y sus contoneos voluptuosos aparecieron por el salón.

- Estaba intentando trabajar. - No para de tentarme, su actitud lenta, su mirada seductora, "achina" un poco los ojos y me mira intensamente, sabe prefectamete como ponerme mala y anularme por completo.

- ¿Tienes mucho lio hoy? - Me pregunta mientras suavemente se muerde el labio inferior, sabe que no voy a aguantar mucho y acabaré sucumbiendo a sus encantos.

-Papeleo. - Pronuncio rápido acompañado de un suspiro, ya no puedo más y dejo de resistirme.

Me acercó a sus labios para darle los buenos días en condiciones. La intensidad de ese beso sube en apenas décimas de segundo, pero decidí parar para que desayunara, dejando un beso salpicado en su frente.

-¿No prefieres desayunar primero?-Le pregunté muy cerca de sus labios, pero mirándola a los ojos.

-¿Y si te quiero desayunar a ti?-Me tentó como tanto le gustaba, hice un gran esfuerzo para no seguir con el juego y que desayunara. Pero no parábamos de tentarnos la una a la otra, con cada movimiento que hacíamos.

-Hay tiempo para todo, mi amor.

Sus palabras provocaron que me acercará más a ella, mordiéndome el labio para no morderle a ella el cuello. Me recibió encantada, riendo levemente ante mi pequeña perdida de orgullo y entrelazando sus manos en mi cuello para guiarme por el suyo. Fui dejando besos cortos por todo su cuello, intercalándolos con algún mordisco que se me escapaba, mientras la depositaba sobre el sofá, cuando terminé mi trabajo allí, me decidí por crear un camino hasta su vientre, deteniendome en las partes que más me apetecían, oyendo la armonía que creaban sus suspiros.

¿Sabéis esa sensación que tienes cuando estas justo en el pico más alto de una montaña rusa y de repente empiezas a bajar a gran velocidad? Pues esa misma sensación fue la que conseguimos proporcionarnos durante aquella mañana, pero sin movernos de nuestro propio sofá.

Seguíamos exhaustas en el sofá, me encontraba completamente estirada, desnuda y apoyando la cabeza en uno de aquellos cómodos cojines. Malú dejaba caer su cuerpo íntegramente desnudo encima del mío. Había creado un camino con las yemas de sus dedos, desde el inicio de mi mano derecha, pasando por mi hombro hasta llegar a mi pecho y volvía a repetirlo a la inversa. Hacía tiempo que me encontraba en el mismísimo paraíso. Fue su apetito el que la llevó a cambiar de posición, se separó de mi no sin antes darme un ligero pico, se levantó del sofá y se puso aquella camiseta vieja, que tantas veces me había puesto yo y que a ella también le quedaba.

-¿Has pensado ya en la canción que vamos a cantar pasado mañana? - Me preguntó insinuante desde el otro lado de la barra americana de la cocina.

-¿No sabía que te lo había confirmado? - Le revatí con cierto pitorreo.

-Lo acabas de hacer, cariño. - Mientras que me besaba desde el otro extremo de la barra, sonó su teléfono. Sólo por el tono de voz que puso y por su forma de salir de la cocina y subir las escaleras supuse que seria Rosa.

Retome mi trabajo pero esta vez desde el jardín, un día así habia que aprovecharlo, Malú apareció ya duchada y preparada para salir de casa.

- Era Rosa, me esperan en la oficina para ultimar, ya sabes, piensate que canción quieres cantar, me lo dices luego.

- ¿Y si te preparo algo rico para comer y lo pensamos juntas?

-No creo que llegue a comer, vida. Pero preparalo para cenar, cenamos juntas, ¿vale? - Y con esa sonrisa que me suelta, cómo para negarme, la beso y se marcha.

Acabo de terminar todo el trabajo pendiente para hoy. Me encuentro en la cocina de nuevo, pero está vez con el frigorífico abierto de par en par y calentandome la sesera, para haber que hago de cena. Desisto y cierro el frigo, y lo veo claro, ésta noche toca italiano, llamo y reservo la cena.

A las nueve nos la traerían a casa, perfecto. Son las seis de la tarde y llevo prácticamente todo el día en casa, cuándo me disponía a sacar a los bichos, me entró una llamada, era Ramón, sonreí inevitable, me esperaban mis felicitaciones por haber cumplido con mi labor.

-Cristi, tengo una buena y una mala noticia. ¿Por cuál empiezo?

-Va por la buena, ¿De que se trata? 

-Tenemos promo en México y Argentina, y con concierto incluido en ambos sitios. - Se me aceleró el corazón al recibir esa noticia, me hacía muchísima ilusión ir a América y más aún si habían conciertos.

-Moncho si que es una muy buena noticia, ¿y la mala? 

-El avión sale pasado mañana a las nueve y cuarto. Lo siento cariño, te juro que he echo todo lo posible por cambiar las fechas, pero no hay otra opción. - Me quedé helada, no pasado mañana no, me niego.

-Joder, no puedo Ramón, no puedo, sabes de sobra que ese día es muy importante para ella y tengo que estar ahí. 

-Lo se Cris, pero también se que si se lo explicas Malú lo va a entender, es la oportunidad para abrir mercado allí, sólo van a ser quince días, mira habla con ella, cuéntaselo, yo me voy a poner a organizarlo todo, mañana hablamos, un beso. - Colgué.

El problema no era ella, sabía perfectamente que se alegría al saber que iría a América, el problema era yo que no quería estar ausente en un día como ese. Se de sobra todo lo que significa para mi chica cerrar gira en el palacio, y también se que me necesita, que necesita compartir conmigo ese momento. Y que diantres yo me muero de ganas de estar con ella, de ver el palacio a sus pies y de dejar para el recuerdo ese momento de las dos encima de un escenario, disfrutando. 

No paraba de darle vueltas, de buscar una solución, pero no la hallaba, sólo tenía dos opciones, Malú o mi promo por América. Los ladridos de los bichos me tragieron de vuelta a la tirra, no se cuánto tiempo estuve abstraída, Malú acababa de entrar en casa, cargada de bolsas.

- Me he encontrado con el chico que nos traía la cena. ¿Ésta era la cena rica que me ibas a preparar? - dice risueña dejando todas las bolsas encima de la mesa de la cocina.

- He tirado de imaginación mi amor. - Se  va acercando a mi mientras se quieta el abrigo. 

-Menudo morro tienes eh. Me encanta como huelen esos tortellinis, me ducho y cenamos. - Me besa y sale disparada escaleras arriba.

Y me sorprende la vitalidad que tiene, son más de las nueve de la noche, lleva trabajando todo el día y aún así le quedan fuerzas para subir los escalones de dos en dos. A provecho que está en la ducha para preparar la mesa, abro una botella de Chianti, esta noche voy a necesitar el vino. Todavía no se como se lo voy a contar a Malú.

Me abraza por la espalda, se ha echado unas gotitas de su perfume, me besa lentamente por el cuello y me gira con suavidad, está increíblemente preciosa, lleva unos leggings negros junto con una camiseta blanca ancha, se acaba de secar el pelo, y sus rizos caen despreocupados por encima de sus hombros.

-La baba, cariño. - Dice con chanza mientras pasa sus desos por debajo de mi barbilla.

-Creída. -Le saco la lengua de forma desenfadada. - Anda vamos a cenar, que se enfría.

Cenabamos en silencio, no me quitaba la vista de encima, me conoce demasiado, y que decir que yo tampoco soy muy buena ocultandole cosas, me está empezando a poner nerviosa, sentir el peso de su mirada, me intimidaba. Busco continuamente escusas para no tener que mirarla a los ojos, sé de sobra que no le podría mantener la mirada más de dos segundos. Y como si del mejor investigador de homicidio se tratase, Malú observaba todos y cada uno de mis movimientos para sonsacar información. No aguanto  más y me dispongo a contárselo ya.

-Está tarde he estado hablando con Ramón, vamos hacer la promo por México y Argentina y ha cerrado un directo en los dos paises. - Lo solté todo de golpe.

En la cara de Malú apareció un gran sonrisa, se levantó de su asiento y se lanzó a mis brazos, no paraba de besarme, por toda la cara. Ante estos ataques de amor de mi chica lo único que puede hacer es aprovechar, y olvidarme por unos segundos del amargo momento que venia después.

- Es una noticia increíble mi vida, es la mejor oportunidad para hacerte con América. - Se sentó sobre mis piernas y me rodeo los hombros con su brazo. - ¿Pero hay algo más verdad? 

- Mi avión sale pasado mañana a las nueve y cuarto. - Su cara cambio por completo. - Hemos intentado acceder todo lo posible para cambiar las fechas, pero a sido inútil. 

Malú me acariciaba la nuca y en su cara se percibía la tristeza, yo luchaba por contener las lagrimas que se congregaban en mis ojos. Las dos sabíamos de sobra lo importante que era para nosotras estar juntas el día 22 de Diciembre.

-No pasa nada mi amor, te tienes que ir de promo, es tu obligación y una oportunidad para tu carrera, a demás seguro que habrán más palacios. - Nos besamos, pero puede intuir en ese beso, la desilusión, desilusión por que los acontecimientos no transcurrieran como nosotras deseábamos. 

Flashback V

Narra Malú

Llevo 29 días encerrada entre estás cuatro paredes blancas y frías aún que no me faltan las rosas que a diario me envían mis Maluleros y una estampita del 'Gran Poder' que mi madre se ha encargado de colocar en el cabecero de la cama, tengo unas ganas inmensas de regresar a casa. Todos dicen que voy mejorando, que estoy muchísimo mejor, mi familia, mis amigos, Cris. Pero no me siento así, me miro al espejo y no me siento yo, he perdido casi la mitad de mi peso y me cuesta un trabajo horrible dar más de tres pasos seguidos. Aún que no debería de verlo así, debería de estar agradeciéndole precisamente a el 'cristo' por haber vuelto a renacer, por haberme brindado otra oportunidad. 

La verdad sea dicha es que no me falta el cariño de los míos, no hay un sólo día en el que no estén por aquí y luego está Cris la chica que en apenas unas semanas se a convertido en una de mis mejores amigas, cada día aparece por mi habitación con una excusa diferente para sacarme una sonrisa y lo revoluciona todo, es capaz de hacerme llorar de la risa cuándo me encuentro cabizbaja.

Hace casi un mes que la conozco y puedo decir que José no se quedaba corto cuando me la describía. Ella es de esa clase de personas que tan sólo con su presencia, hace que te sientas bien, su profesión le viene como anillo al dedo.

Precisamente está mañana me han dado la mejor noticia que se puede recibir aquí, dentro de un par de días me voy a poder marchar a casa. Son las seis de la tarde y todavía no ha aparecido por aquí,  hoy tiene la tarde libre y me ha prometido que vendría ha hacerme una visita, que tenía una sorpresa, viniendo de ella me espero cualquier cosa. Estoy impaciente por verla aparecer por la puerta y saber de que se trata, y no se por que estoy así, es casi el mismo estado de nervios que siento al subir a un escenario. En estás semanas la he visto a diario, pero siempre me quedo con ganas de saber más de ella.

Vero que tan bien me conoce nota a leguas mi nerviosismo.

- Bueno Lula, me voy que está Quique esperándome, y tranquila que ese pijama te favorece mucho, le vas a encantar,  estás muy guapa.

- Que hablas petarda, si ahora viene Cris.

-Pues por eso lo digo amiga, no seas tonta y disfruta del momento. - Puede notar el rojor de mis mejillas ante su comentario. Vero se marchó como si nada.

Cris apareció a los 5 minutos empujando una silla de ruedas, iba muchísimo más guapa sin ese uniforme azulón, vestía unos vaqueros rojos ajustados, con una camiseta gris de los Rolling Stones, una chaqueta de cuero negro preciosa y unas converse negras que le daban un toque rockero espectacular. ¡Me encanta su royo!

-¿Preparada? -Preguntó colocando la silla dirección a la puerta.

-¿Preparada, para qué? ¿No pretenderás que salga de la habitación con estás pintas, no? - Mi pijama gris de estrellitas blancas no era precisamente una de mis mejores galas.

-¡¿Qué pintas!? Ese pijama es muy cuqui, te queda muy bien.

- Ya claro, cómo tú vas guapísima. -Me arrepentí al instante de mi derroche de sinceridad.

-¡Muchas gracias! - Y sonrió dejándo ver su perfecta dentadura. - Nadie a dicho que tú no lo vayas. - Me hizo un guiño super sexy. - Además no vamos a salir del hospital.

Agarró la silla por detrás y me guió por aquel laberinto inmenso que era el hospital, yo me pasé la mitad del trayecto con la cara cubierta por mis manos,  intentando pasar desapercibida. Casí sin darme cuenta llegamos a la planta menos habitada del hospital, se paró ante mí, sonrió y abrió la puerta, yo simplemente me quedé boquiabierta. Estabamos ante una especie de sala de mantenimiento, repleta de todo tipo de materiales, que por su aspecto denotaba que llevaban años sin usarse.

La miré con cara de desconcertada, echo que ella notó y le hizo reírse inevitablemente. Al no recibir respuesta por su parte opté por preguntarle.

-Muy bonito, una decoración excelente,  pero ¿que sé supone que vamos ha hacer aquí? -Ella me sonrió y me volvió a coger la silla, sin antes decir.

-Tú a callar y déjame a mí.

Así pues pasamos entre aquellos artilugios hasta llegar a una puerta medio camuflada, la abrió y ví que aquello después de muchas escaleras daba a la azotea del hospital, evidentemente era imposible que yo subiera por ahí.

-Señora doctora ¿Cómo pretende usted que yo suba por ahí?

-Pero quieres dejar de quejarte ya ¿o que? si te he dicho que me ocupo yo es porque me ocupo yo y punto.

Así se acercó a mi y me cogio en brazos, me subió escalón a escalón, si es cierto que había perdido peso, pero me daba lástima que acarreará conmigo.

Al llegar a la azotea me llevé una grata sorpresa, tenía preparada una mesa con distintos aperitivos para picar, sin faltar el queso y un vino espumoso que tenía muy buena pinta. Me hizo gracia pensar que eso parecía una merienda romántica.

Me acomodó cerca de la mesa y se sentó,  justo al frente.  Desde mi posición podía observar unas vistas de Madrid espectaculares. Centré toda mi atención en ella, nos mirábamos y sonreímos, cómo si de un acto reflejo se tratase. 

-¿Es grata la sorpresa? - Se me adelantó a preguntarme.

-Ni te lo imaginas, ¿Y a qué se debe si puede saberse? 

-No tiene que haber un motivo en concreto, para cada cosa. Digamos que es una excusa para que comas algo,  desde que estas aquí casi no has probado bocado. -No podía separar mis ojos de ese color miel de los suyos, me embrujada. 

-Ese vinito tiene muy buena pinta. - Me adelanté a coger la botella para llenar mi copa. 

-¡Ni hablar! éste vino es para mi, tu ni puedes ni debes beber alcohol. 

-Anda Cris, dame una mijita. -Le puse ojitos, truco infalible ante cualquiera y cedió, me extendió su copa manchada con un poco de carmín. 

-Bueno, ¿Y que tienes pensado hacer cuándo te de el alta? - Me preguntó mientras cogía una loncha de jamón. 

-Pues mi doctora no me deja trabajar todavía, entre tú y yo es una capulla. - Asintió y segundos después me saco la lengua de una forma desenfadada. - Vero y Quique me han ofrecido que me vaya con ellos una temporada a Valencia. 

-Me parece una buena idea, allí estarás más tranquila.

-¿Me harás una visita? - Pregunté arqueando las cejas. 

-¿Ir a Valencia para verte? Puff menuda pereza. -Una sonora carcajada por mi parte retumbo por toda la azotea. 

-Si te encanta estar conmigo, soy tú mejor paciente y no me lo puedes negar. 

-Serás creída, Maria Lucía, menos mal que te vas dentro de nada. - Sé que intentaba decirmelo con la mayor seriedad posible pero notaba su risa oculta en la mirada.  

La noche ya entraba en Madrid y empezaba a refrescar, Cris se percató, y se levantó de su asiento. 

-Empieza a hacer frío como para estar aquí,  será mejor que bajemos, no quiero que la capulla de tú doctora no te de el alta por mi culpa.

Mientras que me dirigía a mi habitación no puede evitar pensar en todo lo ocurrido esta tarde, la sorpresa, las conversaciónes, su forma tan peculiar de hacerme reir, sin duda a sido la mejor merienda de mi vida.

-Pues ya estás en tu morada, ¿Necesitas algo más?  

-¿Me ayudas a ir a la cama? - Podría a verlo echo sola, pero me moria de ganas de tenerla cerca, de poder disfrutar de ese olor fresquito que desprende su piel. 

Me ayudó a incorporarme, colocó su brazo por mi cintura pasando el mio por encima de su cuello y llegamos a la cama, no se cómo ni porque al acercarnos a la cama, Cris tropezó cayendo por completo sobre el colchón, arrastrandome con ella, caí justo encima, nuestras narices estaban separadas por escasos centímetros. 


Uno más

Dormir entre algodones, eso es lo que hacía yo desde que estaba con Malú. Despertarse con ella prácticamente encima de tu espalda, destapandote casi por completo y con su cabeza en tú omóplato era y es una gozada.

Para cualquier otra persona sería una gran incomodidad, pero para mí era un gustazo, es incluso más placentero que degustar esa deliciosa tarta de chocolate con galletas que hace mi abuela. Me encanta todo de ella; Cómo me abraza con su pierna izquierda envolviendo por completo todo mi cuerpo, y cómo cae su pelo despreocupado por mi espalda desnuda, cómo cuenta los lunares de mi costado y parte de mi espalda dibujando formas sin sentido aparente antes de quedarse dormida. Todo lo hace jodidamemte perfecto y con una adorabilidad extrema.

-Buenos días, mi amor. - Y se confirma una vez más ese placer del que os hablaba antes, el deleite que produce en mis oidos esa voz ronca de dormida, es indescriptible, sus "buenos días" iban acompañados de suabes caricias por mi cuello y hombros, que me transportaban al mismísimo paraíso. - Va, tonti no te hagas la dormida, que se perfectamente que estás despierta desde hace un buen rato.- Y me delató una risita que se escapó entre mis labios.

-¡Buenos días, princesa! Es qué estoy en la gloria así, te propongo un plan al que no te podrás negar, ¿Por qué no nos tiramos todo el día así, juntitas en la cama?- Mientras le iba contando mi genial idea de no separarme de ella en todo el día, giraba mi cuerpo para ver ese brillo tan especial que desprendían sus ojos, con la tenue luz que entraba por la ventana.

- Nada me apetecería más que no levantarme de está cama en todo el día,  y quedarme pegaita a ti, pero tu cuñado nos espera para comer.

-Es verdad con lo pesado que se puso ayer. Oye cari ¿de qué se tratarán esas "buenas noticias"?

-No tengo ni la más remota idea, viviendo de mi hermano me espero cualquier cosa.

Ya en el coche, dirección a la casa de mi cuñado agradecí a todos los astros que viviese en Las Rozas por que no me apetecía nada pillar un atasco de esos monumentales que debería de haber en todas las entradas de Madrid, el día amaneció con un sol radiante pero antes de salir de casa éste fué tapado por unos grandes nubarrones, el frío ya se estaba apoderando de Madrid y ya se notaba que era principios de Noviembre, éste mes se presentaba muy movidito para ambas, yo sacaba a la venta mi próximo disco a últimos de ésta semana y Malú cerraba su gran gira a finales de mes. Lo único que nos quedaba era aprovechar al máximo los días que podíamos pasar juntas.

-Vamos en mi coche, que es más seguro.- sentenció Malú mientras se introducía en éste a la velocidad de la luz para mojarse lo menos posible.

-¡Tendrás tu algún problema con la seguridad de mi mini! - Recriminé mientras me sentaba de copiloto en su audi.

-Cariño, yo no tengo la culpa de que tengas el coche de los playmobil. - Dijo con toda la guasa del mundo.

-Oye mi coche es una cucada.

-Una cucada como tú. -Malú aprovechó un semáforo en rojo para sentenciar el pique con un beso.

En menos de diez minutos ya estábamos frente a la casa de José, Malú aparco su coche. Justo delante había un coche que me resultó muy familiar.

-Pare que no somos las únicas invitadas.- Comenté a Malú tras conocer de quién era ese coche.

-¿Por? - Preguntó echando el freno de mano.

-¿Ese no es el coche de tu padre? 

Y no, no éramos las únicas invitadas, José y Paula nos recibieron con un cálido abrazo, la casa de mi cuñado y su chica había sido modificada para la ocasión,  los sofás del salón estaban apartados hacía un lado y una larga mesa rodeada de sillas ocupaba el centro de éste. En el fondo de el salón pude distinguir a mi suegro junto a Marina su actual mujer, y al pequeño Pepe jugando con su sobrina Nuria, la hija de mi cuñado Mario, que apareció desde la cocina con dos copas de vino entre las manos y nos las ofreció a Malú y a mí aconpañadas de dos sonoros besos. 

Mila su mujer tardó poco en unirse. Mientras que los besos volaban por ese pequeño salón, llamaron al timbre, Paula se adelantó a José y abrió como sabiendo a la perfección quien se encontraba detrás de la puerta, mi suegra apareció detrás del umbral con su característica sonrisa. Ya estábamos todos en nuestros respectivos sitios y disfrutando de una agradable comida familiar.

-Bueno pareja ya estamos todos, ¿nos vais a decir a que se debe esta improvisada comida? - preguntó Mario.

-Bueno hermanito, puesto que es la quinta vez que lo preguntas, eres muy pesao eh, como se nota que eres abogado.- todos nos echamos a reir. José se levantó de su asiento y garraspeo para aclararse la voz. -Bueno, somos una familia un poco rara. -Dijo esto barriendo la mesa con la mirada, y tenía razón. Mario es hijo de Pepe y de Carmen su primera mujer, José y Malú son hijos de Pepi y Pepe el "enano" es de Pepe y Marina su actual pareja. En verdad es una familia un poco atópica. - Seamos raros o no, lo que sí somos es  una familia unida. - Todos sonreímos ante esa conclusión. - Y me siento muy orgulloso de vosotros. - En pocas ocasiones había visto a José tan serio y tan emocionado. - Y Paula y yo os queremos decir que. - Se levantó su chica y le apretó firmemente la mano. Todos estábamos ansiosos por conocer la noticia. - Estamos esperando un bebé.

-¡Otro de Lucía! - Dijo emocionado Pepe abrazado a su hijo. Pepi se levantó de su asiento y se unió al abrazo. Malú me regaló una sonrisa cómplice y me abrazó.  

La nueva noticia se celebraba entre cantes, acordes, bailes y copas de champán, a excepción de la nueva mamá, que no paraba de frotarse la barriga.

Me encantaba verla así, tan natural, bailando con su hermano pequeño y tocándole las palmas a su sobrinita, mientras cantaba, escuchar a Malú cantabdo flamenco, así de cerca en casa mientras José toca la guitarra y Pepi se pegaba unos zapateaos era algo sobrenatural, me sentía muy afortunada por estar con ella, pero también me sentía así por que me hubiesen aceptado como un miembro más de esa "rara" familia. 

Raros como decía José, pero muy auténticos y unidos, algo indispensable para ser una familia entrañable. Eran mi familia y desde el minuto uno me hicieron sentir en casa, estar con ellos era revivir esas comidas familiares de cada domingo en casa de mis abuelos, tenerlos tan lejos era muy difícil, pero si que era cierto que Malú y su familia, de la que ahora yo también formaba parte se encargaban de darme ese cariño que tanto anhelaba de los míos.  

Regresamos a casa, nos encontrábamos tiradas en el sofá con una película de fondo y sabía perfectamente lo que rondaba por la cabeza de mi chica, cuál sería el próximo regalo para su sobrinito, por que esa era otra, a Malú se le había empecinado que sería un niño y de ahí no la sacaba nadie.

Un WhatsApp de Ramón hizo que todo mi cuerpo se estremeciera "Eres número 1 en iTunes, y sólo has sacado el single. ¡Vas a arrasar murciana!" Las notificaciones en mi móvil estallaron, dejé el móvil encima de la mesa y me recosté en el sofá soltando todo el aire de mis pulmones,  Malú dejó su móvil en el brazo del sofá y se sentó de un salto en mis piernas.  

- ¡Enhorabuena amor! lo vas a petar. La que estás liando en Twitter, todos se han comprado tu single. - Se le veía muy intusiasmada y no paraba de besarme toda la cara mientras creaba un bailecito en mis rodillas.  

- Buff estoy deseando estrenarlo. - Me moría de ganas de que todo el mundo pudiese escuchar mis temas y disfrutar de uno disco que presentía que iba a ser un disco inmprecindime a lo largo de mi carrera.

-¿Sacarás un hueco para venir al palacio el 22? - Me preguntó poniendo ojitos. 

- Umm no sé no se convencerme - Y me beso perdiéndose por completo en mi boca, mejor dicho prediendoneos por que es lo único que puedes hacer ante sus besos. Y me convenció durante toda la noche, un que en realidad yo tenía clara mi respuesta desde el principio, por nada del mundo me perdería ese concierto

Vuelvo a verte

Éstas dos últimas semanas mi vida se resumía en ir de casa a la discográfica y de la discográfica a casa, sin olvidarme del paseo diario con los bichos y mis dos horitas aproximadas de Skype con Malú. 

A pesar de utilizarlo muy a menudo siempre perdíamos unos 10 minutos en prepararlo, se conectaba se desconectaba, me llamaba tropecientas veces por que no sabía a que botón le había dado. Yo tengo que reconocer que no soy muy buena con las nuevas tecnologías, pero ella sin duda me superaba. Hoy por fin volvía a casa,  después de dos semanas fuera, 14 días, 336 horas para ser más exactos. Recorriendo parte de la geografía española y dejando a su público con esa inmensa sonrisa después de casa show.

Mi discográfica se encontraba en pleno centro de Madrid un sitio que por cierto me encantaba, cada vez que acudía allí me era inevitable recordar mis inicios en está ciudad. Bueno en realidad me encantaba cuándo me traían, cuándo tenía que venir en mi coche era una auténtica pesadilla, aparcar en Madrid, es misión imposible. Acababa de salir de una larga reunión para elegir los nuevos temas de mi próximo disco.

Dirección a mi coche, que por cierto estaba casi en la otra punta de la ciudad, me detube delante de uno de los infinitos escaparates que poblaban la calle. La causante fue una tablent decorada con los personajes de la tan famosa película de Disney, Frozen. Mañana, Carla la ahijada de Malú e hija de Vero cumplía 5 años, seguro que a mi chica con lo de la gira se le había pasado yo no me pude resistir y se la compre estoy segura que le haría mucha ilusión.

Al llegar a casa el zoo me asalto, intentaba entrar a trompicones. Entre que iba cargada de bolsas y que los bichos se cruzaban en mi camino una y otra vez me era imposible cruzar el portal de casa. Al abrir la puerta su olor me invadió por completo, todo estaba igual que lo había dejado está mañana antes de marcharme, pero ahora su chaqueta colgaba en el respaldo de una de las sillas del comedor, dejé las bolsas encima del sofá y me dispuse a llamarla, sin obtener respuesta alguna. Que había estado en casa era obvio pero a lo mejor ya no estaba. Noté como alguien tras de mí me cubría los ojos con unas manos pequeñas y suabes, un escalofrío recorrió por completo mi cuerpo y una inmensa sonrisa se apoderó de mi cara,  me giré y la besé, dios como la echaba de menos.

-Anda que si llego a ser un ladrón-Comento divertida a centímetros de mi boca.

-¿Quién te dice que no seas toda una ladrona?- Frunció el ceño y me miro expectante.

-¿Y que he robado yo?

-Mi corazón, ¿no te es suficiente?

Se lanzó sobre mi aprisionando sus piernas en mis caderas, lo hizo tan sumamente fuerte que perdí el equilibrio y caímos en el sofá que se encontra a mi espalda. Nuestras risas inundaban toda la casa, se lanzó a mi boca dejándome sin aliento, me besaba lento pero con ganas un beso que se alargaba y que me dejaba con ganas de más, con ganas de ella. Me incorporé como pude en el sofá y ella se quedo a horcajadas encima de mí,  rodeó mi nuca con sus manos y volvió a mi boca, sus besos bajaron de mis labios a mi cuello y mis manos que reposaban en sus caderas, se introdujeron debajo de esa camiseta que tanto me gustaba pudiendo así acariciar su suave piel, pude notar con la punta de mis dedos como se le erizaba todo el vello de su cuerpo, un ligero mordisco en el lóbulo de mi oreja fuel el causante de un suspiro. 

De un tirón le quite la camiseta, ella hizo lo mismo con la mía segundos después,  dos semanas sin vernos sin tocarnos era una tortura. Me desabrochó el sujetador tirandolo a cualquier parte del salón y se perdió en mi pecho mientras yo pedia entre cada beso la poca cordura que me quedaba, hice la misma operación con el suyo y nos levantamos de aquél sofa, en dirección a la habitación fue desapareciendo el resto de la ropa, entre miradas cómplices y sonrisas picaras. Con un sutil movimiento me tiró encima de aquella cama, poco tardo en colocarse encima de mi y en volver a perderse en mi boca, mientras mis manos recorrían su cuerpo ahora sí desnudo completamente, depositaba suabes besos por todo mi cuerpo y una vez más perdimos la cordura, nos elevamos a límites insospechados y disfrutamos del placer de sentirnos una. Durante toda la noche.

Me despertó su voz desde el salón.

-¡Si me has comprado un regalo! - Su grito de emoción, hizo que me levantará de la cama de un salto y bajase las escaleras en un abrir y cerrar de ojos.

-No lo habrás, que no es para tí.- Su cara cambio al segundo, se le notaba algo desilusionada. - Prepárate que nos vamos a Valencia, el regalo es para Carla.

-Mierda es verdad hoy es su cumple. ¡Joder menuda cabeza tengo!, menos mal que tengo a mi doctora, para volver a salvarme.- Decía todo esto mientras se acercaba más a mi, cómo siempre no pude resistirme a sus labios y le dí el primer beso de la mañana.

-La verdad es que no se que harías sin mi eh- estalló en una carcajada ronca que me encantaba- Va en serio cariño, vamos que si no no llegamos.

Después de tres horas de risas, confesiones, música y momentos de silencios agradables llegamos a Valencia, la cara de Malú cambio cuándo entramos por la avenida de aquél pequeño pueblo de pescadores en el que vivía Vero.

-¿Recuerdos? - Pregunté sin apartar la vista de la carretera.

-Sí, los tres meses que pasé aquí fueron los más duros de mi vida, pero sabes a la vez también fueron los más increíbles, me dí cuenta de lo que verdaderamente significa vivir, conocí a personas maravillosas que me apoyaron y cuidaron sin pedir nada a cambio, aquí también está parte de mi familia. -Se le veía emocionada y entusiasmada de volver a verles.

-Son muy buena gente. -Y estaba en lo cierto, acogieron a Malú como una hija cuándo salio del hospital, para que se recuperará del todo y no tuviese esa presión que sentiría en Madrid.

-¿Sabés por qué me encanta, a parte de por qué estan ellos? - Preguntó mientras termine de aparcar delante de la casa de nuestra amiga.

-¡Sorprenderme! - La rete a sorprenderme, a centímetros de su boca, podía apreciar ese brillo en sus ojos.

-Aquí me dí cuenta que me había enamorado hasta las trancas de una doctora. - Y así cómo era ella te soltaba éste tipo de cosas y se quedaba tan pancha. Y nuestros labios se juntaron  cómo un par de imanes con polos opuestos.

Entramos a esa humilde y encantadora casa por la parte del jardín, el motivo principal de la decoración era la famosa película que tanto le gustaba a la niña, Vero era toda una artista para esas cosas y he de reconocer que se lo curro muchísimo. Por la ausencia de gente supuse que seríamos las primeras en llegar.

La pequeña Carla en un spring se recorrió todo el pasillo al grito de ¡Tata Malú! y se lanzó a sus brazos, una estampa que guardaré siempre en mi recuerdo. Disfrutamos de la fiesta como dos enanas más, a mi chica se le veía tan feliz, se sentía en casa, la verdad esque eran encantadores, te transmitían tranquilidad y seguridad. Quique y Vero hacían una pareja perfecta, y junto a Carla forman una familia increíble, verlos a si de felices me llegaba a pensar en mi futuro, en un futuro no muy lejano junto a Malú. 

-Carla, ahora toca nuestro regalo, es de la Tata Cris y mio, toma ábrelo a ver si te gusta. -La niña lo cogío y arrancó el papel a la velocidad de la luz, al ver el contenido su cara de sorpresa e ilusión nos invadió a todos. 

-¡Muchas felicidades, preciosa!, ¿te gusta?- sin responder se lanzó a nuestros brazos, que nos encontrábamos en cuclillas para apreciar mejor su reacción. 

-¡Muchas gracias! Tatas, es lo que yo quería. 

Y cómo un rayo salio disparada a enseñársela a todos sus amigos, amaba la ilusión y el entusiasmo de los niños.

-Anda que ya os vale a las dos, menudo regalazo, eso cuesta una pasta...-Mi chica cortó a Vero antes de que siguiera con su discurso. 

-Amiga a tí no te han dicho que es de mala educación rechazar regalos, además no es para tí, es para mi ahijada. 

-Ya pero en serio chicas, es demasiado. -Añadió Quique. Está vez intervine yo.

-El regalo es para la niña, que no te vea yo jugando al juego de las bombitas que te conozco Enriquito.- Dije mientras le despeinaba de un modo desenfadado y estallamos en sonoras cargadas.

Ya en el coche, rumbo a Madrid, sonó el manos libres de Malú anuciandonos de una llamada entrante, el nombre de José hermanito y una foto de él sacando la lengua, a parecio en la pequeña pantalla del salpicadero del audi de mi novia.

-¿Dime hermanito, ya me echas de menos?- Preguntó mi chica en tono muy burlón. 

-Estaba deseando perderte de vista y lo sabes. - Ellos y sus continuos piques, me encantaban, por que eran capaces de decirse mil tonterías y acabar con un te quiero, demasiado adorables. 

- Cuñadito, va conduciendo no me la entretengas que pone en riego mi preciada vida. -Las carcajadas al otro lado de la línea inundaron el vehículo. 

-Pues no se dónde estáis pero mañana os quiero a las dos en mi casa, para comer,  os tenemos que contar algo muy importante, es una buena noticia. Os esperamos. - y colgó.  

Su tono serio derrepente y ese os tenemos que contar algo muy importante nos dejó a Malú y a mí en una indecisión y con una intriga terrible, ¿De que se trataría? 

Flashback IV

-"¿Qué bien os lo estáis pasando no?"

No, y encima de todo el caradura se atrevía a reprocharle a Malú que se estubiera riendo. Os juro que en ese momento me mordí la lengua, porqué mis ganas de soltarle un "mejor te lo estabas pasando tú con Eva" me salían de las entrañas. Hay que ser cabrón para engañar a Malú y encima darse el postín,  y lo más bonito que lo hacía en mi propia cara, que sabía perfectamente que lo había reconocido en la cafetería.

- Dani ¿pues si que has tardado, no? - le preguntó Malú mientras éste cerraba la puerta y se sentaba en el otro lateral de la cama, junto a Malú. 

-Lo siento cariño, pero había mucho lio en la cafetería, no sabés lo que han tardado en servirme. - Maldito mentiroso, lo que si te has comido a sido la boca de mi amiga, cerdo. - Doctora, ¿Cómo se encuentra mi renacuaja? - La cara de Malú cuándo escucho aquél apelativo era digna de enmarcar. Miró a Daniel con una mezcla de rabia y vergüenza, intenté retener las carcajadas conteniadas ante tal escena, pero me entró la risa floja.  Dani era todo un personaje.

-Malú está respondiendo muchísimo mejor de lo que nos esperábamos, es muy fuerte. - No pude evitar mirarla, me sonrió.  - Pero aún así necesita descansar es muy importante que no prolongue demasiado las visitas. -Esto último si que se lo dije mirándolo directamente a él, a ver si se daba por aludido. Daniel fué a darle un beso a Malú, está le hizo la cobra y apoyo se cabeza en la almohada, consiguió darle un sutil pico. - Bueno yo me marcho a seguir con mi ronda, si necesitas cualquier cosa, ya sabés donde está el telefonillo. -Le hice un guiño y me lo devolvió junto con una amplia sonrisa, salí de la habitación. 

Y allí estaba, la última persona que me apetecia ver en estos momentos, estaba apoyada en el mostrador del control de enfermería, con una pierna flexionada apuntando algo en un folio y una sonrisa de oreja a oreja.

-¿Qué tal el día? Guapísima. -Me preguntó mientras se colocaba el bolígrafo en el bolsillo de su uniforme.

-Pues por lo que veo no tan bien como el tuyo.- No pude evitar ponerle mi peor cara.

-¿Que pasa, no me jodas que ahora te vas a poner celosa? - Se acercó más a mi, con cierta ironía.

-¿Celosa por que te estés liando con un tío? Venga Eva no me jodas que ya somos mayorcitas.

-¿Pues si no estas celosa que cajones te pasa Cris? - Preguntó seriamente.

-Pues que me jode, me jode que te engañen y que te hagan daño, porque joder Eva eres mi amiga y estoy segura de que no tienes ni puta idea de quién es ese tío. -Su cara ante mis palabras era una mezcla de rabia e indecisión.

- Sabes, aunque pienses que soy una guarra se perfectamente quien es. Es Daniel lo conozco desde hace unas semanas, y si hubieses quedado a comer conmigo en todo este tiempo te lo hubiese contado. -Esto último lo soltó con cierto rintintín.

-¿Y qué hace en el hospital? - opté por hacerme la ignorante ante la situación, a saber que excusa le habría puesto.

- A venido a ver a su prima.

-¿A su prima? ¿De verdad que te a dicho que a venido por su prima? - No podía dar crédito, que sinvergüenza.

-Sí, ¿que pasa que tiene de malo? - Con Malú no tenía la confianza suficiente como para confesarle la clase de cabrón que era Dani, pero Eva era mi amiga y a ella tenía que contárselo debía de contárselo.

-Eva, Dani no está aquí por su prima es el novio de Malú. - Dejo caer su cuerpo en aquélla silla giratoria susurrando un "Será cabrón".

Me quedaban aproximadamente dos hora para terminar mi guardia, estaba siéndo una guardia agotadora, las urgencias estaban colapsadas y en la sala de espera no cabia un alfiler, y cada vez éramos menos personal, la sanidad se estaba yendo a la mierda. Estaba intentando organizar un poco aquél caos cuándo oí gritar mi nombre desde la otra punta de la sala. Era Dani y se dirigía hacía mí, su cara estaba completamente roja, sus gritos cada vez eran más intensos, todas las mirada de los allí presentes caían sobre él.

-Cristina, hay que ser muy hija de puta para cargarse una relación de 3 años. - Yo no daba crédito ante esa situación tan surrealista que estaba viviendo. Cada vez estaba más enfurecido y empezaba a darme miedo. - Has sido tú verdad, has sido tú la que le ha contado a Malú todas esas mentiras. ¿¡Pero quién te crees?! - Me agarró fuertemente del brazo, intenté zafarme pero me fué imposible, me sujetaba con fuerza.

-Sueltala, no a sido ella, he sido yo. - Una chica, a la cuál no había visto en mi vida apareció por detrás de Daniel, éste inmediatamente después de oírla me soltó. - Haz el favor de desaparecer de aquí, estas montando un espectáculo no te vuelvas a hacercar a Malú en tu vida.

En ese intante llegó Juan uno de los guardias de seguridad, me preguntó si me encontraba bien, a lo que yo asentí levemente, agarró a Daniel del hombro y se lo llevo. Toda la gente que nos rodeaba se disolvió volviendo a sus respectivos sitios. Aquélla misteriosa chica se hacerco a mí.

- Disculpa por la escénita, es un cabrón. Supongo que eres la amiga de José, la famosa doctora verdad? - Me preguntó con una amplia sonrisa.

-Bueno tanto como famosa, para famosos los de Lucía. - Nos reímos ante mi comentario. - Gracias por socorrérme de ese impresentable, soy Cristina encantada. - Le tendí mi mano, la que ella inmediatamente rechazó y se acercó a darme dos sonoros besos.

-Gracias a tí por salvarle la vida a Malú, y encantada estoy yo de poder mandarlo a la mierda, por cierto soy Verónica, Vero para los amigos, soy amiga de Malú. Oye ¿Tú sabías? - Me hizo el gesto de los cuernos con su mano derecha. 

-Lo ví en la cafetería.

-Es un capullo, me alegro de que Malú haya abierto los ojos, ella se merece alguien mejor que ese tipo. - No podía estar más de acuerdo con ella. En ese intante el sonido de mi busca corto aquélla conversación.

-Lo siento Vero, me reclaman. -Pare aquél estridente sonido.

-Claro, ve, tranquila y supongo que nos veremos por aquí. - Nos dimos dos besos a modo de despedida.

-Por supuesto,  ya sabés para lo que necesites.

Acabé aquélla intensa jornada de trabajo, un día largo y cargado de sensaciones encontradas, el estar cogiendo esa confianza con Malú, el capullo de su ex y el desengaño que se había llevado Eva rondaban por mi cabeza mientras me quitaba aquél uniforme y me vestía de "calle". Estaba a punto de salir del hospital cuándo un impulso fué el causante de que me dise la vuelta, necesitaba volver a verla antes de marcharme. Me acerqué a la puerta de su habitación y me resultó muy extraño no ver a nadie en la puerta, la puerta estaba entreabierta, entré directamente. 

-Buenas noches, ¿se puede? -Pregunté cuándo ya estaba prácticamente dentro de la habitación. 

- Ya estás dentro ¿no? - Me contestó Malú, estaba en la cama y más incorporada que de costumbre.

-Lo siento... la puerta estaba entreabierta. .. y...- Menuda idiota soy, me estaba empezando a poner colorada. En ese momento me arrepentía de a verme dado la vuelta, debería de estar camino de mi casa.

-Era broma tonta, pasa, pasa... mira ella es... - Y me señaló al pequeño sillón que había cerca de la cama, ahí estaba Vero,  al entrar no me había fijado. Me adelanté a la presentación.

-Es Vero, nos hemos conocido hace un rato - Vero asintió y me sonrió. Malú miro fijamente a su amiga.

-Tia no me habías dicho que habías conocido a mi doctora. - Le recriminó con un tono totalmente infantil, yo en ese intante morí, no se si por ese tono de niña pequeña o por aquel mi doctora que me llegó al alma.

-Se me a pasado Lula - Se disculpó mientras se arrancaba suavemente la cabeza, como si no hubiese roto un plato en su vida, vaya par.

-Oye Cris ya que éstas aquí, le puedes decir a mi amiga que me encuentro perfectamente y que se puede ir a celebrar el cumple de su chico - iba a contestarle pero se me adelanto Vero.

-Malú no seas cabezota por que no te voy a dejar sola, le he dicho a tus padres que me quedaba y me quedo no hay más que hablar. - Malú resopló ante la negativa de Vero.

- A ver Malú se encuentra mejor, pero si el problema es que se queda sola, yo me puedo quedar, si no os importa claro.- Y mis ganas de pasarme toda la noche contemplando esos ojos marrones que hipnotizaban.

-¿De verdad te quedarías? -me preguntó Vero que se notaba a leguas que se moría de ganas de ir al cumple. 

-Claro que sí, si a Malú no le importa. - Las dos nos giramos para saber cuál sería su repuesta.

- Por mí perfecto, anda pirate ya que vas a llegar tarde, y tranquila que me quedo en buenas manos. - Se despidieron y me quedé a solas con ella. - Muchas gracias por ayudarme a convencerla, y te puedes ir cuándo quieras.

- De eso nada, monada yo le he prometido que me quedaba y no me pienso mover de aquí en toda la noche. - Me senté en aquél sofa que minutos antes ocupaba Vero. - Además este sofá tiene una pinta comodisima. -Si tiene toda la pinta de ser un prefecto machaca espaldas. - Las dos estallamos en carcajadas. - En serio no es necesario que te destroces la espalda.

- No seas pesada, una promesa es una promesa y la pienso cumplir, a no ser que llames a seguridad. - Volvió a deleitar a mis oídos con esa risa tan jodidamemte perfecta que tenía. 

-Bueno a parte de que eres mi doctora y que mi hermano me a dicho que compones de maravilla no se más de tí, ¿Quién es la doctora Pérez?- No puede evitar reírme de su pregunta le había quedado muy de novela policíaca. 

-Cristina Pérez, 24 años, natural de Murcia, lleva aproximadamente 6 años viviendo en Madrid, le quedan unos cuantos para terminar el MIR y regresar a Murcia, actualmente comparte su vida con Django un precioso sherpey. -Mientras que describía mi vida como si se tratase de antecedentes penales, Malú me miraba impactante y apretando los labios para no estallar en carcajadas. Finalmente acabamos haciéndolo las dos.

- Bueno y tu qué ¿Quién es María Lucía? - Pregunté arqueando mis cejas. 

-Pensaba que eras malulera, que te conocías mi vida.

-Digamos que me se casí toda tu discográfica, tu informe médico, y algunas cosas que me ha contado José.  

-En ese caso. -Se giró completamente en aquélla cama y se quedó mirándome fijamente. -Malú, 27 años natural de Madrid, lleva toda la vida viviendo en Madrid, le quedan unos días para terminar el ingreso en el hospital, actualmente comparte su vida con Dan..-Paro, suspiro y se le borro esa preciosa sonrisa. -Danka y con un precioso hurón.

-Antes he visto a Dani marcharse. -Volvió a soplar y me apartó la mirada. -lo siento no debería de a verte sacado el tema.- Me volvió a mirar y me sonrió. 

-Lo hemos dejado, bueno en verdad lo he dejado, tenía pensado a verlo echo hace tiempo pero me paso estoy y la verdad es que se estaba portando muy bien conmigo, estaba empezando a ser el Dani del principio, pensaba que había cambiado. - Me hablaba muy rápido, como queriendo soltar todo lo antes posible. - Pero no, mira yo ya no estaba enamorada de él y me he dado cuenta hoy cuando Vero me ha enseñado unas fotos, de él con una chica, ni siquiera siento rabia, han sido 3 años de mi vida con él y ni siquiera siento rabia. 

-Pues sabés lo que te digo - Me incorporé del sillón y me acerqué a la cama. - Qué mejor, que eres una tía genial y que ese tío no te merece. - Y ahora si que lucia en su rostro esa preciosa sonrisa. 

-¿Me dejas tu dedo meñique? - Me preguntó con tono infantil. Frungi el ceño a modo de que no tenía ni idea de para que lo quería. - No pongas esa cara, es un pacto, ¿me lo dejas? - Le tendí mi mano y entrelazo nuestros meñiques.- ¿Amigas?

-Amigas, pero era necesario lo del meñique, que ya tenemos una edad eh. -Y una vez más no puede evitar reírme de la escénita.  

-¡Oye me estás llamando vieja! 

Y entré risas, confesiones y piques muchos piques, era absolutamente increíble como podía pasar de hablarte de algo completamente sería a comportarse como una niña de 7 años,  sinceramente era una de las cosas que más me gustaban de ella, esa noche comenzó una amistad que deseó que dure para siempre.