miércoles, 28 de enero de 2015

Por que a veces las cosas no salen como uno quiere

A pesar de estar a medidos de Noviembre, un sol cegador entraba por la ventana de la cocina. Me había hecho el primer café del día, y simultáneamente el desayuno de Malú, tenía a todos los bichos revoloteando a mi alrededor, esperaban impacientes que les abriese la cristalera que daba al jardín. Danka no desistia y reposaba su cabeza en mis piernas, reclamando un trozo de aquel apetitoso bizcocho que había echo mi querida suegra. Corrí aquél cristal y me quedé observando como salían despavoridos, a revolcarse por el césped disfrutando de ese sol, en Madrid y en estás fechas erá muy inusual.

Malú aún dormia, conecté el iPod a los altavoces del salón, me metí en mi lista de reproducción y le dí al play. Su voz salió proyectada por todo el salón, baje el volumen para no despertarla. La noche anterior había llegado muy tarde, estaba organizando el fín de gira, pasado mañana le ponían el broche final en el palacio de deportes de Madrid. Se le notaba eufórica, se podía tirar horas hablandome de todas las ideas que tenía para ese día. Y a mí pues me encantaba escucharlas, verla tan felíz e ilusionada me hacía muy dichosa.

Todavía no le había confirmado que cantaría con ella, pero sabía de sobra que al igual que ella me moria de ganas de compartir ese momento tan épico.

Cogí el portátil y me senté en el sofá, tenía trabajo pendiente. Estábamos a punto de  sacar el disco y Ramón me había enviado, como mil emails con el planninig para el próximo año y me tocaba organizarme.

Eran más de las díez de la mañana, su reflejo en la pantalla de mi MacBook la delató. Se acercaba lentamente por mi espalda, regalandome una sonrisa traviesa. Sabía prefectamente cuáles eran sus intenciones, pretendía asustarme. Me adelanté.

- Buenos días, bella durmiente. - Una risa ronca salió de su garganta, dejándome paladearla con mis cinco sentidos.

-¡Ains! Me has pillaó joe. - Soltó con la voz más infantil y sexy del mundo.

Pasó la punta de sus dedos por mi nuca, erizando así toda mi piel. Siempre me sorprenderé de lo que me hace sentir con un simple roce. Acotó el camino que tenía que recorrer para dar la vuelta al sofá, saltando por encima de éste y se sentó a mi lado. Cerró mi portátil y con suavidad lo depósito encima de la mesita, con un ligero giro se sentó encima de mis muslos mirándome fijamente a los ojos. Mi cordura y mis ganas de trabajar se esfumaron cuándo ella y sus contoneos voluptuosos aparecieron por el salón.

- Estaba intentando trabajar. - No para de tentarme, su actitud lenta, su mirada seductora, "achina" un poco los ojos y me mira intensamente, sabe prefectamete como ponerme mala y anularme por completo.

- ¿Tienes mucho lio hoy? - Me pregunta mientras suavemente se muerde el labio inferior, sabe que no voy a aguantar mucho y acabaré sucumbiendo a sus encantos.

-Papeleo. - Pronuncio rápido acompañado de un suspiro, ya no puedo más y dejo de resistirme.

Me acercó a sus labios para darle los buenos días en condiciones. La intensidad de ese beso sube en apenas décimas de segundo, pero decidí parar para que desayunara, dejando un beso salpicado en su frente.

-¿No prefieres desayunar primero?-Le pregunté muy cerca de sus labios, pero mirándola a los ojos.

-¿Y si te quiero desayunar a ti?-Me tentó como tanto le gustaba, hice un gran esfuerzo para no seguir con el juego y que desayunara. Pero no parábamos de tentarnos la una a la otra, con cada movimiento que hacíamos.

-Hay tiempo para todo, mi amor.

Sus palabras provocaron que me acercará más a ella, mordiéndome el labio para no morderle a ella el cuello. Me recibió encantada, riendo levemente ante mi pequeña perdida de orgullo y entrelazando sus manos en mi cuello para guiarme por el suyo. Fui dejando besos cortos por todo su cuello, intercalándolos con algún mordisco que se me escapaba, mientras la depositaba sobre el sofá, cuando terminé mi trabajo allí, me decidí por crear un camino hasta su vientre, deteniendome en las partes que más me apetecían, oyendo la armonía que creaban sus suspiros.

¿Sabéis esa sensación que tienes cuando estas justo en el pico más alto de una montaña rusa y de repente empiezas a bajar a gran velocidad? Pues esa misma sensación fue la que conseguimos proporcionarnos durante aquella mañana, pero sin movernos de nuestro propio sofá.

Seguíamos exhaustas en el sofá, me encontraba completamente estirada, desnuda y apoyando la cabeza en uno de aquellos cómodos cojines. Malú dejaba caer su cuerpo íntegramente desnudo encima del mío. Había creado un camino con las yemas de sus dedos, desde el inicio de mi mano derecha, pasando por mi hombro hasta llegar a mi pecho y volvía a repetirlo a la inversa. Hacía tiempo que me encontraba en el mismísimo paraíso. Fue su apetito el que la llevó a cambiar de posición, se separó de mi no sin antes darme un ligero pico, se levantó del sofá y se puso aquella camiseta vieja, que tantas veces me había puesto yo y que a ella también le quedaba.

-¿Has pensado ya en la canción que vamos a cantar pasado mañana? - Me preguntó insinuante desde el otro lado de la barra americana de la cocina.

-¿No sabía que te lo había confirmado? - Le revatí con cierto pitorreo.

-Lo acabas de hacer, cariño. - Mientras que me besaba desde el otro extremo de la barra, sonó su teléfono. Sólo por el tono de voz que puso y por su forma de salir de la cocina y subir las escaleras supuse que seria Rosa.

Retome mi trabajo pero esta vez desde el jardín, un día así habia que aprovecharlo, Malú apareció ya duchada y preparada para salir de casa.

- Era Rosa, me esperan en la oficina para ultimar, ya sabes, piensate que canción quieres cantar, me lo dices luego.

- ¿Y si te preparo algo rico para comer y lo pensamos juntas?

-No creo que llegue a comer, vida. Pero preparalo para cenar, cenamos juntas, ¿vale? - Y con esa sonrisa que me suelta, cómo para negarme, la beso y se marcha.

Acabo de terminar todo el trabajo pendiente para hoy. Me encuentro en la cocina de nuevo, pero está vez con el frigorífico abierto de par en par y calentandome la sesera, para haber que hago de cena. Desisto y cierro el frigo, y lo veo claro, ésta noche toca italiano, llamo y reservo la cena.

A las nueve nos la traerían a casa, perfecto. Son las seis de la tarde y llevo prácticamente todo el día en casa, cuándo me disponía a sacar a los bichos, me entró una llamada, era Ramón, sonreí inevitable, me esperaban mis felicitaciones por haber cumplido con mi labor.

-Cristi, tengo una buena y una mala noticia. ¿Por cuál empiezo?

-Va por la buena, ¿De que se trata? 

-Tenemos promo en México y Argentina, y con concierto incluido en ambos sitios. - Se me aceleró el corazón al recibir esa noticia, me hacía muchísima ilusión ir a América y más aún si habían conciertos.

-Moncho si que es una muy buena noticia, ¿y la mala? 

-El avión sale pasado mañana a las nueve y cuarto. Lo siento cariño, te juro que he echo todo lo posible por cambiar las fechas, pero no hay otra opción. - Me quedé helada, no pasado mañana no, me niego.

-Joder, no puedo Ramón, no puedo, sabes de sobra que ese día es muy importante para ella y tengo que estar ahí. 

-Lo se Cris, pero también se que si se lo explicas Malú lo va a entender, es la oportunidad para abrir mercado allí, sólo van a ser quince días, mira habla con ella, cuéntaselo, yo me voy a poner a organizarlo todo, mañana hablamos, un beso. - Colgué.

El problema no era ella, sabía perfectamente que se alegría al saber que iría a América, el problema era yo que no quería estar ausente en un día como ese. Se de sobra todo lo que significa para mi chica cerrar gira en el palacio, y también se que me necesita, que necesita compartir conmigo ese momento. Y que diantres yo me muero de ganas de estar con ella, de ver el palacio a sus pies y de dejar para el recuerdo ese momento de las dos encima de un escenario, disfrutando. 

No paraba de darle vueltas, de buscar una solución, pero no la hallaba, sólo tenía dos opciones, Malú o mi promo por América. Los ladridos de los bichos me tragieron de vuelta a la tirra, no se cuánto tiempo estuve abstraída, Malú acababa de entrar en casa, cargada de bolsas.

- Me he encontrado con el chico que nos traía la cena. ¿Ésta era la cena rica que me ibas a preparar? - dice risueña dejando todas las bolsas encima de la mesa de la cocina.

- He tirado de imaginación mi amor. - Se  va acercando a mi mientras se quieta el abrigo. 

-Menudo morro tienes eh. Me encanta como huelen esos tortellinis, me ducho y cenamos. - Me besa y sale disparada escaleras arriba.

Y me sorprende la vitalidad que tiene, son más de las nueve de la noche, lleva trabajando todo el día y aún así le quedan fuerzas para subir los escalones de dos en dos. A provecho que está en la ducha para preparar la mesa, abro una botella de Chianti, esta noche voy a necesitar el vino. Todavía no se como se lo voy a contar a Malú.

Me abraza por la espalda, se ha echado unas gotitas de su perfume, me besa lentamente por el cuello y me gira con suavidad, está increíblemente preciosa, lleva unos leggings negros junto con una camiseta blanca ancha, se acaba de secar el pelo, y sus rizos caen despreocupados por encima de sus hombros.

-La baba, cariño. - Dice con chanza mientras pasa sus desos por debajo de mi barbilla.

-Creída. -Le saco la lengua de forma desenfadada. - Anda vamos a cenar, que se enfría.

Cenabamos en silencio, no me quitaba la vista de encima, me conoce demasiado, y que decir que yo tampoco soy muy buena ocultandole cosas, me está empezando a poner nerviosa, sentir el peso de su mirada, me intimidaba. Busco continuamente escusas para no tener que mirarla a los ojos, sé de sobra que no le podría mantener la mirada más de dos segundos. Y como si del mejor investigador de homicidio se tratase, Malú observaba todos y cada uno de mis movimientos para sonsacar información. No aguanto  más y me dispongo a contárselo ya.

-Está tarde he estado hablando con Ramón, vamos hacer la promo por México y Argentina y ha cerrado un directo en los dos paises. - Lo solté todo de golpe.

En la cara de Malú apareció un gran sonrisa, se levantó de su asiento y se lanzó a mis brazos, no paraba de besarme, por toda la cara. Ante estos ataques de amor de mi chica lo único que puede hacer es aprovechar, y olvidarme por unos segundos del amargo momento que venia después.

- Es una noticia increíble mi vida, es la mejor oportunidad para hacerte con América. - Se sentó sobre mis piernas y me rodeo los hombros con su brazo. - ¿Pero hay algo más verdad? 

- Mi avión sale pasado mañana a las nueve y cuarto. - Su cara cambio por completo. - Hemos intentado acceder todo lo posible para cambiar las fechas, pero a sido inútil. 

Malú me acariciaba la nuca y en su cara se percibía la tristeza, yo luchaba por contener las lagrimas que se congregaban en mis ojos. Las dos sabíamos de sobra lo importante que era para nosotras estar juntas el día 22 de Diciembre.

-No pasa nada mi amor, te tienes que ir de promo, es tu obligación y una oportunidad para tu carrera, a demás seguro que habrán más palacios. - Nos besamos, pero puede intuir en ese beso, la desilusión, desilusión por que los acontecimientos no transcurrieran como nosotras deseábamos. 

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